Nvidia, Broadcom y Marvell caen: los tipos altos enfrían el rally de la IA

Los tres gigantes de chips bajan en la preapertura de Wall Street por la presión del bono a 10 años cerca del 5,33% y el petróleo por encima de 104 dólares, con Samsung como telón de fondo.
Nvidia, Broadcom y Marvell Technology han arrancado la sesión del jueves con caídas antes incluso de que abriera el mercado en Estados Unidos. Nvidia cedía un 1,01% hasta los 235,06 dólares, Broadcom bajaba un 1,66% hasta los 370,25 dólares y Marvell era el que peor lo pasaba, con un descenso del 2,63% que dejaba el precio en 277,20 dólares. No es un problema exclusivo de estas tres compañías: el malestar viene de fuera de la industria tecnológica.
El detonante está en el coste del dinero. La rentabilidad del bono estadounidense a 10 años rondaba el 5,33%, un nivel que encarece la financiación y resta atractivo a las acciones de crecimiento, porque sus beneficios se esperan en el futuro y valen menos cuando los tipos son altos. A eso se suma el petróleo: el crudo Brent superaba los 104 dólares por barril, lo que mantiene vivo el miedo a que la inflación no termine de bajar. Y, en paralelo, el mercado se ha vuelto mucho más exigente con los resultados de los fabricantes de semiconductores. Samsung Electronics presentó un beneficio operativo preliminar del tercer trimestre de 107,4 billones de wones, casi nueve veces más que el año anterior, pero se quedó por debajo de lo que esperaban los analistas. Con las expectativas tan altas por el tirón de la inteligencia artificial, quedar algo corto basta para desatar ventas aunque las ganancias se multipliquen.
En el centro del asunto está la enorme cantidad de dinero que hace falta para sostener la infraestructura de IA. Broadcom busca más de 50.000 millones de dólares para financiar los chips de IA personalizados que desarrolla junto a OpenAI. Oracle está negociando financiación para comprar el hardware de un centro de datos de 1 gigavatio. Y SpaceX estaría discutiendo unos 40.000 millones de dólares para adquirir chips de Nvidia. Sumando las tres operaciones, estaríamos hablando de unos 90.000 millones de dólares. Por un lado, ese gasto confirma que la demanda futura de chips sigue ahí; por otro, deja al descubierto que proyectos de este tamaño dependen de endeudarse y de clientes que aún no generan toda esa caja, algo más incómodo cuando el dinero se encarece.
Marvell tiene un matiz propio. La compañía elevó sus objetivos de ingresos a largo plazo en su Investor Day del 6 de octubre: ahora espera unos 20.000 millones de dólares de facturación en el ejercicio 2028, frente a los 18.000 millones anteriores, y se ha fijado para 2031 una horquilla de entre 70.000 y 90.000 millones, impulsada sobre todo por el silicio personalizado y la conectividad para centros de datos. Aun así, cae. La explicación más plausible es la recogida de beneficios: la acción acumulaba una subida superior al 200% en lo que va de año antes de este tropiezo. Pese al mal día, Wall Street mantiene una visión positiva de las tres: la firma de datos TipRanks recoge una recomendación de compra fuerte para Nvidia, Broadcom y Marvell, con un potencial alcista medio de los analistas del 37,90% para Broadcom, del 36,52% para Nvidia y del 23,74% para Marvell.
El análisis de Salseo
- Lo que de verdad mueve el precio hoy no es un enfriamiento de la IA, sino el coste del dinero: con el bono a 10 años al 5,33% y el petróleo por encima de 104 dólares, los beneficios que se esperan dentro de varios años valen menos hoy y financiar proyectos faraónicos sale más caro. Es un golpe de valoración, no de negocio.
- El caso Samsung marca el listón al que se enfrentan todos: multiplicar por nueve el beneficio y aun así decepcionar. Cuando el mercado descuenta crecimiento explosivo, 'ganar mucho pero menos de lo previsto' ya es motivo de venta. La próxima tanda de resultados del sector es la prueba de fuego que hay que vigilar.
- La letra pequeña está en cómo se paga todo esto: 50.000 millones para Broadcom con OpenAI, 40.000 millones para que SpaceX compre chips de Nvidia y Oracle negociando un centro de datos de 1 gigavatio. Es demanda futura enorme, sí, pero apoyada en deuda y en clientes que todavía no generan esa caja. Si el dinero sigue encareciéndose, esos pedidos pueden retrasarse, y ahí está la tensión real del sector.
- Marvell es el ejemplo perfecto de 'descontar la perfección': sube más del 200% en el año, eleva sus objetivos de facturación hasta 20.000 millones en 2028 y 70.000-90.000 millones en 2031, y aun así cae con fuerza. La lectura contraria también existe: los analistas mantienen compra fuerte en las tres y ven recorrido al alza, así que parte de esta caída puede ser simple recogida de beneficios tras un rally excepcional.