Nvidia: Burry espera resultados brutales pero sigue corto

Michael Burry, el famoso inversor que acertó con la crisis de 2008, espera que Nvidia presente unos resultados trimestrales espectaculares, pero a la vez mantiene sus apuestas bajistas contra el gigante de los chips. ¿Por qué? Porque teme que la fiesta de la IA tenga los días contados.
Michael Burry, el inversor que se hizo famoso por ganar dinero con la crisis inmobiliaria de 2008, tiene una visión curiosa sobre Nvidia (NVDA): espera que la compañía presente el 26 de agosto unos resultados del segundo trimestre absolutamente espectaculares, pero al mismo tiempo sigue apostando a que sus acciones acabarán cayendo. Su preocupación no es el presente, sino el futuro: cree que el entusiasmo por la inteligencia artificial (IA) ya está tan extendido que muchos inversores que temen perderse la subida ya tienen acciones de Nvidia en su cartera.
Wall Street también espera un trimestre enorme. Las estimaciones apuntan a unos ingresos de 92.160 millones de dólares y un beneficio ajustado de 2,09 dólares por acción, frente a los 46.740 millones y 1,05 dólares del mismo periodo del año anterior. Pero Burry señala varios motivos para mantener sus posiciones bajistas. El primero: cómo se financia el gasto en IA. Según él, los fabricantes de chips y las empresas de IA cada vez invierten más entre sí o ayudan a financiar proyectos que acaban comprando sus propios productos. De hecho, cita al Banco de Pagos Internacionales para afirmar que prácticamente el 100% de los ingresos anunciados por los fabricantes de chips son circulares. Si esa financiación se ralentiza, la demanda podría no ser tan fuerte como parece.
El segundo motivo es la dependencia de Nvidia de un puñado de clientes gigantes. Microsoft, Meta (META), Amazon y Alphabet (GOOGL) están entre los mayores gastadores en IA. Un recorte importante del gasto de uno solo de ellos podría afectar de forma significativa a los ingresos de Nvidia. Además, Burry destaca los 182.000 millones de dólares en compromisos de suministro no cancelables que tiene la compañía, una cifra que supera su flujo de caja operativo anual. Si la demanda futura de IA decepciona, esos compromisos podrían convertirse en un lastre.
Por último, Burry subraya que los chips de IA pierden valor económico muy rápido. Los nuevos chips salen constantemente, por lo que el hardware más antiguo puede depreciarse antes de lo que sugieren los calendarios tradicionales de amortización. Si los clientes no pueden ganar suficiente dinero con esos sistemas antes de que lleguen los nuevos, el gasto futuro en IA será más difícil de justificar. Por eso, Burry mantiene sus posiciones bajistas mientras espera unos resultados excelentes: este mismo mes movió parte de sus opciones de venta de diciembre de 2026 a junio de 2027, manteniendo precios de ejercicio en el rango de los 100 dólares, y añadió posiciones en ambos vencimientos.
Mientras tanto, los analistas de Wall Street tienen una visión mucho más optimista. La acción tiene una calificación de compra fuerte, con 28 compras en los últimos tres meses, y un precio objetivo medio de 304,58 dólares, lo que implica un potencial de subida del 45%. Veremos quién tiene razón.
El análisis de Salseo
- La paradoja de Burry es interesante: espera un trimestre espectacular pero sigue corto. Esto significa que su tesis no es sobre los resultados actuales, sino sobre la sostenibilidad del gasto en IA a medio plazo. Si la financiación circular se agota, la demanda podría desplomarse y Nvidia, con sus compromisos de suministro no cancelables, quedaría muy expuesta.
- El punto de la 'financiación circular' es clave: si los grandes clientes (Microsoft, Meta, Amazon, Alphabet) están comprando chips con dinero que ellos mismos ayudan a financiar, el crecimiento podría ser artificial. Vigilar los flujos de caja y la deuda de esos gigantes tecnológicos dará pistas sobre si la burbuja está a punto de pincharse.
- La dependencia de Nvidia de unos pocos clientes es un riesgo real. Si uno de ellos recorta el gasto en IA, el impacto en los ingresos sería inmediato. Los inversores deberían seguir de cerca los comentarios de esos gigantes sobre sus planes de inversión en IA en las próximas presentaciones de resultados.
- La rápida obsolescencia de los chips es un factor que el mercado suele ignorar. Si los clientes no amortizan sus inversiones antes de que lleguen los nuevos chips, podrían frenar sus compras. Eso explicaría por qué Burry apuesta a que las acciones caerán a largo plazo, incluso si el corto plazo es bueno.