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Nvidia cae un 2% tras seis días de subidas: los tipos vuelven a apretar

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Nvidia cae un 2% tras seis días de subidas: los tipos vuelven a apretar

Las acciones de Nvidia bajan hasta los 224 dólares después de seis sesiones consecutivas al alza, lastradas por la subida del bono a 10 años y por el aumento de las apuestas a otra subida de tipos de la Fed en octubre.

Nvidia rompió el miércoles su racha de seis días consecutivos de subidas. Sus acciones cayeron más de un 2%, hasta los 224 dólares, arrastradas por el fuerte repunte de la rentabilidad de la deuda pública estadounidense, que volvió a presionar al sector tecnológico. El movimiento no fue exclusivo de la compañía de chips: el S&P 500 bajó un 0,7%, el Nasdaq Composite un 1,2% y el Dow Jones perdió 318 puntos, un 0,6%.

La razón de fondo está en los bonos. La rentabilidad del bono a 10 años alcanzó el 5,087%, su nivel más alto desde julio de 2007, mientras que la del bono a 2 años, mucho más sensible a lo que se espera de la Reserva Federal, subió hasta el 4,887%, máximo desde junio de 2024. El detonante fueron unos datos de actividad (los índices de gestores de compras, PMI) mejores de lo previsto, que hicieron temer que la economía esté demasiado fuerte y que el banco central tenga que volver a apretar. Las apuestas del mercado a una subida de tipos de un cuarto de punto en octubre se dispararon por encima del 73%, frente al 55,4% del día anterior y apenas el 8,8% de hace un mes. Y cuando los tipos suben, las tecnológicas de alto crecimiento lo notan más: sus beneficios se esperan muy lejos en el tiempo y, al encarecerse el dinero, esos beneficios futuros valen menos hoy. Nvidia, además, se ha vuelto especialmente sensible a cualquier cambio en las expectativas sobre el gasto en inteligencia artificial y sobre el coste de financiarse.

El movimiento llega después de una semana muy volátil para el sector de semiconductores. El índice SOX de Filadelfia se dejó casi un 6% el 14 de septiembre por las dudas sobre el ritmo al que avanza la IA más puntera, y el lunes rebotó un 4,3%, su mayor subida diaria desde el 4 de agosto, después de que los primeros signos de éxito del nuevo agente de inteligencia artificial de Meta reavivaran el optimismo sobre la demanda futura de chips.

Más allá del ruido diario, los números de Nvidia no apuntan a una frenazo del negocio. Se espera que sus ingresos y su beneficio neto crezcan un 90% y un 99% en el ejercicio fiscal 2027, que cierra en enero, lo que supone acelerar respecto al entorno del 65% de crecimiento en ambas métricas del ejercicio anterior. En los resultados del segundo trimestre, publicados el mes pasado, la compañía dio además una previsión muy fuerte para el año siguiente, con un alza de ventas del 70% para el ejercicio 2028, muy por encima del 45% que se esperaba antes. Sin embargo, en bolsa va por detrás de sus competidores: sube alrededor de un 18% en 2026, el segundo mejor registro de las Siete Magníficas solo por detrás de Apple (+26%), pero el índice SOX se anota cerca de un 78% este año y Micron, Intel y Advanced Micro Devices han ganado más del 160% cada una. Nvidia cotiza ahora mismo entre los miembros más flojos del índice de semiconductores, que se paga a unas 21 veces los beneficios estimados.

El estratega jefe de mercados para Estados Unidos de Morningstar, Dave Sekera, resume bien la situación: el mercado está dispuesto a pagar el crecimiento que la empresa proyecta a corto plazo, para lo que queda de año e incluso para 2027, pero se muestra "muy receloso" a la hora de darle crédito para 2028 y más allá. Morningstar calcula que Nvidia superará ligeramente los 400.000 millones de dólares de ingresos en el ejercicio 2027 (un 74% más) con un beneficio por acción de casi 9,50 dólares, cerca del doble que el año anterior, lo que deja el precio en unas 23 veces las ganancias de 2027, no especialmente caro con ese crecimiento. Para 2028 espera más de 700.000 millones de facturación, otro 70% más, y 16,61 dólares por acción, lo que rebajaría el múltiplo hasta unas 13 veces. Es decir: el mercado está valorando muy poco todo lo que la compañía espera ganar a partir de 2028.

El análisis de Salseo

  • El mecanismo que tumba a Nvidia no es la IA, es el precio del dinero. Un dato de actividad mejor de lo esperado dispara la rentabilidad del bono, y eso encarece el "descuento" con el que se valoran los beneficios que llegarán dentro de años. Como buena parte del valor de Nvidia está en ganancias muy lejanas en el tiempo, cualquier susto con los tipos le pega más que a la media del mercado.
  • La clave está en la brecha entre 23 veces beneficios de 2027 y solo 13 veces los de 2028. El mercado no discute que el crecimiento de los próximos dos años sea real; lo que discute es cuánto dura el ciclo de gasto en inteligencia artificial. Ahí está la tensión de fondo: no es un problema de demanda actual, es una duda sobre hasta cuándo aguanta.
  • Nvidia es de los valores más flojos de su propio sector: el índice SOX sube un 78% este año y Micron, Intel o AMD más del 160%, mientras ella se queda en un 18%. Eso apunta a que el dinero está rotando hacia otros eslabones de la cadena (memoria, fundición, competencia). Señal a vigilar: si los resultados de esos rivales confirman el ciclo, la historia sigue viva aunque Nvidia se quede atrás.
  • Para el inversor de a pie, lo que hay que mirar no es esta caída del 2%, sino la reunión de la Fed de octubre y las próximas cifras de inversión en centros de datos de las grandes tecnológicas. Si el gasto en infraestructura de IA no se frena, esta corrección se quedará en ruido; si empieza a recortarse, el problema será mucho más serio que unos tipos algo más altos.

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Fuente: Invezz