Nvidia monta una cartera de acciones de 99.000 millones en dos años

Nvidia ha pasado de invertir 2.200 millones a 99.000 millones en acciones de otras tecnológicas en solo dos años. La compañía financia a sus propios clientes para impulsar el boom de la IA, pero no todos lo ven con buenos ojos.
Nvidia ha construido una cartera de inversiones en acciones de casi 100.000 millones de dólares en apenas dos años. Según su último informe de resultados, a 26 de julio la compañía de chips tenía 99.000 millones de dólares en participaciones de otras empresas. Ese dinero se reparte en unos 48.000 millones en acciones cotizadas y otros valores negociables, otros 48.000 millones en acciones de empresas privadas y valores no negociables, y 3.000 millones en inversiones por el método de participación. La cartera se ha multiplicado por 14 en un año, desde unos 7.000 millones el verano pasado, y por 45 desde los 2.200 millones de hace dos veranos. Además, la empresa reportó otros 25.000 millones en compromisos de inversión pendientes a 26 de julio.
El desglose trimestral de la cartera pública, con datos a 30 de junio, muestra que Nvidia tenía una participación de 30.000 millones de dólares en Intel, 21.000 millones en SpaceX, e inversiones de entre 2.000 y 5.000 millones en CoreWeave, Coherent, Synopsys y Nokia. Con este volumen, Nvidia se ha colocado entre los mayores inversores tecnológicos del mundo, aunque todavía está por detrás de Alphabet, que a finales de junio tenía una cartera de 232.000 millones de dólares.
El contexto es clave: la acción de Nvidia ha pasado de menos de 15 dólares a comienzos de 2023 a 228 dólares al cierre del jueves, una subida de 15 veces en menos de tres años que ha elevado su capitalización bursátil a 5,5 billones de dólares, la mayor del mundo. La compañía se ha convertido en el gran facilitador del boom de la inteligencia artificial: vende los chips necesarios para entrenar y ejecutar los modelos, financia la construcción de infraestructura de IA e invierte en sus competidores y clientes. La directora financiera, Colette Kress, explicó en la última conferencia de resultados que los laboratorios punteros de IA ven su capacidad de mejorar productos, atraer usuarios y generar ingresos "limitada por el cómputo", por lo que Nvidia es "necesaria para impulsar este círculo virtuoso" y ha invertido casi 50.000 millones de dólares en ellos.
La empresa justifica estas inversiones como una forma de "mejorar nuestras oportunidades de crecimiento, cultivar nuestro ecosistema y fortalecer nuestra posición competitiva". Pero no todo el mundo lo ve tan claro. Michael Burry, el inversor famoso por "The Big Short", ha dicho que Nvidia se está "extralimitando" al intentar impulsar su crecimiento financiando e invirtiendo en clientes de sus chips. Y Mark Cuban, ex inversor de "Shark Tank", considera "verdaderamente aterrador" que el boom de la IA dependa de que Nvidia "financie a todo el mundo".
El análisis de Salseo
- La cartera no es solo financiera: es una herramienta estratégica. Al invertir en sus clientes y socios, Nvidia asegura que el dinero vuelva a sus chips. Si los laboratorios de IA crecen, necesitan más cómputo, y Nvidia es quien se lo vende. Es un círculo virtuoso, pero también una forma de verticalizar el sector.
- El tamaño importa: 99.000 millones en dos años y 25.000 millones más comprometidos. Eso demuestra la enorme generación de caja de Nvidia, pero también que su balance está cada vez más expuesto al éxito o fracaso de sus participadas. Si el boom de la IA se enfría, Nvidia podría sufrir no solo por la caída de ventas de chips, sino también por depreciaciones en su cartera.
- Nvidia ya compite con Alphabet en tamaño de cartera, aunque aún le falta. Esto refleja que las grandes tecnológicas no solo compiten en productos, sino en asignación de capital. Nvidia ha pasado de ser un proveedor de chips a un inversor de peso, lo que cambia su perfil de riesgo y su relación con el resto del sector.
- La lectura contraria: Burry y Cuban avisan de que Nvidia está financiando a sus propios clientes, lo que crea una dependencia circular. Si la burbuja de la IA estalla, la caída de Nvidia podría ser doble: menos demanda de chips y pérdidas en sus inversiones. Es el riesgo que el titular no cuenta.