HSBC: la IA de código abierto puede ser el próximo catalizador de Nvidia

El listón para los resultados de Nvidia del 26 de agosto está altísimo. HSBC cree que lo que falta para el siguiente impulso no es otro trimestre bueno, sino el frenazo de la inteligencia artificial de código abierto.
El 26 de agosto Nvidia se sienta a rendir cuentas con el listón por las nubes. Inversores y analistas ya descuentan un trimestre fuerte y un tono optimista del consejero delegado, Jensen Huang, así que lograr otro salto de valoración solo con las cifras es difícil. Por eso, el analista de HSBC Frank Lee, número 1.570 de 12.492 analistas de Wall Street, cree que la compañía necesita un catalizador nuevo, y ese podría ser la inteligencia artificial de código abierto.
Lee argumenta que el crecimiento del beneficio y la hoja de ruta de producto de Nvidia ya los conoce bien el mercado. Un trimestre potente solo "confirma" lo que ya se espera y no cambia la forma en que los inversores valuean la empresa. En cambio, la IA de código abierto ofrece una oportunidad distinta: los modelos abiertos ya son la segunda categoría más importante en generación de tokens de IA. Los modelos pequeños se están imponiendo en asistentes y aplicaciones que se ejecutan directamente en el dispositivo; al ser más baratos y fáciles de usar, permiten que much más empresas creen productos sin depender de los laboratorios más grandes. Según HSBC, eso puede ampliar la base de clientes de Nvidia de un puñado de grandes laboratorios a millones de desarrolladores, con los gobiernos que quieren construir sus propios sistemas como otro foco de demanda.
Por eso no es casualidad que Nvidia también esté ayudando a financiar la infraestructura. Este mismo mes se ha aliado con Apollo Global Management, BlackRock y more otras grandes inversoras para poder canalizar más de 500.000 millones de dólares hacia centros de datos de IA. Además, ha acordado un apoyo financiero de hasta 105.000 millones de dólares para el campus de 8 gigavatios que SB Energy proyecta en Ohio, con OpenAI como inquilino previsto. Ese respaldo incluye garantías de crédito y una cobertura de la pérdida de valor futura de algunos equipos. De esta manera Nvidia ayuda a sus clientes a conseguir el dinero necesario para comprar y desplegar sus chips a una escala mucho mayor.
El resultado es que al compañía vende más infraestructura y sus clientes pueden acometer proyectos que de otra forma no serían financieramente posible. Pero a cambio, Nvidia asume parte del riesgo de esos proyectos: si la demanda esperada no se materializa, las garantías pueden convertirse en un problema en su balance. En Wall Street, la acción tiene un consenso de compra fuerte con 26 recomendaciones de compra en el último trimestre y un precio objetivo medio de 301,82 dólares, que sugiere un potencial del 40,4%. La clave está en si el motor de la IA, más que la conquista de la y económicamente repetible, deje de responder a las cargadas y la guía del 26 de agosto.
El análisis de Salseo
- La tesis de HSBC apunta a un cambio de estructura: si los modelos abiertos y pequeños se popularizan, Nvidia deja de depender de que cinco grandes laboratorios sigan comprando, porque millones de desarrolladores y empresas medianas necesitarán su infraestructura. La demanda se diversifica y es más estable.
- El papel de Nvidia no es solo de vendedora, sino de financiadora: las garantías y la protección del valor de los equipos aceleran los pedidos, pero con el riesgo de que si proyectos como el de SB Energy en Ohio no se ejecutan, esa exposición se convierte en un pasivo.
- Los números del 26 de agosto pueden ser brillantes y no cambiar la narrativa; la señal de verdad está en que Nvidia frene la retórica del código abierto y consiga convertirlo en contratos visibles, además de cómo incorpora el riesgo financiero de la demanda cuando dé los detalles.
- La lectura contraria de este análisis es que el código abierto también fortalece los músculos de los rivales o compresores, porque facilitar la entrada a más competidores la IA. Pero mientras toda la industria perciba la necesidad de comprar su infraestructura, Nvidia es quien vende la pala de esa fiebre: la cuestión es si el balancete aguanta el ritmo de riesgo que quiere.