Por qué Nvidia podría dispararse: análisis completo

Resultados récord, guía conservadora, recompras millonarias y valoración por debajo de su media: los motores que, según el análisis, podrían llevar a Nvidia hacia los 300 dólares.
Las acciones de Nvidia llevan unos meses sin dirección clara, pero el análisis alcista gana enteros. La compañía más valiosa del mundo acumula varios catalizadores que podrían devolverle el impulso: unos resultados espectaculares, una guía de negocio que apunta más alto de lo que dice, recompras de acciones millonarias y una valoración que, pese a todo, sigue por debajo de su media histórica.
El último empujón llegó de la mano de Lambda, una empresa respaldada por Nvidia, que ha anunciado un acuerdo de 35.000 millones de dólares con Anthropic. El proyecto, que desarrollará Hut 8, tendrá una capacidad de 350 megavatios y usará GPUs y otros productos de Nvidia. Es un termómetro de que la demanda de infraestructura para inteligencia artificial no se ha apagado. A esto se suman los resultados del último trimestre: los ingresos crecieron un 106% interanual hasta los 86.000 millones de dólares, y la compañía espera facturar 108.000 millones en el trimestre en curso. Quienes siguen a la empresa de cerca recuerdan que la dirección suele ser conservadora: si la historia se repite, la cifra real podría superar los 112.000 millones.
Además, Nvidia tiene un as bajo la manga en forma de recompra de acciones. En el segundo trimestre recompró títulos por valor de 26.000 millones de dólares y aún le quedan 99.000 millones por ejecutar. El efecto es directo: al reducir el número de acciones en circulación (de 25.060 millones en 2022 a 24.150 millones ahora), el beneficio por acción sube de forma mecánica, aunque el crecimiento de ingresos simplemente cumpla lo previsto. Es un colchón que mantiene a la acción comprada en las caídas y amplifica cualquier sorpresa positiva.
La valoración es otro argumento de peso. Nvidia cotiza a unas 23 veces los beneficios esperados, muy por debajo de su media de los últimos cinco años, en torno a 42 veces, y en línea con el S&P 500. Aplicando la llamada 'regla del 40', que combina crecimiento y rentabilidad, la compañía supera con creces el umbral del 40% que se considera sano: da un 128% sobre margen de flujo de caja libre y más del 160% sobre margen operativo y neto. En cristiano: es una empresa que crece muy rápido y gana mucho dinero, y el mercado la descuenta como si fuera una compañía normal.
El análisis técnico también acompaña: la acción cotiza por encima de su media móvil de 50 semanas y de la línea de tendencia ascendente que arranca en los mínimos de mayo, lo que dibuja un escenario de continuación hacia el nivel psicológico de los 300 dólares. Los analistas de consenso sitúan el precio objetivo medio en 322 dólares, y el más optimista, Simon Leopold, de Raymond James, llega a los 515. El riesgo principal: que la próxima guía decepcione y el mercado decida que este ritmo de crecimiento no es sostenible. Tampoco conviene ignorar que una acción legal o regulatoria contra las recompras eliminaría ese apoyo al beneficio por acción.
El análisis de Salseo
- La recompra no es un adorno: con 99.000 millones de dólares aún autorizados, Nvidia puede seguir reduciendo acciones durante trimestres. Eso sostiene el beneficio por acción incluso si el crecimiento de ingresos se modera, un colchón que el mercado suele infravalorar.
- La guía conservadora es el patrón que más dinero ha hecho ganar a los alcistas: Nvidia suele quedarse corta en sus previsiones y batirlas con holgura. Si este trimestre repite, los 108.000 millones guiados podrían quedarse en más de 112.000, y el PER de 23 veces se vería aún más barato.
- El acuerdo de Anthropic con Lambda (con Hut 8 como desarrollador) confirma que la demanda de GPUs no depende solo de los gigantes de la nube. Pero ojo: estos proyectos tardan en traducirse en ingresos, así que su impacto real se verá más en 2026 que mañana.
- La lectura contraria: la acción ya cuenta con un consenso muy alcista (objetivo medio de 322 dólares). Cuando todo el mundo espera buenas noticias, el margen de sorpresa se reduce, y cualquier tropiezo en la guía del próximo trimestre castigaría un múltiplo que muchos ya consideran 'barato' solo si el crecimiento se mantiene.