Nvidia: la falta de oferta durará hasta 2028 y la memoria seguirá cara

Nvidia avisa de que la oferta de sus chips seguirá siendo el cuello de botella al menos hasta el final de su año fiscal 2028, pero esa misma escasez le permite comprometerse a crecer un 70% en ingresos. La compañía también anticipa nuevas subidas de precios en memoria y el mercado celebra las perspectivas con una subida de alrededor del 4%.
Nvidia ha lanzado un aviso importante a los inversores: la oferta de sus sistemas de inteligencia artificial seguirá siendo el cuello de botella, como mínimo, hasta el final de su año fiscal 2028. La compañía asegura que la demanda es muy superior al 70% de crecimiento de ingresos que prevé para 2028, pero es precisamente la capacidad de suministro la que le permite comprometerse con esa cifra con confianza. Dicho en plata: vendería más si pudiera fabricar más.
Las declaraciones se produjeron después de publicar sus últimos resultados trimestrales, y vinieron acompañadas de varias previsiones concretas. Para el año fiscal 2027, Nvidia espera unos gastos operativos de 9.000 millones de dólares y un tipo impositivo efectivo de entre el 16% y el 18%. Además, confía en que los ingresos de sus CPUs se multipliquen por más de dos en el año fiscal 2028 y ha ampliado su colaboración estratégica con AWS, la división de nube de Amazon.
Uno de los momentos más destacados de la llamada fue la advertencia sobre la memoria, un componente clave en los sistemas de IA. Nvidia asegura que está viendo “condiciones de precios extremas”, las mayores que recuerda, y que la magnitud de las subidas ya ha superado sus expectativas. Lo peor (o mejor, según se mire) es que esos precios seguirán subiendo el año que viene: el primer incremento entrará en vigor a partir del primer trimestre.
El mercado reaccionó con optimismo: las acciones de Nvidia llegaron a subir alrededor de un 4% después de conocerse estas perspectivas, hasta los 218,77 dólares. Para el inversor particular, el mensaje clave es que la demanda de IA sigue desbocada, pero que el límite real al crecimiento a corto plazo no está en los pedidos, sino en la capacidad de producción.
El análisis de Salseo
- El hecho de que la oferta, y no la demanda, marque el ritmo es la mejor posición en la que puede estar un fabricante: Nvidia tiene visibilidad de ingresos, clientes haciendo cola y poder para subir precios. La escasez no es un fallo, es una palanca.
- La subida de precios en memoria tiene un doble efecto: encarece los componentes que Nvidia compra, pero también le da argumentos para subir el precio de sus propios sistemas sin frenar pedidos. La señal a vigilar es si esos incrementos acaban protegiendo el margen o si, por el contrario, se los come la inflación de costes.
- La previsión de gastos operativos de 9.000 millones para el año fiscal 2027 sugiere que Nvidia intenta mantener el gasto bajo control mientras los ingresos se disparan. Si lo consigue, gran parte de ese crecimiento extra debería acabar en margen y en beneficio, que es lo que al final mira el inversor.
- La reacción alcista del 4% parece coherente con las buenas noticias, pero conviene no dormirse: si el cuello de botella se alarga hasta 2028, cualquier señal de que la demanda se enfría o de que la competencia logra una alternativa podría castigar a la acción con la misma rapidez. El equilibrio entre oferta y demanda es ahora el termómetro a seguir.