Financiación

Firmus, respaldada por Nvidia, busca 3.000 millones en privado tras cancelar su salida a bolsa

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Firmus, respaldada por Nvidia, busca 3.000 millones en privado tras cancelar su salida a bolsa

La empresa australiana Firmus, participada por Nvidia, aparca su macro salida a bolsa de 5.000 millones y negocia una ronda privada de hasta 3.000 millones para financiar sus centros de datos de IA.

Firmus Technologies, compañía australiana de centros de datos respaldada por Nvidia, ha dado un giro de guion en toda regla. A principios de esta semana anunció que cancelaba su salida a bolsa, que aspiraba a levantar unos 5.000 millones de dólares y estaba llamada a ser una de las mayores de la historia de Australia. Ahora, según informaciones recogidas por Bloomberg, la empresa negocia en privado una ronda de financiación de entre 2.000 y 3.000 millones de dólares para no frenar sus planes de construcción de centros de datos.

La salida a bolsa pretendía valorar la compañía en unos 43.700 millones de dólares australianos (unos 30.400 millones de dólares estadounidenses). Sin embargo, la acogida entre los inversores se fue enfriando a medida que crecían las dudas sobre ese precio: Firmus factura apenas 51 millones de dólares. El consejo justificó la retirada diciendo que, tras analizar la volatilidad reciente y las condiciones del mercado, las condiciones en las que podía salir a bolsa no reflejaban de forma adecuada la fortaleza del negocio ni su potencial de crecimiento a largo plazo. A eso se sumó la inquietud por el ritmo del gasto en inteligencia artificial y por el endeudamiento de todo el sector, con unos tipos de interés que no dejan de subir.

El plan B pasa por buscar ese dinero fuera de los mercados públicos. Y tiene bazas a favor: los inversores que ya estaban dentro se habían comprometido a aportar la mitad de los 5.000 millones que se pretendían captar en la salida a bolsa, así que las posibilidades de cerrar la ronda privada son razonables según las mismas informaciones. No está claro si Nvidia participará en esta operación, que podría combinar acciones (equity) y deuda. La compañía, que ofrece soluciones de computación de alto rendimiento (HPC), nube e inteligencia artificial como servicio, tiene una cartera de proyectos de centros de datos de 912 megavatios (MW), de los cuales solo 46 MW están ya construidos, y trabaja para clientes de primer nivel como Meta Platforms y OpenAI.

Firmus no ha renunciado del todo a cotizar, pero podría replantearse el destino: en lugar de la bolsa australiana (ASX), barajaría una salida a bolsa en Estados Unidos. La empresa ha declinado hacer comentarios. El analista principal de eToro para Asia-Pacífico y Oriente Medio, Josh Gilbert, resumió bien el problema: los inversores no estaban dispuestos a pagar por adelantado un precio altísimo por una capacidad que, en gran parte, todavía está sobre el papel. Y añadió que el momento no ayuda, porque unas rentabilidades más altas encarecen el coste de pedir prestado y reducen lo que los inversores están dispuestos a pagar hoy por unos beneficios que llegarán dentro de varios años.

El caso de Firmus es una buena radiografía del momento que vive la infraestructura de inteligencia artificial: la demanda de centros de datos es enorme, pero construirla cuesta muchísimo dinero y el dinero ya no es gratis. Que una empresa avalada por Nvidia y con clientes como Meta u OpenAI tenga que renunciar a salir a bolsa por las dudas sobre su valoración dice bastante sobre hasta qué punto el mercado ha dejado de comprar cualquier historia de IA al precio que sea.

El análisis de Salseo

  • El nudo del problema es el precio frente a los ingresos: se pretendía valorar Firmus en unos 30.400 millones de dólares con una facturación de solo 51 millones. Es decir, el mercado habría pagado cerca de 600 veces las ventas del último año, una cifra solo justificable si se cree que ese negocio se va a multiplicar durante años. Cuando los inversores empiezan a hacer esa cuenta, las salidas a bolsa se caen solas.
  • Cambiar bolsa pública por ronda privada no es gratis aunque salve los muebles: la empresa se asegura el dinero de inversores que ya la conocen, pero renuncia a la liquidez y a la transparencia que da cotizar, y probablemente lo haga con una valoración menos ambiciosa que la que pedía al mercado. Es una financiación de transición, no una solución definitiva a su enorme necesidad de capital.
  • La señal más interesante es qué hace Nvidia. Si una empresa en la que ya participa mete dinero en esta ronda, reforzaría la lectura de que el fabricante de chips financia a los clientes que compran sus chips para sostener la demanda. Si finalmente no entra, sería un aviso de que incluso los grandes del sector empiezan a elegir con lupa dónde ponen su dinero en la fiebre de los centros de datos.
  • Ojo con el dato de los 912 MW: solo 46 MW están construidos, alrededor del 5% de la cartera de proyectos. La demanda de Meta u OpenAI es real y da credibilidad al plan, pero el grueso de la capacidad que justifica la valoración todavía hay que levantarlo, con el coste de financiación al alza. El próximo hito a vigilar es si la ronda privada se cierra y si la futura salida a bolsa se replantea en Estados Unidos en lugar de Australia.

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Fuente: TipRanks