Nvidia, Intel y AMD intentan rebotar: el miedo al gasto en IA golpea a los chips

Los fabricantes de semiconductores intentan recuperar terreno tras una oleada de ventas provocada por los comentarios sobre una posible ralentización del desarrollo de modelos de IA y por unos tipos de interés más altos de lo esperado.
Las acciones de los grandes fabricantes de chips intentan recomponerse tras unos días de vértigo. Intel, Nvidia y AMD han sufrido caídas severas en una sola sesión (un 5,59%, un 3,36% y un 4,40% respectivamente, con Intel en torno a los 97,19 dólares) y ahora buscan frenar el golpe y volver a mirar hacia arriba. El detonante no ha sido un mal resultado ni un aviso oficial: ha bastado con que varios líderes del sector dejasen caer la idea de que el desarrollo de los modelos de inteligencia artificial más punteros podría ralentizarse. Los inversores hicieron el resto de la cadena mental en segundos: si se avanza más despacio en IA, se construirán menos centros de datos, se instalarán menos chips y las cuentas de las compañías del sector dejarán de crecer al ritmo que todos esperaban.
Empecemos por Intel, que es el caso más llamativo porque llega a esta tormenta en plena travesía de recuperación. La compañía lleva un año dando señales de que su giro de negocio funciona, y aun así se ha visto arrastrada por el desmontaje general de posiciones en el sector de semiconductores, ese movimiento en el que muchos inversores prefieren reducir riesgo antes que esperar a ver qué pasa. En el corto plazo, la acción se mueve cerca de su media móvil de 50 sesiones, situada en los 98,40 dólares, un nivel que los analistas técnicos usan como termómetro: la media de las últimas 50 sesiones sirve para ver si el precio está por encima o por debajo de su tendencia reciente. Ahora mismo, Intel cotiza ligeramente por debajo.
Nvidia es el corazón del asunto, porque es la empresa más expuesta a que el cuento del gasto en IA se agriete. Si se construyen menos centros de datos, quien primero lo nota es quien vende los procesadores que hacen funcionar esos centros de datos. La acción intenta acercarse a los 214,79 dólares, donde tiene su media de 50 sesiones haciendo de resistencia, ese techo que al precio le cuesta romper. Aquí aparece la tensión de fondo del artículo: el mercado está operando más por miedo que por datos, porque los números reales del negocio de Nvidia siguen siendo extraordinariamente sólidos. Es decir, la inquietud por un futuro más lento choca con un presente que crece a un ritmo que envidiarían casi todas las compañías del mundo. Y a eso se suma otra presión menos comentada: los tipos de interés más altos de lo previsto, con el bono americano a 10 años por encima del 5%, que encarece la financiación de todo el ecosistema de la IA y resta atractivo a los beneficios que llegarán dentro de varios años.
El tercer nombre de la foto es AMD, que cotiza alrededor de 496,59 dólares, todavía por encima de su media de 50 sesiones, y con los 450 dólares funcionando como suelo al que la acción ha aguantado por ahora. Su historia propia con la inteligencia artificial también es muy fuerte y la compañía calcula que el mercado al que puede aspirar rondará los 2 billones de dólares en 2030, lo que da margen de sobra para que varios fabricantes crezcan a la vez. Lo interesante es que AMD ya no se limita a presentarse como la alternativa más barata a Nvidia: está cerrando despliegues de infraestructura de gran tamaño y se está convirtiendo en un competidor de verdad. Su valoración es exigente, eso sí, y el precio lleva tiempo moviéndose de lado.
Más allá de los gráficos, el mensaje de fondo de esta corrección es que el sector de los chips de IA cotiza ahora mismo a golpe de titular y de expectativa, no de resultados cerrados. Basta un comentario sobre el futuro de los modelos de IA para mover miles de millones de capitalización, y eso funciona en las dos direcciones. La discusión real que viene en los próximos meses no es si la IA es una moda, sino a qué velocidad se van a seguir levantando centros de datos y a qué precio se va a financiar esa inversión con los tipos donde están.
El análisis de Salseo
- El pánico viene de palabras, no de cuentas: varios líderes del sector insinuaron que el desarrollo de los modelos de IA más potentes podría ir más despacio, y el mercado lo tradujo inmediatamente en menos centros de datos y menos pedidos de chips. La señal que de verdad hay que vigilar son las previsiones de inversión (capex) de los grandes compradores de chips, los hiperescaladores, no los titulares de una semana.
- Los tipos altos son el grifo silencioso: con el bono americano a 10 años por encima del 5%, financiar un centro de datos cuesta más y los beneficios que llegarán dentro de varios años valen menos hoy. Por eso Nvidia puede tener un negocio fortísimo y, aun así, caer: no se castiga lo que gana ahora, sino lo que el mercado cree que ganará cuando el dinero sea más caro.
- El árbitro del sector se llama AMD. El artículo apunta a que está dejando de ser la alternativa barata a Nvidia para cerrar despliegues de infraestructura reales, y eso cambia el debate: ya no es solo cuánto crece el mercado (la propia AMD lo cifra en unos 2 billones de dólares para 2030), sino cómo se reparte ese pastel entre dos competidores que antes no se pisaban de verdad.
- Ojo con tomar las medias móviles como diagnósticos: que Nvidia pelee con su media de 50 sesiones en los 214,79 dólares o que AMD defienda los 450 dólares solo nos dice dónde están compradoras y vendedoras, no cómo va el negocio. La lectura contraria también vale: si la ralentización del gasto en IA se confirma en las próximas presentaciones de resultados, la corrección habrá sido un aviso y no un exceso de miedo.