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Nvidia se vuelve inversora: 18.000 millones más para la IA

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Nvidia se vuelve inversora: 18.000 millones más para la IA

Nvidia anuncia que invertirá 18.000 millones de dólares adicionales este año fiscal en startups de IA, infraestructura y financiación. El plan deja claro que Jensen Huang quiere algo más que vender chips.

Nvidia está en modo compras. La compañía anunció en su último informe de resultados que tiene comprometidos 18.000 millones de dólares en inversiones de capital para el resto de su año fiscal, con el foco puesto en creadores de modelos de IA, financiadores de infraestructura y otras empresas privadas. La noticia llega después de un agosto frenético en el que el CEO Jensen Huang cerró acuerdos por valor de miles de millones y sugiere que la empresa no piensa frenar.

No es un capricho puntual. A finales de julio, Nvidia ya mantenía participaciones en empresas privadas por valor de 47.900 millones de dólares, más del doble de los 22.300 millones con los que cerraba el año fiscal anterior. Pero ojo: la mayoría de estas operaciones no son compras totales, sino participaciones minoritarias, licencias de tecnología y fichajes de talento. Según Luke Lango, analista jefe de InvestorPlace, esta estrategia permite a Nvidia esquivar parte del escrutinio regulatorio y los dolores de cabeza de integración que suelen acompañar a una adquisición completa.

La expansión va mucho más allá de los chips. En agosto, Nvidia invirtió 1.500 millones de dólares en SB Energy y tomó una participación en Cloverleaf Infrastructure, dos compañías que intentan resolver el problema de terreno y electricidad que plantean los centros de datos. También se ha aliado con firmas de Wall Street para captar más de 500.000 millones de dólares en financiación externa para infraestructura de IA. Y no se detiene ahí: ha cerrado un acuerdo multimillonario con la startup de programación Poolside, ya pagó 2.940 millones en efectivo por su acuerdo con Groq y suena como posible inversora en Perplexity y en la surcoreana Rebellions.

Todo esto ocurre mientras sus grandes clientes, como Amazon, Google y Microsoft, desarrollan sus propios chips. Nvidia responde metiéndose en la infraestructura, el software y los modelos que rodean a esos chips, una forma de blindar su posición en todo el ecosistema. Eso sí, la estrategia tiene su lado polémico. Lango resume la crítica: "Nvidia es ahora proveedor, financiador y accionista de muchas de las mismas empresas que le compran chips, así que una desaceleración golpearía a la vez sus ingresos y sus participaciones". Es la llamada financiación circular.

La directora financiera, Colette Kress, defendió la estrategia en la conferencia de resultados: "Vemos estas inversiones, medidas contra la fuerza de su demanda, el negocio que nos crean, el ecosistema que construyen sobre la plataforma de Nvidia y el retorno de nuestro capital invertido, como excelentes, y nuestro riesgo es limitado". Veremos si esa confianza se traduce en beneficios, pero está claro que Nvidia quiere ser mucho más que un fabricante de semiconductores.

El análisis de Salseo

  • Nvidia está usando su músculo financiero para crear un ecosistema propio: en vez de limitarse a vender chips, compra participaciones en empresas que dependen de esos chips. Así asegura demanda futura, pero también concentra el riesgo en un solo sector.
  • La financiación circular es la piedra en el zapato: si la burbuja de la IA se desinfla, Nvidia sufriría dos veces, con menos ventas de chips y con carteras de participaciones devaluadas. La compañía dice que su riesgo es limitado, pero la tensión de fondo es real y conviene vigilarla.
  • La jugada es defensiva: con Amazon, Google y Microsoft fabricando sus propios chips, Nvidia necesita estar en todas las capas de la IA, desde la energía hasta el software, para no quedar reducida a un simple proveedor de hardware.
  • La señal a vigilar: si las inversiones en Perplexity y Rebellions se confirman y si los 18.000 millones se reparten en participaciones minoritarias (poco escrutinio regulatorio) o en compras completas (más riesgo de integración). Eso dirá mucho del apetito real de Huang.

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