Jensen Huang (Nvidia) señala la ciberseguridad como el próximo gran boom de la IA

El consejero delegado de Nvidia cree que la ciberseguridad será el siguiente gran caso de uso de la inteligencia artificial y lo respalda con alianzas junto a CrowdStrike, Cisco y Palantir. Goldman Sachs mantiene su visión positiva sobre el valor.
«La ciberseguridad será probablemente el próximo gran caso de uso de la inteligencia artificial». Lo dijo Jensen Huang, consejero delegado de Nvidia, durante la conferencia tecnológica que Goldman Sachs celebró en San Francisco. Su razonamiento es sencillo: los nuevos modelos de IA aceleran la forma en la que se escribe el software, pero también la forma en la que se ataca. El código puede ahora explotarse (encontrar sus agujeros) y arreglarse a un ritmo que los humanos no pueden igualar, y ahí es justo donde vive el negocio de la seguridad.
Huang explicó que todo en la informática es código, desde las cadenas de suministro hasta los sistemas financieros, y que la IA aprende a programar con facilidad porque siempre existe una «respuesta correcta» clara. Y como es capaz de escribir código muy rápido, también puede encontrar fallos igual de rápido. Eso engancha directamente con la ciberseguridad, un mercado enorme construido precisamente alrededor de detectar y corregir esos errores. El directivo añadió un matiz interesante: cree que el sector habla cada vez más de ciberseguridad porque están a punto de lanzarse nuevos productos de seguridad con IA y porque las empresas suelen generar urgencia para estimular la demanda.
En la parte más concreta, Nvidia trabaja con CrowdStrike en herramientas de «red team» y «blue team» impulsadas por IA (los equipos que simulan ataques y los que defienden, en la jerga del sector) usando modelos abiertos. Además, la compañía mantiene una alianza a tres bandas con Cisco y Palantir: Cisco ofrecerá una «fábrica de IA» construida sobre tecnología de Nvidia y Palantir funcionará por encima de ella. Con los modelos Nemotron de Nvidia como base, empresas y gobiernos podrán desarrollar sus propios modelos de inteligencia artificial o sus propios sistemas de ciberseguridad.
Tras el evento, el analista de Goldman Sachs James Schneider mantuvo su visión positiva sobre Nvidia, señalando que la compañía sigue mostrando un fuerte impulso a largo plazo en IA. Destacó tres ideas: la empresa repitió su previsión de que la IA será un mercado de entre 3 y 4 billones de dólares en 2030 y que la oferta sigue ajustada en chips, memoria y capacidad de centros de datos; Huang se muestra optimista con la llamada «IA física», con primeros usos en coches autónomos, automatización de almacenes y sistemas de navegación; y el paquete conjunto de hardware y redes de Nvidia gana cuota a medida que los clientes buscan más rendimiento y eficiencia, sobre todo según se ralentiza la Ley de Moore. El analista reconoció que el directivo admite restricciones amplias de suministro, pero sostiene que la escala de Nvidia y su visibilidad sobre los clientes le permiten gestionar esos cuellos de botella. La compañía reafirmó además su expectativa de un crecimiento interanual de en torno al 70% en 2027. En bolsa, el consenso de analistas se inclina claramente por la compra, con 30 recomendaciones favorables en los últimos tres meses.
El análisis de Salseo
- El negocio de fondo: si la ciberseguridad se convierte en el próximo gran caso de uso, Nvidia no solo vende chips para entrenar modelos, sino que entra en un gasto recurrente —licencias de seguridad que las empresas renuevan cada año— mucho más estable que la venta de hardware. Los modelos Nemotron son el gancho para que empresas y gobiernos construyan encima de su tecnología y se queden dentro de su ecosistema.
- Ojo con el matiz del propio Huang: admite que parte del ruido sobre ciberseguridad viene de que hay productos a punto de salir y de que las empresas «crean urgencia para estimular la demanda». Hay, por tanto, bastante marketing en el relato. La señal que conviene vigilar no son los anuncios, sino los contratos y los ingresos reales de ese segmento en los próximos trimestres.
- Palantir sale reforzada como la capa de software que se apoya en la infraestructura de Nvidia y Cisco, lo que consolida su posición ante gobiernos y defensa. El riesgo es el contrario: acabar siendo la pieza intercambiable de un stack que también puede funcionar con modelos abiertos de terceros.
- La letra pequeña que el titular no cuenta: el relato del «próximo boom» convive con un problema clásico, la oferta. Ese crecimiento del 70% previsto para 2027 depende de fabricar suficientes chips, memoria y centros de datos, y de que los clientes tengan energía y espacio donde instalarlos. Con la Ley de Moore ralentizándose, el stack integrado de hardware y redes es el gran argumento de venta, pero también el posible cuello de botella.