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Nvidia marca máximo histórico y arrastra a casi 900 ETFs con él

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Nvidia marca máximo histórico y arrastra a casi 900 ETFs con él

La acción de Nvidia toca un récord de 243,37 dólares y casi 900 fondos cotizados que la tienen en cartera suben de la mano. La clave está en una recompra de acciones de 150.000 millones que la compañía acaba de ampliar.

Nvidia vuelve a estar en boca de todo el mercado. La compañía de chips marcó un máximo histórico de 243,37 dólares por acción el pasado 6 de octubre, después de subir un 6% en apenas una semana. Y no lo hace sola: según los datos recopilados, hay 897 fondos cotizados (los conocidos como ETFs, cestas de acciones que se compran y venden como si fueran un solo título) que tienen papel de Nvidia en cartera, y todos ellos se están beneficiando del tirón. En conjunto, estos fondos acumulan unos 3.800 millones de acciones de la compañía, lo que la convierte en uno de los valores más repetidos en el universo de los ETFs.

El peso de Nvidia en el mercado es difícil de exagerar. Su capitalización bursátil se acerca ya a los 6 billones de dólares, lo que la mantiene como la empresa cotizada más grande del mundo. Su presencia en los grandes índices es igualmente enorme: representa el 13% del índice Nasdaq Composite y el 8% del S&P 500, más que ninguna otra compañía. Eso significa que cualquier inversor con un fondo indexado que replique estos índices está comprando Nvidia sin saberlo, y en una proporción muy alta. Entre los ETFs con mayor exposición destacan el Strive U.S. Semiconductor ETF (SHOC) y el VanEck Semiconductor ETF (SMH), ambos centrados en el sector de los semiconductores, donde el peso de Nvidia es mucho mayor que en los fondos generalistas. Además, existen algunos vehículos enfocados casi en exclusiva a esta única acción.

¿Qué ha encendido la mecha de esta subida? El anuncio de que la compañía amplía su programa de recompra de acciones en la cifra récord de 150.000 millones de dólares adicionales, hasta alcanzar los 235.000 millones. Comprar sus propias acciones es una forma de devolver dinero al accionista: reduce el número de títulos en circulación y hace que cada beneficio futuro se reparta entre menos propietarios. La dirección ha justificado el movimiento diciendo que ve la acción infravalorada en los precios actuales. Y ahí está la paradoja que muchos inversores pasan por alto: aunque sus ventas y sus beneficios se han duplicado respecto al año anterior, la acción solo sube alrededor de un 30% en lo que va de año. En ese mismo periodo, rivales del sector como Advanced Micro Devices (AMD) han visto cómo sus títulos casi se triplicaban con el impulso de la inteligencia artificial. Nvidia cotiza ahora a unas 30 veces sus beneficios previstos para los próximos doce meses, su nivel más bajo en casi una década, y bastante más barata que otras compañías de chips que llegan a pagarse a más de 150 veces.

En cuanto a la opinión de los expertos, el consenso de los 31 analistas que siguen el valor se mantiene favorable tras las últimas recomendaciones emitidas en los últimos tres meses. Pero para el inversor particular la lectura útil no es solo si Nvidia sube o baja, sino cuánto de Nvidia lleva encima sin darse cuenta: quien tenga en cartera un ETF de semiconductores o un fondo indexado al Nasdaq está apostando por esta empresa mucho más de lo que cree. Cuando casi 900 fondos se mueven a la vez y en la misma dirección, la diversificación es más aparente que real: protege si una empresa concreta tropieza, pero no si lo que pincha es justo el valor que pesa más que ninguno en todos ellos.

El análisis de Salseo

  • La recompra de 150.000 millones es el motor real de esta subida, no un simple gesto de simpatía con el accionista: al retirar títulos del mercado, el mismo beneficio se reparte entre menos acciones y el precio por acción sube por pura aritmética. La señal que lanza la dirección es que cree que el mercado la está infravalorando, pero también implica que prefiere gastar ese dinero en sí misma antes que en nuevos proyectos, fábricas o adquisiciones. Ese matiz conviene vigilarlo en los próximos resultados.
  • Con un 13% del Nasdaq y un 8% del S&P 500, Nvidia ha dejado de ser una acción más para convertirse en una parte estructural del mercado. Cada euro que entra en un fondo indexado compra automáticamente Nvidia, lo que genera flujo constante y retroalimenta la subida… y amplifica cualquier caída con la misma intensidad. Es el clásico riesgo de concentración: si el valor más pesado tropieza, no hay índice ni cartera diversificada que lo amortigüe del todo.
  • El detalle más interesante del artículo es la contradicción entre negocio y cotización: ventas y beneficios se han duplicado, pero la acción solo sube un 30% este año, muy por detrás de rivales como AMD, que casi triplica. Cotizar a unas 30 veces beneficios futuros, su nivel más bajo en casi una década, deja dos escenarios abiertos: o el mercado no termina de creerse que el ritmo de gasto en inteligencia artificial se mantenga, o hay margen para que el múltiplo se recomponga si los resultados aguantan. La próxima publicación de cuentas es el dato clave a seguir.
  • Quien tenga un ETF de semiconductores como el SMH o el SHOC, o un fondo indexado al Nasdaq, ya está muy expuesto a Nvidia aunque no haya comprado ni una acción directamente. Antes de asumir más riesgo comprando el valor suelto, merece la pena mirar cuánto pesa en lo que ya se tiene: en muchos casos, sumar Nvidia a la cartera es duplicar una apuesta que ya estaba ahí.
  • El contagio a esos 897 fondos también funciona en sentido contrario. Muchos de estos vehículos están construidos para captar el tirón de la inteligencia artificial y han concentrado sus carteras en los mismos nombres ganadores, así que se mueven casi como un bloque. Eso reduce el efecto de diversificación que el inversor cree estar comprando y convierte cualquier bache del sector en un movimiento sincronizado de cientos de productos a la vez.

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Fuente: TipRanks