Mercado

Nvidia marca un máximo histórico: ¿hasta dónde puede llegar el rally?

·PositivoImpacto medio
Nvidia marca un máximo histórico: ¿hasta dónde puede llegar el rally?

Nvidia rompe su rango de cotización y firma un nuevo récord. Los analistas ven margen hasta los 320 dólares, pero el debate sobre la valoración y el papel de sus socios de memoria sigue abierto.

Nvidia volvió a dar de qué hablar a comienzos de octubre al marcar un nuevo máximo histórico. La acción, que cotiza en el Nasdaq, superó los 238 dólares con una subida de más del 2%, después de haber roto al alza un rango lateral en el que llevaba tiempo atrapada. El movimiento no solo extiende la tendencia previa, sino que abre la puerta a que siga subiendo en los próximos meses. La compañía, valorada ya en unos 5,7 billones de dólares, ronda los 240 dólares en su máximo de 52 semanas y su rango anual arranca en los 164,27 dólares. Para ponerlo en contexto: paga un dividendo del 0,42% y cotiza a unas 30 veces sus beneficios.

El salto técnico deja sobre la mesa varios objetivos de precio. El artículo original calcula que movimientos de entre 40 y 65 dólares, proyectados desde el punto de ruptura, llevarían a la acción hasta la zona de 275 y 300 dólares. Curiosamente, ese rango se queda justo por debajo del precio objetivo medio que manejan los analistas: 320,71 dólares, según los 55 expertos que cubren el valor. La previsión más alta llega a los 515 dólares y la más baja se queda en 210, lo que da una idea de la enorme dispersión de opiniones sobre hasta dónde puede llegar. En cualquier caso, el consenso apunta a un potencial de subida de en torno al 35% desde los niveles actuales.

¿Y no estaremos ante otra burbuja de inteligencia artificial? Es la pregunta obligada. El director de inversiones de DBS Group, Hou Wey Fook, aporta un argumento llamativo: según datos recopilados por Bloomberg, Nvidia cotiza a unas 17 veces los beneficios esperados para los próximos doce meses, muy lejos del rango habitual de 30 a 35 veces en el que suele moverse. Su conclusión es que a esos múltiplos cuesta hablar de burbuja, sobre todo comparado con la burbuja de las puntocom, cuando las valoraciones se disparaban hasta tres cifras antes de estallar. En el plano de los números, la compañía espera crecer en beneficios alrededor de un 70% en el próximo año, y hay quien cree que esa previsión se quedará corta. La propia empresa anticipa que sus ventas en volumen se dupliquen, impulsadas por el lanzamiento de su próxima generación, Vera Rubin, que podría desatar otra oleada de construcción de centros de datos: los pedidos pendientes de Oracle y de otros grandes proveedores de nube están ligados precisamente a esta tecnología de nueva hornada.

Buena parte de ese pastel se reparte entre los socios del ecosistema de Nvidia. El gran beneficiado es Taiwan Semiconductor (TSMC), su fabricante de referencia y socio clave en el empaquetado avanzado de los chips, un servicio con márgenes altos que sostiene su crecimiento a doble dígito. En el apartado de memoria hay dos nombres propios: Micron y SK Hynix, que en conjunto controlan prácticamente el 100% del mercado de memoria de alto ancho de banda (HBM), la pieza imprescindible para la IA. Cada tarjeta gráfica de Nvidia necesita varios apilamientos de estos chips, así que la demanda se multiplica por cada unidad vendida. Y como la oferta va justa —se espera que la escasez de memoria se mantenga al menos hasta 2027—, el precio lo marcan ellos.

El riesgo principal que señala el artículo es el de quedarse obsoleto, algo contra lo que Nvidia pelea con inversión en software, hardware y aplicaciones hasta consolidarse como la base tecnológica global de la IA. Los catalizadores a la vista son claros: la presentación de resultados del tercer trimestre, prevista para el 18 de noviembre, para la que los analistas esperan un crecimiento del 90% en ingresos y beneficios. La tecnología Blackwell, entretanto, está en plena producción y la demanda supera la oferta. Con este panorama, el análisis sostiene que la historia de crecimiento no se ha roto, algo positivo para el conjunto del sector tecnológico y para el propio S&P 500. Eso sí, existen cuellos de botella reales —hardware, energía y permisos— que pueden frenar el ritmo, aunque probablemente retrasen el proceso más que descarrilarlo.

El análisis de Salseo

  • SK Hynix y Micron se reparten casi todo el mercado de memoria HBM, y cada GPU que vende Nvidia necesita varios apilamientos de estos chips. Traducción: el crecimiento de Nvidia se convierte casi automáticamente en pedidos para ellos, y con la oferta ajustada hasta 2027, son ellos los que tienen poder para fijar precios.
  • El argumento de que cotiza a 17 veces beneficios futuros frente a su rango habitual de 30-35 veces es potente, pero depende al 100% de que se cumplan esas estimaciones de crecimiento del 70%. Si los resultados del 18 de noviembre se quedan cortos, ese múltiplo 'barato' desaparece de golpe y el mercado volverá a mirar el precio con otros ojos.
  • Los objetivos técnicos de 275-300 dólares se calculan a partir del tamaño del rango previo, no de los fundamentales, y quedan por debajo del precio objetivo medio de los analistas. Señal de que el margen de subida 'fácil' ya está en el precio: a partir de aquí hace falta que lleguen noticias reales, no solo un gráfico bonito.
  • El detalle contrario que casi nadie mira: el precio objetivo más bajo de los 55 analistas que cubren el valor está en 210 dólares, por debajo del precio actual. No todo el mundo tiene claro que siga subiendo, y los cuellos de botella de energía y permisos para los centros de datos son el punto donde primero se notaría un frenazo.

Empresas mencionadas

Fuente: MarketBeat