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Nvidia marca un máximo histórico y Wall Street todavía le ve un 39% de recorrido

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Nvidia marca un máximo histórico y Wall Street todavía le ve un 39% de recorrido

La cotización de Nvidia tocó un récord intradía de 237,88 dólares tras un dato de empleo flojo y el respaldo de Morgan Stanley, que la vuelve a señalar como su favorita del sector de chips.

Nvidia ha vuelto a hacer historia en bolsa. Sus acciones marcaron el viernes 2 de octubre un nuevo máximo histórico intradía de 237,88 dólares, cerraron la sesión con una subida del 1,34% y acumulan ya alrededor de un 26% de ganancia en lo que va de año. Detrás de este empujón hay dos ingredientes: un informe de empleo más débil de lo esperado en Estados Unidos, que alimenta la esperanza de que la Reserva Federal (la Fed) deje los tipos de interés quietos en su reunión de octubre, y la decisión de Morgan Stanley de volver a colocar a la compañía como su valor favorito dentro del sector de los semiconductores. A eso se suma que la empresa anunció recientemente una autorización adicional para recomprar 150.000 millones de dólares de sus propias acciones, un gesto que gusta al mercado porque reduce el número de títulos en circulación y suele sostener el precio.

El informe más comentado llegó de Morgan Stanley. Su analista Joseph Moore repitió la recomendación de comprar y fijó un precio objetivo de 300 dólares por acción tras una ronda de reuniones con la dirección de la compañía. Según Moore, el consejero delegado, Jensen Huang, trasladó que las cosas van bien en cuestiones como la disponibilidad de suelo y energía para los centros de datos, la financiación, las restricciones de componentes y la llamada IA «agéntica» (sistemas capaces de ejecutar tareas por sí mismos). El analista destaca además que la empresa ha dejado de ser un negocio de un solo tipo de cliente: aunque el 90% de las conversaciones con inversores giran en torno a los grandes hiperescaladores (los gigantes de la nube) y a los laboratorios punteros de inteligencia artificial, cerca de la mitad de su negocio —y probablemente la mitad que más crece— vendría de un abanico mucho más amplio: empresas de modelos de IA, proveedores de nube alternativos, entidades soberanas, fabricantes por diseño y de equipos, y compañías de todo tipo. Moore insiste en que la valoración es «poco exigente»: la acción cotiza a unas 15 veces el beneficio que Morgan Stanley estima para su ejercicio fiscal de 2027.

La otra voz alcista fue Cantor Fitzgerald. Su analista C.J. Muse, tras organizar reuniones con la dirección de Nvidia en Nueva York, se mostró «cada vez más positivo» sobre los fundamentales de la compañía y mantuvo su recomendación de compra con un precio objetivo de 350 dólares. Muse cree que hay margen para mejorar la previsión de crecimiento de ingresos de más del 70% en el año natural 2027 y también su estimación a largo plazo de que el gasto mundial en capacidad de computación alcance entre 3 y 4 billones de dólares en 2030. Reconoce que existen miedos razonables —un posible frenazo del gasto en inteligencia artificial, más competencia y presión sobre los márgenes—, pero sostiene que el potencial de subida es «demasiado grande para ignorarlo» y que la valoración es «demasiado barata».

El conjunto de Wall Street está alineado. Nvidia suma 31 recomendaciones de compra de 31 analistas, es decir, ninguna de venta ni de mantener: un consenso de «compra fuerte». El precio objetivo medio se sitúa en 324,32 dólares, lo que implicaría un recorrido al alza de aproximadamente el 39% desde los niveles actuales. Conviene recordar que un precio objetivo es solo la estimación de un analista sobre dónde cree que estará la acción dentro de unos meses; no es una promesa ni una garantía, y menos en un valor que se mueve tanto como este.

El análisis de Salseo

  • El récord no lo provoca un dato nuevo del negocio: lo empujan un informe de empleo flojo (que aleja la subida de tipos) y dos respaldos de analistas. Es decir, buena parte del impulso es estado de ánimo del mercado, no resultados. Separar esas dos cosas importa: si el ánimo se enfría, el precio se resiente aunque la empresa siga vendiendo igual de bien.
  • El dato con más miga no es el precio objetivo, sino el reparto de clientes que describe Morgan Stanley: casi la mitad del negocio (y la parte que más crece) vendría de fuera de los grandes hiperescaladores, es decir, de empresas de IA, nubes alternativas, estados y fabricantes. Si eso se confirma en las próximas cuentas, reduce el riesgo de depender de unos pocos compradores gigantes; si no aparece en los números, era relato de analistas.
  • Que la acción cotice a unas 15 veces el beneficio estimado para 2027 explica el argumento de la valoración «barata», pero ese cálculo se apoya en un crecimiento previsto superior al 70%. Si ese crecimiento se quedara corto, el múltiplo aparentemente barato dejaría de serlo de un día para otro. Los dos datos concretos a vigilar son los ingresos de centros de datos y el margen bruto, que es donde se notaría la presión de la competencia.
  • La autorización de recompra de 150.000 millones de dólares da soporte al precio, pero no cambia el negocio: es una señal de que hay caja de sobra, no un motor de crecimiento. Y hay una lectura contraria que conviene tener presente: 31 compras de 31 analistas significa que no queda nadie discrepando. Cuando todo el mundo está de acuerdo, el listón de expectativas está altísimo y cualquier decepción se paga más cara de lo normal.

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Fuente: TipRanks