Nvidia toca máximos: los 6 billones de dólares están al alcance

Las acciones de Nvidia marcan otro récord en 242 dólares y la compañía roza los 5,70 billones de valor en bolsa. BNP Paribas y Citi elevan sus previsiones y Wall Street ve más de un 35% de recorrido.
Nvidia vuelve a ser noticia por arriba. La compañía ha firmado otro máximo histórico con sus acciones cotizando en 242 dólares, un nivel que deja su valor de mercado cerca de los 5,70 billones de dólares (5,7 trillion en la escala anglosajona). Con esa cifra sobre la mesa, el listón redondo de los 6 billones ya no parece una quimera, sino la siguiente parada. El motor sigue siendo el mismo de siempre: la fiebre por la inteligencia artificial y el dinero que las grandes empresas están dedicando a construir centros de datos capaces de entrenar y ejecutar esos modelos. Mientras ese gasto no se frene, la demanda de sus chips se mantiene fuerte, y eso es exactamente lo que celebran los inversores.
El primer empujón del día llega desde BNP Paribas. Su analista Karl Ackerman ha subido el precio objetivo de Nvidia hasta los 345 dólares desde los 285 anteriores, lo que supone más de un 40% de recorrido potencial desde el precio actual. Su cálculo se apoya en un múltiplo de 15 veces el beneficio que espera para 2028, más la caja de la compañía. En su opinión, el catálogo creciente de hardware para IA y su software CUDA —la herramienta que usan los programadores para exprimir sus chips— le dan una ventaja difícil de igualar, y esa ventaja podría valer aún más a medida que se popularicen los llamados agentes de IA, programas capaces de hacer tareas por su cuenta. Ackerman cree que Nvidia no necesita grandes cambios para mantenerse líder: espera que se quede con más del 75% del mercado de cómputo de IA medido en valor y que mantenga márgenes brutos por encima del 70% pese al aumento de la competencia.
La segunda pata la pone Citi, que ha elevado su previsión del mercado total de procesadores convencionales (CPU): pasa de 29.000 millones de dólares en 2025 a 300.000 millones en 2030, un crecimiento anual compuesto del 60%. El motivo, según el banco, es que la adopción de la IA y de esos agentes disparará la necesidad de capacidad de cálculo en general, no solo de los chips gráficos que hace Nvidia. Su analista Atif Malik ha reiterado su recomendación de comprar y mantiene un precio objetivo de 315 dólares por acción.
Con todo esto, el consenso de Wall Street sigue siendo muy optimista: 32 analistas recomiendan comprar, el precio objetivo medio es de 325,03 dólares (un 34,5% de recorrido) y las estimaciones van desde un mínimo de 275 hasta un máximo de 465 dólares. Conviene tener claro que hablamos de previsiones, no de certezas: son proyecciones que pueden cambiar y que, en gran medida, ya están descontadas en el precio actual.
El análisis de Salseo
- El argumento de BNP Paribas es una apuesta al futuro más que al presente: valora la acción a 15 veces el beneficio que espera para 2028, un ejercicio que aún no ha ocurrido. Traducido: el mercado ya está pagando por una ejecución perfecta durante varios años. Si el crecimiento se enfría aunque sea un poco, la cotización tiene poco colchón donde agarrarse.
- El dato clave no es cuántos chips vende, sino con qué margen. Que el analista espere más del 75% del mercado de cómputo de IA por valor y márgenes brutos por encima del 70% significa que Nvidia no compite solo por volumen, sino por precio, gracias a su software CUDA y a que diseña sistemas completos. El riesgo real no es quedarse sin pedidos: es que sus grandes clientes (los gigantes tecnológicos) aceleren con sus propios chips y le coman ese margen.
- La previsión de Citi es la parte más interesante y menos comentada: pasar de 29.000 a 300.000 millones de dólares en CPUs en cinco años implica que la IA va a multiplicar la necesidad de cómputo en general, no solo de los chips de Nvidia. Eso empuja a todo el sector de semiconductores, pero también abre la puerta a rivales que se beneficien de ese mismo tirón.
- Ojo con el titular. Los propios números que lo sostienen revelan la tensión: el precio objetivo medio es de 325 dólares frente a los 242 actuales, y el abanico de los analistas va de 275 a 465, casi el doble de dispersión. Cuando una acción cotiza en máximos con la tesis perfecta ya descontada, cualquier tropiezo —un retraso de fabricación, un frenazo del gasto en centros de datos o un avance serio de la competencia— se paga mucho más caro que en una empresa con expectativas moderadas.