Nvidia podría cerrar esta semana la compra de Hugging Face por 14.000 millones

Nvidia está en conversaciones avanzadas para comprar la plataforma de IA de código abierto Hugging Face por unos 14.000 millones de dólares. La operación reforzaría su papel en el software de IA y reduciría su dependencia de unos pocos grandes clientes.
Nvidia está a punto de dar un golpe de efecto en el mundo de la inteligencia artificial. Según Bloomberg, la compañía está en conversaciones avanzadas para comprar Hugging Face, la popular plataforma donde los desarrolladores comparten y usan modelos de IA de código abierto. El acuerdo podría rondar los 14.000 millones de dólares: unos 12.900 millones por la empresa más un paquete de 1.000 millones para retener a sus empleados. Ojo, no está cerrado y los términos pueden cambiar, pero podría anunciarse esta misma semana.
Hugging Face nació en 2016 y se ha convertido en una especie de "GitHub de la IA": un punto de encuentro clave para que los desarrolladores publiquen, prueben y descarguen modelos de inteligencia artificial. Para Nvidia, hacerse con esa comunidad es mucho más que comprar una empresa con ingresos modestos. Es la jugada más grande hasta ahora en la estrategia de Jensen Huang, su consejero delegado, para ampliar el uso de la IA y llegar a más clientes. Además, encaja con su apuesta por el código abierto: si los grandes gigantes tecnológicos desarrollan sus propios chips y dependen menos de Nvidia, controlar un ecosistema abierto le da otra vía para mantener su influencia y vender su infraestructura de computación.
Nvidia ya era inversora de Hugging Face, igual que Google, Amazon, Intel y Salesforce. Si la compra se confirma, pasaría de ser un accionista más a tener el control de una de las plataformas más importantes del sector. La operación se suma a otros movimientos recientes: el acuerdo de licencia de varios miles de millones de dólares firmado con Poolside y el desembolso de unos 20.000 millones de dólares por tecnología y activos de Groq. Es decir, Nvidia no solo quiere vender chips, también quiere tener más peso en el software y en los modelos de IA.
Para el inversor, lo interesante es que Nvidia dejaría de depender tanto de un puñado de grandes clientes y ganaría acceso a una comunidad enorme de desarrolladores que usan modelos abiertos. Eso puede traducirse en nuevas oportunidades para su negocio de software y para la demanda de sus centros de datos. Pero la factura no es barata: 12.900 millones por una empresa con unos ingresos anualizados de unos 150 millones de dólares es un precio muy elevado. La pregunta es si Nvidia conseguirá convertir esa comunidad en ingresos reales y en más demanda de su infraestructura.
En Wall Street, de momento, el consenso sobre Nvidia es positivo: 30 analistas recomiendan comprar, con una calificación media de "Strong Buy" y un precio objetivo medio de 329,32 dólares, lo que implica un potencial de subida del 51,5% según los datos de TipRanks. Eso sí, conviene recordar que el acuerdo con Hugging Face aún no está cerrado y que pagar una prima tan alta por una empresa con pocos ingresos añade presión para que la integración funcione rápido.
El análisis de Salseo
- La jugada no es por los 150 millones de ingresos de Hugging Face, sino por su posición de 'hub' del código abierto: quien controla la plataforma donde se comparten los modelos puede influir en qué estándares se usan, y eso acaba alimentando la demanda de hardware de Nvidia.
- El contexto de fondo es la amenaza de los grandes actores de la IA, que están desarrollando sus propios chips para depender menos de Nvidia. Comprar Hugging Face le da a Nvidia un ecosistema propio con el que contrarrestar esa pérdida de influencia y diversificar más allá de la venta de GPUs.
- El precio es la asignatura pendiente: pagar 12.900 millones por una empresa con unos 150 millones de ingresos anualizados es una prima fortísima. La señal a vigilar es si el acuerdo se cierra esta semana y cómo planea Nvidia monetizar la plataforma sin ahuyentar a una comunidad acostumbrada al open source.
- Lectura contraria: la compra puede chocar con la propia comunidad de desarrolladores, que podría recelar de que un gigante del hardware controle la plataforma. Si los usuarios se van a alternativas, el valor estratégico de la operación se diluye.