Nvidia no estaba tan barata desde 2015… y sigue abaratándose

Las acciones de Nvidia cotizan a su múltiplo más bajo en una década, pero el mercado duda de que el ritmo de crecimiento se mantenga.
Las acciones de Nvidia han caído con fuerza en las últimas semanas, hasta el punto de que su valoración ha alcanzado niveles que no veíamos desde 2015. Según datos de Barron's, el gigante de los chips cotiza ahora a un PER (precio sobre beneficio) que ronda las 20 veces, muy por debajo de las 40-50 veces a las que se movía durante el boom de la inteligencia artificial. Es un desplome que deja el título 'barato como un chicle', que dirían los británicos.
¿Qué ha pasado? La fiebre por la IA generativa impulsó a Nvidia hasta convertirla en la empresa más valiosa del mundo, con sus GPU como el estándar de facto para entrenar modelos. Pero el mercado empieza a cuestionar si ese crecimiento explosivo es sostenible. Los inversores temen que los grandes clientes —Microsoft, Amazon, Google— reduzcan sus pedidos tras haber acumulado inventario, y que la competencia de AMD o de chips propios de las nubes erosione el dominio de Nvidia.
Además, las restricciones a la exportación de chips avanzados a China siguen siendo un lastre. Aunque Nvidia ha diseñado versiones adaptadas para ese mercado, la incertidumbre regulatoria no ayuda. A esto se suma un entorno macroeconómico con tipos de interés altos que castiga a las tecnológicas de alto crecimiento, aunque Nvidia ya no sea una 'startup'.
A pesar de todo, los fundamentales de la compañía siguen siendo sólidos: márgenes brutos por encima del 70%, una posición de caja envidiable y una hoja de ruta de productos (como la arquitectura Blackwell) que promete mantener su ventaja técnica. Pero el mercado ya no está dispuesto a pagar cualquier precio por el crecimiento futuro, y eso se refleja en una compresión de múltiplos que muchos analistas consideran excesiva.
La gran pregunta es si esta 'ganga' es una oportunidad de compra o una trampa de valor. Si el crecimiento de la IA se desacelera, incluso un PER de 20 podría ser caro. Pero si Nvidia logra mantener su ritmo, los precios actuales podrían recordarse como un punto de entrada histórico.
El análisis de Salseo
- La caída del múltiplo no es por malos resultados, sino por un cambio en las expectativas: el mercado descuenta que el crecimiento explosivo de los últimos trimestres no es repetible, y ajusta el precio a una realidad más normalizada.
- El verdadero riesgo no es la competencia directa en hardware, sino que los grandes clientes (las 'hiperscalers') internalicen el diseño de chips para IA, reduciendo su dependencia de Nvidia a medio plazo.
- Vigila dos señales: los pedidos de la arquitectura Blackwell en el próximo informe de resultados y cualquier indicio de recorte de gasto en IA por parte de Microsoft, Amazon o Google. Ahí estará la clave del suelo de la acción.
- Aunque el PER actual parezca bajo, hay que recordar que en 2015 Nvidia era una empresa mucho más pequeña y diversificada; comparar múltiplos sin contexto de tamaño y madurez puede llevar a engaño.