Nvidia roza los 6 billones y forma un patrón que anticipa un giro

Las acciones de Nvidia cotizan cerca de máximos históricos y su capitalización ronda los 6 billones de dólares, pero en el gráfico se está dibujando una figura técnica que suele avisar de una corrección antes de los resultados del tercer trimestre.
Nvidia sigue en racha. La acción marcó un máximo de 243 dólares el martes y después se quedó en torno a los 239, con la capitalización bursátil acercándose a los 6 billones de dólares. El fondo del negocio invita al optimismo, pero hay una nube en el horizonte: en el gráfico diario se está formando una "cuña ascendente", un patrón que se produce cuando el precio sube pero cada impulso es más pequeño que el anterior y las dos líneas que lo envuelven van acercándose. Cuando eso pasa, lo habitual es que la figura se rompa hacia abajo. Y todo esto ocurre justo antes de que la compañía publique sus resultados del tercer trimestre.
Los motivos para el optimismo no son menores. Según el artículo original, SpaceX, la empresa aeroespacial de Elon Musk, está levantando 40.000 millones de dólares de Apollo Global para comprar chips. En Australia, Firmus prepara una salida a bolsa para captar más de 5.000 millones con parte de ese dinero destinado a chips de Nvidia. La británica Nscale, dedicada a la nube, busca 3.000 millones a una valoración de 35.000 millones, y Lambda, una compañía en la que Nvidia participa, también está levantando fondos para ampliar sus centros de datos. A esto se suma que los grandes proveedores de servicios en la nube prevén mantener el ritmo de gasto: Gartner calcula que el desembolso en inteligencia artificial crecerá un 50% este año hasta los 2,7 billones de dólares. Nvidia, como mayor fabricante de chips gráficos del mundo, es la primera parada de todo ese dinero.
La propia compañía está mandando señales con su caja. La semana pasada anunció un programa de recompra de acciones de 150.000 millones de dólares, que se suma a los 80.000 millones que ya estaba ejecutando. El efecto es que el número de acciones en circulación ha bajado hasta 24.150 millones, desde los 25.000 millones que llegó a tener en su máximo de 2025. Comprar acciones propias y retirarlas del mercado hace que cada dólar de beneficio se reparta entre menos manos, lo que empuja al alza el beneficio por acción. Además, la compañía cotiza a 25 veces los beneficios previstos para el próximo año, por debajo de la media de 42 de los últimos cinco años. En el lado de los analistas, BNP Paribas mantiene su recomendación de comprar con un objetivo de 345 dólares, Cantor Fitzgerald apunta a 350 y Rosenblatt lo eleva a 390.
El riesgo, en cambio, viene de dos frentes. El primero es el debate sobre la burbuja de la inteligencia artificial: el inversor multimillonario Ray Dalio advirtió esta semana de que la explosión de esa burbuja vendrá provocada por la subida de la rentabilidad de los bonos de Estados Unidos. El segundo es puramente técnico. La acción rompió al alza la resistencia clave de 235 dólares (su máximo de mayo de este año) y sigue por encima de su media móvil de 50 sesiones y del indicador Supertrend, pero la cuña ascendente, con sus dos líneas convergentes a punto de juntarse, apunta a un desenlace bajista. En este tipo de figuras, el gráfico no decide por sí solo: lo que de verdad rompe la tensión es un dato, y aquí el dato son las cuentas del tercer trimestre.
El análisis de Salseo
- La recompra de acciones es la pista más concreta que deja la compañía: sumar 150.000 millones a los 80.000 millones ya en marcha ha reducido las acciones en circulación de 25.000 a 24.150 millones. Con un precio/beneficio de 25 frente a una media de cinco años de 42, la dirección está diciendo con dinero en la mano que cree que la acción está barata.
- Merece la pena fijarse en quién está comprando los chips: SpaceX, Firmus, Nscale o Lambda están levantando dinero en los mercados (deuda o bolsa) para pagarlos, no tirando de la caja que genera su propio negocio. Eso significa que la demanda de Nvidia depende cada vez más de que el grifo del crédito siga abierto; si la rentabilidad de los bonos de Estados Unidos se dispara, como teme Ray Dalio, el primer sitio donde se notará es en los pedidos de chips.
- La cuña ascendente no es una profecía, es una descripción: cada subida es más corta que la anterior y las dos líneas se van juntando hasta que el precio tiene que elegir dirección. Suele resolverse a la baja, pero se invalida si se supera con fuerza el máximo de 243 dólares. El desempate real llegará con los resultados del tercer trimestre, no con el dibujo del gráfico.
- El matiz que el titular no cuenta: Nvidia tiene fama de dar previsiones conservadoras y luego superarlas, así que una guía que parezca poco ambiciosa no debería interpretarse como debilidad. Lo que de verdad moverá la cotización será el margen y el volumen de pedidos, más que el titular de crecimiento.