Nvidia: el 'problema' de tener más demanda que chips que fabricar

Nvidia facturó 96.200 millones de dólares el pasado trimestre, un 106% más, pero su acción lleva dos meses sin moverse del sitio. Dos sombras sobrevuelan el valor: la financiación circular a clientes y el encarecimiento de la memoria. Un inversor de referencia no está preocupado.
Nvidia sigue creciendo a un ritmo que pocas empresas pueden igualar: el pasado trimestre facturó 96.200 millones de dólares, un 106% más que un año antes. Sin embargo, su cotización no ha acompañado esa exhibición de músculo y este año se mueve con bastante menos brío del que cabría esperar. De hecho, la acción está más o menos donde estaba hace dos meses. Esa distancia entre lo que hace el negocio y lo que hace el precio es la que ha puesto sobre la mesa dos preocupaciones que van más allá del clásico miedo a que las grandes tecnológicas frenen su gasto en centros de datos.
La primera tiene que ver con cómo se está pagando todo esto. Nvidia ha cerrado acuerdos financieros con nubes de inteligencia artificial y creadores de modelos: según el artículo, hay 36.000 millones de dólares en pactos con nubes de IA y 20.000 millones en arrendamientos de centros de datos. El problema es el de la llamada financiación circular: la compañía pone dinero (o avales, o alquileres) en clientes que después le compran los chips. Si el negocio de la IA se enfría, Nvidia no solo vendería menos, sino que además se quedaría con participaciones y compromisos cuyo valor podría resentirse. Con esta estructura, además, cuesta más distinguir cuánta demanda es real y cuánta está financiada por ella misma.
La segunda sombra es el coste de la memoria. La memoria de alto rendimiento que llevan sus procesadores está cara y escasa, y eso se come margen. La compañía cerró el último trimestre con un margen bruto del 75%, una cifra excepcional, pero su propia dirección ha reconocido que ese porcentaje caerá en los próximos trimestres. Cada punto de margen que se pierde va directo al beneficio final, así que no es un detalle menor.
Quien no parece inquieto es Rick Orford, inversor con cinco estrellas y dentro del 2% mejor de los analizados por TipRanks. Su argumento es simple: cada escasez que sufre Nvidia viene de que sus clientes quieren más de lo que es capaz de fabricar. "Estoy encantado de tener ese tipo de problema", resume. Sobre la financiación circular, admite que complica leer la demanda real, pero defiende que Nvidia tiene caja suficiente para asumir esos costes. Y sobre la memoria, sostiene que la escasez está ligada al propio despliegue de la IA y que los precios deberían bajar a medida que entre en juego más capacidad de producción. Como apoyo, señala la previsión de la empresa para el trimestre en curso (108.000 millones de dólares de ingresos) y su proyección de crecimiento del 70% para el año fiscal 2028. El consenso de los analistas que recoge la fuente es abrumador: 31 recomendaciones de compra y ninguna de mantener o vender.
La lectura de fondo es interesante: si la acción lleva dos meses plana mientras las previsiones de crecimiento suben, el mercado está pagando menos por cada dólar de beneficio futuro. Es decir, el negocio se fortalece y el precio no lo refleja, o el precio ya daba por hecho ese fortalecimiento y ahora exige algo más. Ahí está la clave para los próximos trimestres: no bastará con crecer mucho, habrá que ver si el margen aguanta el tirón de la memoria y si la demanda que sostiene esos grandes acuerdos con nubes de IA se confirma como genuina y no como un espejo de la propia Nvidia.
El análisis de Salseo
- La financiación circular es el riesgo más incómodo de los dos, porque no se ve en la cuenta de resultados hasta que se tuerce. Si Nvidia ayuda a financiar a las nubes que compran sus chips y la demanda de IA se enfría, se lleva un doble golpe: vende menos y, además, se le devalúan los compromisos y participaciones que tiene en esos clientes. Señal a vigilar: qué peso tienen esas nubes 'apadrinadas' dentro de los ingresos trimestrales.
- El margen es la métrica que manda aquí. Un 75% de margen bruto es una barbaridad, pero la propia empresa ya avisa de que bajará por el precio de la memoria. La pregunta útil no es si cae, sino si Nvidia es capaz de trasladar ese sobrecoste a sus clientes con precios más altos. Si lo consigue, la caída de margen será un bache; si no, cada punto que pierde se resta directamente del beneficio y las expectativas de crecimiento se quedan cojas.
- El argumento del 'buen problema' tiene sentido: crecer con lista de espera es mucho mejor que crecer con inventario acumulado en el almacén, porque te da poder para fijar precios. La cara B es que la previsión de 108.000 millones de ingresos para este trimestre y el crecimiento del 70% previsto para el año fiscal 2028 ya están en el precio. Con 31 compras y ninguna venta entre los analistas, el listón está altísimo: cualquier trimestre que solo esté 'en línea' puede decepcionar.
- Lo más relevante es la desconexión: la acción lleva dos meses plana mientras las estimaciones de crecimiento suben, lo que en la práctica significa que pagas menos por cada dólar de beneficio futuro. Pero también puede leerse al revés: el mercado ya no premia crecer mucho, premia crecer más de lo esperado. El detalle que decantará la balanza es el coste de la memoria, y este debería aliviarse cuando la nueva capacidad de producción de los fabricantes empiece a operar.