Nvidia aprueba la mayor recompra de acciones de la historia: 150.000 millones

Nvidia amplía su autorización para recomprar acciones en 150.000 millones de dólares, un récord que supera los 110.000 millones de Apple en 2024, justo cuando sus títulos cotizan en su múltiplo más bajo en más de una década.
Nvidia ha dado un golpe sobre la mesa: su consejo ha ampliado en 150.000 millones de dólares la autorización para recomprar acciones propias, la mayor de la historia y por encima de los 110.000 millones que aprobó Apple en 2024. Con esta inyección, la compañía eleva su capacidad restante de recompra hasta los 235.000 millones, un colchón que espera utilizar de aquí al ejercicio fiscal 2028. La reacción del mercado fue inmediata: los títulos subieron más del 2% en la mañana y acumulan una revalorización superior al 20% en lo que va de año. La empresa, con sede en Santa Clara (California), supera los 5,5 billones de dólares de capitalización.
Para quien no esté familiarizado con el término, una recompra de acciones consiste en que la propia empresa compra sus títulos en el mercado y los retira. El efecto práctico es que cada acción que queda en circulación representa una porción mayor del negocio, lo que suele empujar al alza el beneficio por acción sin necesidad de vender más o ganar más. El consejero delegado, Jensen Huang, lo justificó así: «Nuestra generación de caja nos da la capacidad de invertir en las tecnologías que impulsan esta transformación y de devolver capital a los accionistas». Conviene aclarar que una autorización no es una obligación: al cierre del trimestre de julio, Nvidia tenía 22.440 millones de dólares en efectivo y equivalentes, muy lejos de esos 235.000 millones, así que las compras dependerán de la caja que vaya generando.
Lo llamativo no es solo el importe, sino el momento elegido. Las acciones cotizan a unas 16,5 veces los beneficios previstos para los próximos doce meses, su múltiplo más bajo desde enero de 2015 y muy por debajo de la media de los últimos 15 años, que ronda las 30 veces, según datos de LSEG. Para algunos analistas, ese descuento refleja que el mercado espera un frenazo en el crecimiento de los beneficios. El anuncio llega, además, en plena sequía de recompras: este tipo de operaciones cayeron cerca de un 50% entre el 1 de julio y el 23 de septiembre en el conjunto del mercado. Como referencia del tamaño de la jugada, los 150.000 millones autorizados superan la capitalización bursátil de aproximadamente el 84% de las empresas que componen el S&P 500.
El movimiento se apoya en la marcha del negocio. El mes pasado, la compañía proyectó un crecimiento de ingresos de alrededor del 70% para su ejercicio fiscal 2028, un mensaje pensado para tranquilizar a los inversores que llevan tiempo preguntándose cuánto puede durar la ola de gasto en inteligencia artificial. Ese gasto se sostiene en la demanda de entrenamiento e inferencia de modelos de IA, los dos usos que están disparando la facturación de sus chips. En paralelo, Nvidia también invierte en startups de IA y en proveedores de nube, una estrategia que ha generado cierto escrutinio: algunos inversores se preguntan si ese dinero acaba financiando, de forma indirecta, la demanda de sus propios procesadores.
En conjunto, la noticia deja dos lecturas. La primera es que Nvidia tiene caja suficiente como para recomprar acciones a lo grande y aun así seguir invirtiendo. La segunda es que lo hace en un momento en el que su valoración invita a pensar que el mercado ha dejado de pagar por su crecimiento, y eso es, como mínimo, una señal de que la compañía considera que sus propios títulos están baratos.
El análisis de Salseo
- Una recompra de este tamaño no mejora el negocio, pero sí el beneficio por acción: al retirar títulos del mercado, cada acción que queda vale una porción mayor de la empresa. Es la vía más rápida que tiene Nvidia de sostener la cotización sin necesidad de vender un solo chip más.
- El detalle importante está en la valoración: la acción cotiza a 16,5 veces los beneficios previstos para los próximos doce meses, su múltiplo más bajo desde 2015 y la mitad de su media de 15 años. Comprar acciones propias a ese precio es una forma indirecta de decir que la dirección cree que el mercado se está pasando de pesimista con el fin del boom de la IA.
- Va a contracorriente del mercado: las recompras del conjunto de las empresas cayeron cerca de un 50% entre julio y finales de septiembre. Que Nvidia anuncie el mayor programa de la historia en plena sequía la convierte en una de las pocas grandes compañías dispuestas a gastar caja hoy en sí misma.
- Ojo a la letra pequeña: la autorización (235.000 millones hasta 2028) es una intención, no un compromiso, y la caja disponible al cierre del trimestre era de solo 22.440 millones. El dato a vigilar es cuánto de esa caja va a recompras y cuánto a invertir en startups de IA y nubes que, en parte, compran sus propios chips: si esa partida crece mucho, volverá el debate sobre si Nvidia se está financiando demanda a sí misma.
- La próxima prueba de fuego son los resultados y la previsión de crecimiento de ingresos del 70% para el ejercicio 2028 que dio el mes pasado. Si esa cifra se mantiene, el descuento de valoración tiene poco sentido; si se recorta, ni 150.000 millones de recompra evitarán el ajuste.