Nvidia arrasa con resultados y previsiones, pero la IA es más que un chip

Nvidia vuelve a superar expectativas y proyecta un crecimiento del 70% para 2028, pero la jornada deja otras noticias: una posible compra de Hugging Face, aranceles a semiconductores, el papel de Meta con Anthropic y más. Te lo contamos todo.
Nvidia (NVDA) vuelve a ser el centro de atención tras presentar unos resultados que han superado las expectativas de los analistas y, sobre todo, una previsión de ingresos que ha dejado a todos con la boca abierta: la compañía espera crecer un 70% en el año fiscal 2028, muy por encima del 44% que pronosticaban los expertos encuestados por LSEG. En el último trimestre, sus ingresos se duplicaron con creces, lo que confirma que la demanda de inteligencia artificial sigue imparable. Pero no todo son luces: el mercado también está pendiente de los posibles aranceles a los semiconductores que estudia la administración estadounidense y que podrían encarecer los centros de datos, justo cuando Nvidia quiere expandir su imperio.
Precisamente, la compañía de Jensen Huang podría estar a punto de ampliar su ecosistema con la compra de Hugging Face, la plataforma de código abierto que aloja miles de modelos de IA, por 12.900 millones de dólares, según The Information. Esta operación, aún no confirmada oficialmente, daría a Nvidia acceso a una comunidad enorme de desarrolladores y a un repositorio clave de modelos abiertos, reforzando su posición como el 'supermercado' de la IA. Mientras tanto, el gigante de los chips también está en el punto de mira por la investigación del gobierno de EE.UU. sobre el contrabando de sus chips a China, en la que se investiga a la empresa de logística Apex Logistics por su posible papel en el envío de sistemas de Super Micro Computer.
Pero la IA no es solo Nvidia. Meta (META) se ha convertido, casi en secreto, en uno de los mayores clientes de Anthropic, la empresa creadora del modelo Claude, y podría gastar hasta 10.000 millones de dólares al año en sus modelos, según The New York Times. Lo curioso es que Meta ha criticado públicamente a Anthropic, lo que demuestra lo enredado que está el ecosistema: las empresas se necesitan y se pelean a la vez. Por otro lado, Alphabet (GOOGL) ha decidido mover a su equipo de 'responsabilidad de IA' fuera de Google DeepMind, el laboratorio donde se desarrollan sus modelos más avanzados, para integrarlo en el área de asuntos globales. Este cambio ha generado preocupación entre los empleados, que temen que su trabajo pierda influencia.
Y mientras las grandes tecnológicas se mueven, el panorama regulatorio sigue siendo un caos. La administración Trump baraja imponer nuevos aranceles a los semiconductores que podrían afectar a productos que contienen chips, como portátiles o servidores, lo que encarecería la infraestructura de IA. Además, el organismo de autorregulación de IA propuesto por la administración parece estar estancado, dejando un vacío que los estados están llenando con sus propias reglas. En este contexto, el presidente y cofundador de OpenAI, Greg Brockman, ha lanzado un llamamiento a la acción colectiva para reforzar la ciberseguridad, advirtiendo de que los ciberataques con IA serán cada vez más sofisticados y que hay una 'ventana limitada' para fortalecer las defensas.
En definitiva, la IA sigue siendo el motor de Wall Street, pero la historia ya no es solo de Nvidia. La competencia, las alianzas inesperadas y la regulación van a marcar el ritmo. Microsoft (MSFT), por ejemplo, sigue sin dar cifras claras sobre Azure, su negocio en la nube, lo que genera dudas sobre la rentabilidad real de su apuesta por la IA. Mientras tanto, los inversores deberán estar atentos a los próximos movimientos de los gigantes tecnológicos y a las decisiones políticas que pueden cambiar las reglas del juego.
El análisis de Salseo
- La previsión de crecimiento del 70% para 2028 no es un simple número: implica que Nvidia espera que la demanda de IA se mantenga durante años, lo que da pistas sobre la duración del ciclo de inversión en centros de datos. Si se cumple, el mercado de chips de IA seguirá siendo un océano azul, pero cualquier señal de desaceleración en los pedidos de los hiperescaladores (Google, Meta, Microsoft) podría pinchar la burbuja.
- La posible compra de Hugging Face por 12.900 millones es una jugada estratégica para controlar el 'sistema operativo' de la IA de código abierto. No es solo por los modelos: es por la comunidad de desarrolladores y los datos. Si se confirma, Nvidia no solo venderá las palas, sino que también será dueña de parte de la mina.
- Los aranceles a semiconductores son la amenaza silenciosa: podrían encarecer los servidores y los centros de datos, justo cuando las empresas están gastando miles de millones en IA. Si se imponen, los márgenes de los fabricantes de chips y de los hyperscalers podrían sufrir, y los precios finales de la IA podrían subir. Es una variable que los inversores no deben ignorar.
- El papel de Meta como gran cliente de Anthropic, pese a sus críticas públicas, muestra que en la IA las alianzas son tácticas, no ideológicas. Meta necesita los mejores modelos para competir con OpenAI y Google, aunque eso signifique pagar a un rival. Esto refleja la tensión entre colaboración y competencia que define el sector.