Nvidia: el gráfico apunta a una ruptura que abriría la puerta a los 265 dólares

El análisis técnico de Nvidia señala que la acción lleva meses construyendo una base sólida y que superar los 234,76 dólares activaría un objetivo en la zona de los 261-265 dólares.
Nvidia vuelve a estar en el punto de mira, pero esta vez no por sus resultados ni por un anuncio de producto, sino por el dibujo que está dejando su cotización. Según el analista Bruce Powers, de FXEmpire, en un informe publicado el 28 de septiembre de 2026, la acción ha ido construyendo una base cada vez más sólida desde principios de agosto y está a un paso de dar un nuevo impulso al alza. La clave está en un nivel muy concreto: los 234,76 dólares, que es el máximo que marcó en septiembre. Si el precio consigue superarlo con decisión, el analista cree que se abriría la puerta a objetivos bastante más altos.
Para entender de qué habla, hay que fijarse en dos conceptos. El primero es el llamado "suelo doble", un patrón que se dibuja cuando la acción cae dos veces hasta una zona parecida y rebota las dos veces: eso suele interpretarse como que los vendedores se han quedado sin fuerza y que hay compradores dispuestos a sostener el precio. En el caso de Nvidia, ese suelo se confirmó a principios de agosto, justo en una zona donde coincidían dos referencias muy seguidas por los operadores: la media móvil de 200 sesiones (el precio medio de los últimos 200 días, un termómetro del largo plazo) y el nivel del 61,8% de la subida anterior, que es una proporción que se repite mucho en los gráficos. Ese punto de apoyo, además, estaba cerca de los 214,39 dólares, que antes había funcionado como techo y ahora actúa como suelo.
Desde entonces, la acción no ha hecho más que dar señales de mejora. Ha ido formando mínimos cada vez más altos (es decir, cada caída se frena antes que la anterior) y máximos también más elevados, todo ello moviéndose por encima de las zonas que antes le costaba superar. La semana pasada el precio puso a prueba su media de 20 sesiones y aguantó, y el lunes marcó un nuevo máximo de corto plazo en 233,21 dólares. A esto se suma que, en el gráfico semanal, el soporte apareció cerca de la media de 20 semanas, lo que refuerza la idea de una tendencia de fondo alcista.
Si finalmente se produce la ruptura por encima de 234,76 dólares, el primer objetivo sería el máximo de mayo en 236,54 dólares, un nivel que, según el analista, tiene muchas papeletas de quedarse atrás. A partir de ahí aparecen proyecciones más ambiciosas: una zona de convergencia entre los 261,84 dólares (donde se completa una figura de subida conocida como ABCD) y los 265,30 dólares (una extensión de Fibonacci sobre la última corrección). Conviene tener claro que estos números no salen de valorar el negocio de Nvidia ni sus beneficios, sino de medir el propio patrón de precios: son referencias de probabilidad, no una previsión de resultados. Y el escenario se enfriaría si la acción pierde su media de 50 sesiones, que es el soporte que el analista señala como imprescindible para que la historia siga en pie.
Para el inversor de a pie, la lectura práctica es doble. Por un lado, este tipo de análisis sirve sobre todo para afinar el momento de entrada o de salida, no para decidir si Nvidia es una buena o mala empresa a largo plazo. Por otro, ayuda a entender el contexto: la pieza se publica en una jornada en la que el rendimiento del bono a 10 años estadounidense rondaba el 5,27% y el Nasdaq caía con fuerza, un entorno de tipos altos que suele castigar especialmente a las compañías tecnológicas de crecimiento. Es decir, el gráfico puede estar preparando una ruptura, pero el viento de fondo no sopla precisamente a favor.
El análisis de Salseo
- Esto es análisis técnico puro: se apoya en cómo se mueve el precio (suelos, medias móviles, proporciones), no en cuántos chips vende Nvidia ni en sus márgenes. Sirve para afinar el momento de comprar o vender, pero no cambia la tesis de negocio de la compañía por sí solo.
- La señal concreta que hay que vigilar es un cierre decidido por encima de 234,76 dólares. Si eso ocurre con volumen alto, la ruptura tiene más credibilidad; si se queda en un amago y el precio vuelve por debajo de la media de 50 sesiones, el escenario alcista se desinfla y el patrón habría servido solo para seguir lateral.
- El detalle más interesante es el goteo de mínimos cada vez más altos: cada corrección se frena antes que la anterior, lo que sugiere que la presión vendedora se está agotando y que aparecen compradores en niveles más caros. Es la antesala habitual de una continuación, aunque también puede quedarse en un simple rango lateral si la ruptura no llega.
- Ojo con el contexto que el titular no cuenta: el informe se publica con el bono a 10 años en torno al 5,27% y el Nasdaq en rojo. Con tipos altos, el dinero suele huir de las tecnológicas de crecimiento y las rupturas técnicas fallan más de lo habitual, así que la zona de 261-265 dólares es un objetivo teórico, no una promesa.