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Nvidia: buenas noticias por un lado, miedo a la burbuja por el otro

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Nvidia: buenas noticias por un lado, miedo a la burbuja por el otro

Nvidia se queda atascada justo por debajo de su máximo histórico pese a un plan de recompra de 150.000 millones de dólares, unas cuentas que crecen a ritmo brutal y varios indicadores que la dejan barata. El problema: sus mayores clientes empiezan a fabricar sus propios chips.

Nvidia vuelve a estar en el punto de mira, pero no por un rally imparable. La compañía cotizaba el martes en torno a los 229 dólares, ligeramente por debajo del máximo anual de 236 dólares. Es decir, se ha topado con un muro justo antes de su récord histórico, y eso que el contexto debería empujarla hacia arriba: el dinero que se está invirtiendo en inteligencia artificial no deja de crecer, la acción cotiza a múltiplos que muchos consideran baratos y la empresa acaba de anunciar un plan para recomprar acciones por valor de 150.000 millones de dólares.

El viento a favor viene del gasto en centros de datos para inteligencia artificial. Los analistas esperan que esta inversión siga disparándose: la consultora Bain calcula que el gasto podría alcanzar los 6 billones de dólares en los próximos años, y un informe de PwC apunta a 32 billones para 2032. Nvidia parte con ventaja porque sus chips Blackwell se usan de forma masiva en gigantes como Microsoft y Amazon. La media de estimaciones de los analistas apunta a que sus ingresos anuales crecerán un 90% este año, hasta 411.000 millones de dólares, y la propia compañía ha dicho que espera un aumento del 70% el año que viene. Además, Nvidia suele ser muy conservadora en sus previsiones: por ejemplo, dejó fuera de sus cuentas todo el negocio en China. Y ahí está la novedad: al parecer el país estudia permitir que grandes compañías como ByteDance y Alibaba compren sus chips más avanzados, algo que hoy no está en los números.

En el apartado de valoración, los datos que maneja la compañía invitan al optimismo. Su ratio precio-beneficio esperado (lo que pagas por cada euro de beneficio futuro) es de 24 veces, muy por debajo de las 42 veces que promedia en los últimos cinco años. Y su ratio PEG, que mide si el precio está justificado por el crecimiento esperado, es de 0,47 frente al 1,25 de la media del sector. Eso explicaría por qué la dirección ha decidido recomprar acciones: en total, sus planes de recompra superan ya los 235.000 millones de dólares. Comprar acciones propias reduce el número de títulos en circulación, lo que hace que cada acción restante gane más peso en el beneficio y, con ello, suele subir el beneficio por acción. Es, en la práctica, una señal de que la empresa cree que su cotización está infravalorada.

Pero no todo son luces. La razón de que la acción no despegue es el miedo a que estemos ante una burbuja de la inteligencia artificial, y hay un segundo motivo que pesa mucho: sus mayores clientes están lanzando sus propios procesadores. OpenAI ha presentado Jalapeno, el chip TPU de Google está ganando terreno y los desarrollos de Amazon y Microsoft también funcionan bien, lo que con el tiempo podría recortar la demanda de Nvidia y presionar sus márgenes. A esto se suma el riesgo de la llamada inversión circular: Nvidia pone dinero en empresas que después usan esos recursos para comprarle sus chips, lo que puede inflar la apariencia de demanda real. La compañía ha organizado financiación con algunas de las mayores firmas de Estados Unidos, como Goldman Sachs y Brookfield.

En el plano técnico, el gráfico diario muestra dos señales que se contradicen. Por un lado, se ha formado un doble suelo en los 190 dólares con línea de confirmación en los 213 (su nivel más alto del 15 de julio), un patrón que suele anticipar subidas, y la acción sigue por encima de sus medias móviles de 50 y 100 días, algo considerado alcista. Por otro, aparece un patrón de reversión en diamante, que suele anunciar giros a la baja, y la resistencia cerca del máximo histórico es evidente. La clave está en los próximos movimientos: si recupera los 236 dólares confirmaría la rotura al alza y abriría la puerta a los 250 y más arriba; si pierde los 213, el escenario positivo se descarta.

El análisis de Salseo

  • La recompra de 150.000 millones no arregla el negocio: es una señal de que la dirección ve la acción barata, pero no cambia nada en la cuenta de resultados. Lo que de verdad mueve la tesis de Nvidia es si el gasto de las grandes tecnológicas en centros de datos se mantiene, así que la señal a vigilar son los planes de inversión (capex) que anuncien Microsoft, Amazon, Google y Meta en sus próximos resultados.
  • El riesgo de la inversión circular es el punto más incómodo del relato: si Nvidia financia a clientes para que le compren chips, parte del crecimiento que se ve en las cuentas podría ser un espejo, no demanda final. No es un problema hoy, pero si algún día esa financiación se enfría, el crecimiento se notará más de golpe de lo que el mercado espera.
  • China es opción pura y no está en los números. La propia Nvidia dejó el negocio chino fuera de sus previsiones, así que si se confirma la apertura de compras por parte de ByteDance o Alibaba, sería una mejora inesperada sobre lo ya prometido. El matiz: es exactamente la misma palanca que puede cerrarse de un plumazo por decisión política, y eso convierte cualquier titular sobre China en volatilidad inmediata.
  • Los chips propios de sus clientes (el TPU de Google, Jalapeno de OpenAI, los desarrollos de Amazon y Microsoft) no van a tumbar a Nvidia mañana, pero sí son la vía más creíble para que sus márgenes se estrechen con el tiempo. Ahí está la diferencia entre crecer mucho y crecer mucho ganando lo mismo por chip vendido.
  • El apartado técnico, más que una predicción, sirve como semáforo: por encima de 236 dólares se confirma la ruptura y el mercado habla de 250; por debajo de 213 se invalida el escenario alcista. Quien no siga gráficos puede quedarse simplemente con que la acción lleva semanas atascada justo antes de su máximo histórico, y eso suele indicar que hay dudas de fondo, no falta de noticias buenas.

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Fuente: Invezz