Nvidia sube antes de la apertura: Morgan Stanley la vuelve a poner como su gran apuesta

Morgan Stanley recupera a Nvidia como su valor favorito del sector de chips y Barclays eleva sus previsiones de ingresos por clientes de nube, mientras Amazon estudia financiar sus chips con inversores externos.
Nvidia arrancó el viernes con subidas en la cotización previa a la apertura de Wall Street (un 1,64%) después de que Morgan Stanley la volviera a situar como su principal apuesta dentro del sector de semiconductores. El analista Joseph Moore tomó esa decisión tras una ronda de reuniones con el consejero delegado de la compañía, Jensen Huang, su directora financiera, Colette Kress, y el responsable de relaciones con inversores, Toshiya Hari, celebradas en Nueva York y Boston. Su conclusión: la empresa sigue bien colocada para aprovechar la expansión de las infraestructuras de inteligencia artificial y su valoración todavía deja margen para subir.
¿Qué quiere decir eso de que la valoración es "poco exigente"? Moore explica que Nvidia cotiza a unas 15 veces el beneficio que Morgan Stanley espera para su ejercicio fiscal de 2028. Dicho en cristiano: el mercado paga hoy unos 15 euros por cada euro de ganancia anual que se prevé para dentro de unos años. Si el entusiasmo por la inteligencia artificial vuelve con fuerza, ese múltiplo podría ampliarse, aunque el analista aclara que no hace falta para que la acción lo haga bien: basta con que las expectativas de beneficios sigan subiendo. El banco también detecta un cambio de cuello de botella en el sector. Ya no es tanto la fabricación de chips, sino la velocidad a la que se pueden construir y financiar nuevos centros de datos. Ese giro favorece a Nvidia, que tiene 80 socios de nube en todo el mundo (55 de ellos fuera de Estados Unidos) y puede colocar producto en mercados donde la electricidad no es un problema tan grande. Además, Moore recuerda que la mitad del negocio, probablemente la mitad que más crece, no son los grandes gigantes tecnológicos, sino otras empresas de modelos de IA, operadores de nube especializados, entidades soberanas, fabricantes de equipos y clientes corporativos.
En paralelo, Barclays ha elevado sus estimaciones de ingresos procedentes de los grandes proveedores de nube. Su analista Tom O'Malley calcula, con números rápidos a partir de los últimos datos de gasto tecnológico publicados por esas compañías, que Nvidia podría facturar 237.000 millones de dólares por esa vía en 2026 y 401.000 millones en 2027, por encima de los 206.000 y 370.000 millones que manejaba antes. En un escenario más optimista, esas cifras llegarían a 246.000 millones en 2026 y 417.000 millones en 2027, y Nvidia podría acaparar hasta el 44% del gasto de capital de los cinco mayores proveedores de nube en 2027. Barclays mantiene su recomendación de sobreponderar con un precio objetivo de 275 dólares, mientras que Cantor Fitzgerald (C J Muse) se queda en comprar con 350 dólares.
Otro apoyo para la acción es la generación de caja. Nvidia acaba de autorizar 150.000 millones de dólares adicionales para recomprar sus propias acciones, una cifra récord, lo que eleva el programa pendiente hasta 235.000 millones, que la empresa prevé ejecutar hasta su ejercicio fiscal de 2028. Morgan Stanley añade un argumento de eficiencia: su arquitectura Feynman, prevista para 2028, podría elevar los ingresos obtenidos por cada gigavatio de potencia instalada desde unos 40.000 millones de dólares hasta bastante más de 50.000 millones. Es decir, Nvidia quiere ganar más dinero con la misma electricidad, algo clave cuando los operadores de centros de datos empiezan a toparse con límites de generación y de conexión a la red.
En el debe, aparece un movimiento que conviene vigilar: según el Financial Times, Amazon busca trasladar unos 8.000 millones de dólares en chips Grace Blackwell de Nvidia a inversores externos mediante un vehículo financiero específico. La idea es que ese vehículo compre los chips instalados en centros de datos estadounidenses, se endeude con inversores y luego se los alquile a Amazon, que ofrecería a esos inversores hasta un 10% del capital del vehículo. La operación muestra dos cosas: la magnitud del dinero que mueve el ecosistema de Nvidia y cómo sus propios clientes buscan fórmulas para no cargar con todo el coste en su balance.
El análisis de Salseo
- Lo relevante de Morgan Stanley no es el titular, sino el argumento: el cuello de botella del sector se está moviendo de 'fabricar chips' a 'construir y financiar centros de datos'. Si el problema pasa a ser la obra y el dinero, Nvidia gana margen de maniobra porque puede vender en regiones donde la electricidad no aprieta, algo que sus 55 socios de nube fuera de Estados Unidos le permiten.
- El dato que más puede mover la tesis es el de ingresos por gigavatio: pasar de 40.000 a más de 50.000 millones por cada gigavatio instalado con la arquitectura Feynman significaría cobrar más por la misma infraestructura. Es la vía de Nvidia para seguir creciendo cuando el límite deje de ser cuántos chips se fabrican y pase a ser cuánta electricidad hay disponible.
- El detalle de que la mitad del negocio (y la que más crece) esté fuera de los grandes gigantes tecnológicos es un matiz importante frente a quien piensa que Nvidia depende de cuatro clientes. Si esa base amplia de operadores de nube especializados y clientes corporativos se sostiene, la concentración de riesgo baja; si se enfría el gasto de esos actores, la coartada se cae.
- La jugada de Amazon con los chips Grace Blackwell es la señal a vigilar: si estas estructuras para compartir el coste con inversores externos se generalizan, Nvidia seguiría vendiendo igual, pero el riesgo de que las compras se frenen si el crédito se cierra pasaría a repartirse entre más manos. Es la cara B del boom: alguien tiene que poner el dinero y ya no siempre es el cliente final.