Nvidia, víctima de su propio invento: el mercado del cómputo que creó se le vuelve en contra

Las acciones de Nvidia caen un 15% desde mayo mientras el precio del cómputo se desploma. Mientras, fabricantes de memoria como Micron se disparan al triplicar su valor. ¿Qué está pasando en el sector de la IA?
Nvidia, el gran faro de la industria de los semiconductores, lleva un par de meses complicados. Su acción ha caído un 15% desde el pico de mayo, según detalla Bloomberg, y eso a pesar de que los ingresos proyectados siguen creciendo. La paradoja es llamativa: comparada con las ganancias esperadas, la compañía está ahora más barata que la media del S&P 500. Es decir, los inversores pagan menos por cada dólar de beneficio futuro de Nvidia que por el de una gran empresa estadounidense típica.
El dinero sigue fluyendo hacia las infraestructuras de IA, pero se está desviando hacia los fabricantes de memoria. Micron, uno de los mayores productores de DRAM —el tipo de chip de memoria estándar en ordenadores y servidores—, casi ha triplicado su valor en el mismo periodo. La memoria se ha convertido en el nuevo cuello de botella para los centros de datos y en la operación de moda dentro de la IA. La razón es simple: la escasez de GPU que tanto alarmaba el año pasado se ha relajado un poco, mientras que los centros de datos necesitan toda la memoria que el dinero pueda comprar.
Para los admiradores de los logros tecnológicos de Nvidia, esto puede resultar descorazonador. Detrás de su ascenso hay tecnología genuinamente impresionante: el desarrollo de CUDA, su plataforma de programación que convirtió las GPU de Nvidia en el motor por defecto para la investigación en IA, y un ritmo de innovación en GPU que pocos creían posible. Las propias GPU están entre los dispositivos más complejos jamás fabricados, en la frontera misma de la capacidad humana.
En cambio, para empresas de memoria como Micron la historia es mucho más sencilla. Fabrican chips de memoria de alto ancho de banda —componentes especializados para mover datos hacia y desde los procesadores lo más rápido posible— que llevan dos décadas mejorando de forma incremental. Sin que los chips ni las compañías hayan cambiado demasiado, el servicio que prestan se ha vuelto de repente muy valioso. Como la demanda crece más rápido de lo que nadie puede ampliar la oferta, han podido multiplicar los precios por diez en el último año. Basta con mirar el precio al contado del DRAM desde 2023: se disparó en el verano de 2025, no por un avance técnico milagroso, sino porque la industria en su conjunto subestimó enormemente la memoria que necesitaría para el despliegue de centros de datos.
En comparación, el precio por hora de uso de una GPU H100 de Nvidia en el mercado al contado muestra un pico en mayo (unos 3,20 dólares la hora) y luego una caída constante. El valor de Nvidia como empresa está ligado al precio del cómputo, y ese precio está bajando. Micron y sus colegas están ligados al precio del DRAM, que no para de subir. Wayne Nelms, cofundador y CTO del mercado de cómputo Ornn, lo atribuye a la oferta y la demanda: Google, Amazon, Microsoft e incluso OpenAI han lanzado sus propios procesadores personalizados para depender menos de Nvidia. Aunque esos chips no igualen al último modelo de Nvidia, son lo bastante buenos para tirar a la baja el precio del cómputo. "Más actores de GPU y aceleradores están entrando en el mercado. Todos quieren fabricar su propio silicio, pero nadie fabrica su propia DRAM", explica Nelms. "Hasta que no haya un gran avance tecnológico en HBM [memoria de alto ancho de banda], un cambio en la oferta y la demanda, o alguien nuevo entre en el mercado de la memoria, creo que las cosas seguirán más o menos como hoy".
El análisis de Salseo
- La caída de Nvidia no es por malos resultados, sino por un cambio en la percepción del mercado: el cuello de botella de la IA se ha desplazado de la potencia de cálculo (GPU) a la memoria (DRAM/HBM). Los inversores están rotando hacia quien ahora tiene poder de fijación de precios.
- El abaratamiento del cómputo es una consecuencia directa del éxito de Nvidia: al demostrar lo valioso que es, ha atraído a competidores (Google, Amazon, Microsoft) que fabrican sus propios chips, erosionando su ventaja competitiva y los precios que puede cobrar.
- La subida de Micron refleja un desequilibrio clásico de oferta y demanda: la industria infravaloró la memoria necesaria para la IA, y ahora la oferta no da abasto. A diferencia de las GPU, donde hay alternativas, en memoria de alto ancho banda apenas hay competencia, lo que permite multiplicar precios.
- Para el inversor, la señal clave a vigilar es la evolución del precio al contado del DRAM y cualquier anuncio de nuevas fábricas o tecnologías de memoria (HBM). Si la oferta se normaliza, el 'subidón' de Micron podría frenarse; si no, Nvidia podría seguir perdiendo brillo relativo aunque sus fundamentales sigan siendo sólidos.