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Nvidia vs. Micron: un inversor compra una y huye de la otra

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Nvidia vs. Micron: un inversor compra una y huye de la otra

El inversor Bruno Montoya Amador ve claras a Nvidia y muy dudosa a Micron, pese a que ambas son gigantes de la IA. Su tesis: la memoria es cíclica y los nuevos contratos no garantizan el futuro.

Nvidia y Micron han aprovechado la ola de la inteligencia artificial, aunque de maneras muy distintas. Nvidia se ha convertido en el proveedor dominante de las GPU y la tecnología de red que necesitan los centros de datos de IA, con los grandes clientes de la nube gastando a lo grande en sus chips de última generación. Micron, por su parte, se ha beneficiado del tirón de la memoria de alto rendimiento, especialmente la memoria de gran ancho de banda (HBM), imprescindible para alimentar los aceleradores de IA. Con modelos cada vez más sofisticados y cargas de trabajo crecientes, ambas compañías se han vuelto piezas clave en la construcción de la infraestructura de IA. Tanto es así que Nvidia ya es la empresa más valiosa del mundo, y Micron ha entrado en el club de las que superan el billón de dólares de capitalización.

El inversor Bruno Montoya Amador ha analizado ambas y cree que solo una merece el dinero de los inversores ahora mismo. En el caso de Nvidia, la compañía sigue beneficiándose del enorme gasto de los hyperscalers y de los proveedores de nube centrados en IA. Sus últimos resultados no muestran señales de desaceleración: en el segundo trimestre de su año fiscal 2027, los ingresos, el beneficio bruto, el beneficio operativo y el beneficio neto crecieron un 106%, 113%, 124% y 126% respectivamente en comparación con el año anterior. Además, se espera que el gasto en infraestructura de IA alcance aproximadamente los 800.000 millones de dólares en 2026, lo que supone un poderoso catalizador para su negocio. La principal preocupación es cuánto tiempo podrán sostener los hyperscalers semejante desembolso. Empresas como Amazon, Google, Meta y Microsoft están desarrollando sus propios chips de IA, en parte para reducir su dependencia de Nvidia y de su ecosistema CUDA. Montoya Amador lo ve como una amenaza a largo plazo, sobre todo si el desarrollo de chips personalizados se abarata y se vuelve más accesible. Por ahora, Nvidia sigue siendo difícil de desplazar: los ingresos de sus clientes hyperscalers crecieron un 102% interanual hasta los 48.700 millones de dólares, y su negocio de nube de IA, industrial y empresarial también creció con fuerza.

Otro punto que vigilar es la relación de Nvidia con los llamados proveedores NeoCloud. La compañía les ha ayudado a conseguir financiación comprometiéndose a comprar capacidad de cómputo mediante acuerdos 'take-or-pay' (pagar o pagar), lo que da a los prestamistas más confianza en los flujos de caja futuros. Montoya Amador cree que este arreglo genera cierto riesgo, porque Nvidia puede actuar al mismo tiempo como inversor, vendedor, garante y posible comprador de último recurso. Aun así, no le parecen alarmantes los 56.000 millones de dólares en compromisos revelados, en comparación con los aproximadamente 300.000 millones de dólares de ingresos de Nvidia en los últimos doce meses. Para él, los problemas más importantes son si el gasto de los hyperscalers se mantiene fuerte y si esas inversiones siguen generando retornos aceptables. En conjunto, califica Nvidia como 'Comprar', aunque insiste en la importancia de vigilar el gasto de capital de los hyperscalers, el retorno de esas inversiones y el crecimiento de los compromisos de Nvidia.

Micron presenta un panorama distinto. La compañía logró unos resultados extraordinarios en su tercer trimestre fiscal de 2026, con ingresos disparados un 346% interanual y un beneficio neto que se multiplicó casi por 15 (un aumento de casi el 1.400%). Sin embargo, la acción sigue siendo relativamente barata en comparación con otros semiconductores, lo que refleja la preocupación de los inversores por la naturaleza altamente cíclica del mercado de la memoria. Micron intenta reducir esa ciclicidad con nuevos acuerdos estratégicos de clientes (SCA, por sus siglas en inglés) a cinco años. Dieciséis acuerdos cubren aproximadamente el 20% de su volumen de DRAM y un tercio de su volumen de NAND hasta 2030, y la compañía espera que la mitad o más de sus ingresos acaben bajo estos arreglos. Los contratos incluyen cláusulas 'take-or-pay' y unos 100.000 millones de dólares de ingresos mínimos comprometidos en 14 acuerdos, lo que da a Micron mucha más visibilidad de la que ha tenido históricamente.

Sin embargo, Montoya Amador sigue escéptico. La incertidumbre clave es cuánto de esos compromisos se refiere realmente a la memoria HBM, el producto que está en el corazón del crecimiento de Micron impulsado por la IA. El hecho de que la dirección mencione que los acuerdos incluyen 'HBM según corresponda' no le convence de que una parte sustancial de los compromisos cubra HBM. Si los contratos cubren sobre todo DRAM y NAND más comoditizadas, puede que no protejan a Micron de una futura caída de los precios del HBM. Además está la cuestión del cumplimiento: las empresas de semiconductores han sido históricamente reacias a obligar a sus clientes a honrar compromisos desfavorables a largo plazo cuando los precios caen, porque eso puede dañar relaciones valiosas. Para el inversor, los contratos son prometedores pero demasiado opacos para eliminar los riesgos fundamentales del ciclo de la memoria. Por eso, califica Micron como 'Vender'. El consenso del mercado no está de acuerdo con toda su tesis. Ambas acciones tienen calificación de 'Compra fuerte' y se proyecta que ofrezcan retornos sólidos. El precio objetivo medio de Nvidia se sitúa en 329,32 dólares, lo que sugiere una subida del 47% en el próximo año, mientras que el de Micron, en 1.556,55 dólares, ofrece un potencial del 63% a 12 meses. Así que el debate sigue abierto.

El análisis de Salseo

  • El verdadero riesgo de Micron no es el ciclo en sí, sino que sus nuevos contratos no cubran el HBM. Si la mayor parte de los 100.000 millones comprometidos es DRAM y NAND 'normales', la empresa seguirá expuesta a una caída del precio del HBM, que es donde está el crecimiento.
  • Nvidia tiene un problema de éxito: los hyperscalers que hoy le compran masivamente están desarrollando sus propios chips para no depender de CUDA. Mientras el gasto en IA siga subiendo, Nvidia gana, pero la amenaza se materializa si esos chips propios se vuelven competitivos en coste.
  • Los acuerdos 'take-or-pay' de Nvidia con los NeoClouds son un arma de doble filo: la compañía actúa como inversor, vendedor y garante, lo que puede crear conflictos de interés y una exposición oculta si esos clientes no pueden pagar.
  • La lectura contraria: el consenso del mercado sigue viendo 'Compra fuerte' en ambas, con un potencial de subida del 47% en Nvidia y del 63% en Micron. La tesis bajista de Montoya Amador es minoritaria, y si el HBM sigue fuerte, Micron podría dar la sorpresa.

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Fuente: TipRanks