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Oklo sube un 9% y NuScale un 7%: Wall Street solo ve compra en una

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Oklo sube un 9% y NuScale un 7%: Wall Street solo ve compra en una

El acuerdo nuclear de Google con Constellation dispara a las dos pequeñas nucleares, pero los analistas solo recomiendan comprar una: Oklo. NuScale se queda en un simple mantener.

Las acciones nucleares vivieron el martes una sesión de las que gustan: Oklo (OKLO) se anotó una subida cercana al 9% y NuScale Power (SMR) avanzó en torno al 7%. El detonante no fue un anuncio propio, sino el último compromiso de Google con la energía atómica. El gigante tecnológico ha cerrado un acuerdo de largo plazo con Constellation Energy que respalda más de 4.300 millones de dólares de inversión por parte de la eléctrica y 890 megavatios adicionales de producción a partir de plantas ya existentes. Ni Oklo ni NuScale participan directamente en ese contrato, pero al mercado le ha bastado con ver a otra gran tecnológica atándose a la energía nuclear para animarse. La razón de fondo: la inteligencia artificial y los centros de datos devoran electricidad y necesitan suministro constante, las 24 horas, y eso abre la puerta a los desarrolladores de reactores pequeños.

Oklo llega a este rally con varios deberes hechos. En agosto, su reactor de pruebas de isótopos Groves, en Texas, alcanzó la primera criticidad menos de un año después de poner la primera piedra: es decir, logró completar con éxito una reacción nuclear controlada y autosostenida. El proyecto se desarrolló dentro del programa piloto de reactores del Departamento de Energía de Estados Unidos y podría acabar dando apoyo a la producción comercial de isótopos. Además, las aprobaciones federales de seguridad relacionadas con el desarrollo de Aurora en el Idaho National Laboratory han hecho avanzar otra pieza clave de su plan a largo plazo, y la compañía ha ampliado capacidades necesarias para construir y operar reactores en el futuro mediante adquisiciones centradas en fabricación y en tecnología de manejo de sodio. Todo esto importa porque el objetivo final es convertir Aurora en una fuente de energía comercial en funcionamiento, prevista para 2028. Ahora bien, el precio de ir tan rápido se paga: Oklo ha elevado su previsión de inversión para 2026 hasta 400-500 millones de dólares y en septiembre puso en marcha un nuevo programa de venta de acciones de hasta 1.000 millones, después de haber colocado ya casi 18 millones de títulos con el programa anterior. Pese al subidón del martes, sus acciones siguen cayendo alrededor de un 45% en lo que va de 2026. Entre los 13 analistas que la siguen, 7 recomiendan comprar y 6 mantener, lo que da un consenso de compra moderada, con un precio objetivo medio a 12 meses de 73,28 dólares.

NuScale también avanza, pero a los analistas les convence menos. Su socio ENTRA1 Energy mantiene conversaciones para un posible contrato de compraventa de energía con la Tennessee Valley Authority, mientras sigue adelante el desarrollo del proyecto rumano de Doicești, con seis módulos. La compañía cerró el segundo trimestre de 2026 con 1.900 millones de dólares en caja, equivalentes e inversiones, un colchón nada despreciable para financiar esos planes. En el plano técnico, en septiembre NuScale y MillenniTEK fabricaron con éxito los primeros pellets de óxido de boro destinados al sistema pasivo de refrigeración de emergencia del núcleo de su diseño de reactor, ya aprobado por el regulador nuclear estadounidense. Pero sus acciones acumulan una caída de cerca del 42% en lo que va de 2026, lastradas por las dudas sobre cuándo su tecnología dejará de ser un proyecto y empezará a generar ingresos: la empresa sigue registrando pérdidas abultadas y factura poco. De los 13 analistas que cubren el valor, 4 dicen comprar, 7 mantener y 2 vender, lo que arroja un consenso de mantener. El precio objetivo medio, de 11,32 dólares, deja un recorrido teórico de alrededor del 38%.

Conviene no perder de vista lo que hay detrás de estas dos compañías: son proyectos a años vista, sin ingresos relevantes todavía, y su valoración depende casi por completo de que consigan construir y poner en marcha sus reactores. Eso las hace muy sensibles a cualquier titular sobre nuclear, para bien y para mal, y explica que un contrato en el que no participan les mueva la cotización un 9% en un día.

El análisis de Salseo

  • El rally es puro contagio, no negocio propio: ni Oklo ni NuScale aparecen en el acuerdo de Google con Constellation. Lo que compra el mercado es la idea de que los grandes consumidores eléctricos (IA, centros de datos) van a firmar contratos a largo plazo con reactores pequeños. La señal concreta a vigilar es si el posible acuerdo de compraventa de energía entre ENTRA1 Energy (socio de NuScale) y la Tennessee Valley Authority se convierte en un contrato firmado: sería el primer cliente grande de verdad para la tecnología de NuScale.
  • Oklo tiene mejor recomendación que NuScale (comprar moderada frente a mantener) porque puede enseñar hitos tangibles: la primera criticidad de su reactor de isótopos en Texas en menos de un año y avances regulatorios en Aurora. Para un negocio que aún no vende energía, esos hitos son la única prueba de que los plazos se cumplen. NuScale, en cambio, todavía no tiene un pedido comercial en firme y eso se refleja en que dos analistas lleguen incluso a recomendar vender.
  • Aquí hay dos formas opuestas de financiar el mismo problema: años de gastos antes de facturar. Oklo acaba de abrir un programa de venta de acciones de hasta 1.000 millones después de colocar casi 18 millones de títulos con el anterior, lo que diluye al accionista existente; NuScale afronta la travesía con 1.900 millones en caja y sin necesidad inmediata de ampliar capital. Es decir, la que más gusta a los analistas es también la que más depende del mercado para pagar su crecimiento.
  • El titular se queda corto en un matiz clave: el mayor recorrido teórico que Wall Street otorga a Oklo (87% frente al 38% de NuScale) refleja en parte que ha caído más y que su valor depende de que Aurora funcione en 2028. Y hay un riesgo de fondo que no aparece: los reactores pequeños llegarán a la red a finales de esta década, mientras la IA necesita electricidad ya, lo que de momento beneficia más a quien tiene plantas funcionando hoy que a quien promete construirlas.

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Fuente: TipRanks