Onto Innovation invierte en Rigaku para impulsar el control de procesos con rayos X

Onto Innovation ha completado una inversión estratégica en Rigaku Holdings y refuerza su colaboración en el control de procesos con rayos X, una tecnología clave para inspeccionar chips apilados. La compañía no ha desvelado el importe de la operación.
Onto Innovation ha completado una inversión estratégica en Rigaku Holdings Corporation, una operación con la que ambas compañías estrechan su colaboración para desarrollar la próxima generación de soluciones de control de procesos basadas en rayos X. La empresa, con sede en Wilmington (Massachusetts) y cotizada en bolsa, ha dado a conocer la operación mediante un comunicado en el que no detalla el importe invertido ni el porcentaje que adquiere en la otra compañía.
Para situarlo: Onto Innovation es una de esas empresas que no fabrican chips, sino las máquinas y los sistemas que permiten fabricarlos bien. Su especialidad es el control de procesos y la metrología, es decir, las herramientas que miden e inspeccionan las obleas (las láminas de silicio sobre las que se construyen los chips) para detectar fallos antes de que se conviertan en pérdidas. Rigaku, por su parte, es una firma con una larga trayectoria en tecnología de rayos X, la misma que se emplea en medicina para ver el interior del cuerpo, pero aplicada aquí a mirar dentro de los componentes sin romperlos.
El interés de la jugada está en hacia dónde va el sector. Cada vez más chips no se fabrican como una pieza única, sino que se apilan y se combinan varios elementos en un mismo encapsulado (lo que se conoce como packaging avanzado), una técnica clave para los procesadores de inteligencia artificial y para la memoria de altas prestaciones. Cuando las piezas van superpuestas, la única forma de comprobar que todo está bien conectado por dentro es «ver a través» de ellas, y ahí los rayos X son una de las pocas herramientas que sirven. Si esa tendencia se consolida, quien domine la inspección por rayos X parte con ventaja.
Con todo, conviene no exagerar: se trata de una inversión estratégica, no de una compra, y la compañía no ha desvelado los términos económicos, por lo que el efecto sobre las cuentas de Onto a corto plazo debería ser limitado. La lectura más razonable es la de un movimiento de posicionamiento a medio plazo: asegurarse un socio tecnológico en un nicho concreto y llegar mejor colocado cuando la demanda de inspección para packaging avanzado y memoria apilada repunte. Habrá que escuchar a la dirección en la próxima presentación de resultados para saber si esta alianza viene acompañada de pedidos, acuerdos de exclusividad o nuevos productos desarrollados en común.
El análisis de Salseo
- La clave está en por qué rayos X: en un chip con varias capas apiladas no se puede abrir la pieza para comprobar las conexiones internas, así que la inspección con rayos X se vuelve casi obligatoria. Onto no compra Rigaku, pero se asegura una posición en esa tecnología justo cuando el packaging avanzado gana peso.
- Invertir no es comprar. Al ser una participación estratégica y no una adquisición, Onto gana acceso a tecnología e influencia sin asumir el coste y el riesgo de integrar una compañía entera. El reverso: tampoco se queda todo el beneficio si Rigaku despega, porque ese pastel se reparte.
- Onto vive del negocio del «pico y la pala»: vende las máquinas que comprueban que los chips salen bien, así que su suerte depende de cuánto gasten los fabricantes en equipos. Esta inversión es una apuesta a que ese gasto se concentrará en inspección avanzada en los próximos años, un terreno donde compite con rivales como KLA.
- La prueba de fuego no está en el anuncio, sino en lo que venga después: al no haberse hecho públicos los términos económicos, la señal a vigilar es si en los próximos trimestres aparecen pedidos conjuntos, nuevos productos o una ampliación de la participación.