OpenAI y Anthropic apuntan a bolsa tras el volátil debut de SpaceX

El estreno bursátil de SpaceX (SPCX) ha sido de todo menos tranquilo, y el mercado ya mira a los siguientes grandes candidatos: OpenAI y Anthropic. La clave, según los expertos, es si hay demanda suficiente para tantas salidas a la vez.
El debut en bolsa de SpaceX, que cotiza bajo el ticker SPCX, ha sido cualquier cosa menos tranquilo. Su primera sesión como compañía cotizada se movió arriba y abajo con fuerza, un patrón habitual en los estrenos bursátiles de gran tamaño, donde se mezclan las compras de los inversores que llevaban años esperando entrar y las ventas de quienes aprovechan el primer día para recoger beneficios. Más allá de las oscilaciones, el mensaje que se queda el mercado es que la operación se ha completado y que la compañía ya forma parte de la cotización oficial.
La atención ahora se desplaza a los dos nombres que suenan con más fuerza para dar el salto al parqué: OpenAI y Anthropic, las dos empresas más visibles del negocio de la inteligencia artificial generativa. Ninguna de las dos cotiza todavía, y su eventual salida a bolsa se presenta como la prueba de fuego para saber si el apetito inversor por la IA aguanta más allá de las grandes tecnológicas de siempre. El analista Willy Lee, de Schwab Network, sostiene que la demanda en torno a la inteligencia artificial es lo bastante amplia como para dar cabida a varias compañías a la vez, sin que unas tengan que comerse a las otras.
El contexto ayuda a entender el optimismo. Durante los últimos años, quien quería invertir en IA se veía obligado a hacerlo a través de las grandes tecnológicas o de los fabricantes de chips que suministran la infraestructura, porque las compañías más puras del sector seguían siendo privadas. Si OpenAI y Anthropic terminan saliendo al mercado, los inversores tendrían por fin acceso directo a negocios cuyo único motor es la inteligencia artificial. Eso explicaría por qué el mercado recibe cada nuevo candidato con expectación, incluso después de un estreno tan movido como el de SpaceX.
Dicho esto, la película tiene más capítulos de los que sugiere el titular. Salir a bolsa no es solo recibir dinero y ganar visibilidad: también implica abrirse al escrutinio trimestral, publicar cuentas con regularidad y ser comparado cada día con rivales que ya cotizan. Y queda una pregunta de fondo, la que de verdad importa: si varias colocaciones enormes coinciden en el tiempo, ¿habrá suficiente dinero para absorberlas todas sin que las valoraciones se resientan? Ahí es donde se verá si la demanda es tan abundante como parece.
El análisis de Salseo
- El arranque volátil de SpaceX funciona como termómetro del apetito por las salidas a bolsa más esperadas: si una compañía con ese tirón no logra una acogida tranquila, las que vengan después tendrán que medir muy bien el precio al que salen.
- La tesis de que 'hay demanda para todos' se apoya en algo concreto: hasta ahora el inversor que quería exposición pura a la IA tenía pocas opciones cotizadas, y esa escasez de oferta es lo que sostiene el interés por OpenAI y Anthropic aunque sean negocios muy distintos entre sí.
- Lo que el titular no cuenta es el coste de ser cotizada: la compañía pasa a rendir cuentas cada trimestre y a competir por atención con rivales ya listados. Los primeros meses de cotización suelen ser los más inestables, y no siempre reflejan el valor real del negocio.
- La señal a vigilar es el calendario. Si OpenAI, Anthropic y otras grandes colocaciones se solapan en el tiempo, se pondrá a prueba la capacidad real del mercado para absorberlas; ahí se sabrá si la demanda es tan amplia como se dice o si empieza el llamado 'empacho de oferta'.