OpenAI y Anthropic buscan calificación de grado de inversión para abaratar su deuda

Goldman Sachs y Morgan Stanley presionan para que OpenAI y Anthropic reciban el grado de inversión tras su salida a bolsa. El objetivo: abaratar el crédito y liberar a Nvidia de una garantía de 105.000 millones de dólares.
Goldman Sachs y Morgan Stanley están presionando a las agencias de calificación para que otorguen el grado de inversión a OpenAI y Anthropic en cuanto ambas completen sus salidas a bolsa. ¿Por qué? Porque ese sello permite que fondos de pensiones y aseguradoras compren sus bonos, lo que abre la puerta a financiación más barata en un mercado de bonos corporativos de 11,7 billones de dólares. El problema es que ninguna de las dos IA genera beneficios: OpenAI registró en 2025 unas pérdidas operativas de 20.900 millones de dólares sobre unos ingresos de 13.100 millones, y Anthropic no espera alcanzar el punto de equilibrio hasta 2028, mientras que OpenAI no lo prevé hasta 2030. Aun así, los banqueros de inversión argumentan que las inyecciones de efectivo de las próximas salidas a bolsa ayudarán a resolver los riesgos de liquidez de sus balances.
Conseguir el grado de inversión no solo abarata la deuda: también desplaza el riesgo financiero de grandes tecnológicas como Nvidia y Broadcom. En agosto, Nvidia aceptó respaldar hasta 105.000 millones de dólares en obligaciones de arrendamiento para un campus de centros de datos de OpenAI en Ohio. Según los términos del acuerdo, Nvidia puede retirarse de esa garantía antes de tiempo si OpenAI obtiene una calificación satisfactoria de agencias como Standard & Poor's o Moody's. De forma similar, Google y Broadcom han aportado decenas de miles de millones en apoyo crediticio para que Anthropic pueda usar sus chips, y ambos proveedores esperan reducir ese apoyo cuando Anthropic salga a bolsa.
Las agencias de calificación, sin embargo, se resisten a comparar el caso con SpaceX. Según el Financial Times, los banqueros de Wall Street señalan a SpaceX como precedente: la compañía obtuvo el grado de inversión de las tres grandes agencias justo después de su debut en bolsa en junio, y luego vendió 25.000 millones de dólares en bonos corporativos. Pero la alta demanda de rendimiento en los bonos a largo plazo de SpaceX empujó rápidamente los precios de negociación cerca de niveles de bono basura. Para ponerlo en contexto, gigantes como Meta y Tesla esperaron más de una década para conseguir la misma calificación. En TipRanks, SpaceX tiene un consenso de Compra Moderada con un precio objetivo medio de 231,63 dólares, lo que implica un potencial alcista del 56,56%.
La presión de los bancos refleja una tensión de fondo: las IA queman caja, pero los proveedores de chips quieren soltar el lastre. Si las agencias ceden, el riesgo se trasladará a los bonistas; si no, Nvidia y Broadcom seguirán cargando con el riesgo.
El análisis de Salseo
- La verdadera noticia no es el rating, sino el trasvase de riesgo: si OpenAI y Anthropic consiguen el grado de inversión, Nvidia y Broadcom podrán soltar las garantías multimillonarias que sostienen la infraestructura de IA. Ese es el objetivo oculto de Wall Street: pasar la factura de los centros de datos a los bonistas.
- Las agencias de calificación no se lo ponen fácil. El precedente de SpaceX muestra que un grado de inversión no garantiza bonos 'sanos': sus emisiones a largo plazo acabaron cotizando casi como basura. Y eso que SpaceX ya es rentable; OpenAI y Anthropic no lo serán hasta 2028 o 2030.
- Para Nvidia y Broadcom, el desenlace es clave. Nvidia tiene 105.000 millones de dólares en juego en Ohio; cualquier señal de que OpenAI obtiene un rating aceptable le permitiría salir de esa garantía. Es una liberación de riesgo contingente, pero también una apuesta a que la deuda de las IA se sostenga sola.
- El calendario es el gran escéptico: OpenAI no espera beneficios hasta 2030. Si las agencias conceden el grado de inversión, estarán valorando más las futuras inyecciones de capital que los resultados actuales. Habrá que vigilar si las agencias ceden y, sobre todo, qué rendimiento exigen los inversores a esos bonos.