OpenAI no factura lo que se decía: Nvidia, Oracle y CoreWeave se hunden

Las tecnológicas de la IA caen tras conocerse que OpenAI ingresaba unos 50.000 millones anualizados, muy por debajo de los 68.000 millones que se habían publicado. La diferencia no está en las ventas, sino en cómo se contaban.
Las acciones de Nvidia, Oracle, CoreWeave y otros nombres ligados a la inteligencia artificial bajaron con fuerza este jueves después de que el mercado conociera con más detalle cuánto factura realmente OpenAI. Según ha confirmado CNBC, la compañía de Sam Altman trasladó a los inversores que a cierre de septiembre su facturación anualizada rondaba los 50.000 millones de dólares, una cifra muy por debajo de los 68.000 millones que se difundieron ampliamente a finales del mes pasado. El Financial Times fue el primer medio en publicar esos 50.000 millones.
La clave está en qué se estaba midiendo. Una persona conocedora del asunto explicó que los 68.000 millones incluían los ingresos brutos generados por los socios de OpenAI, mientras que la cifra de 50.000 millones refleja directamente lo que ingresa la propia compañía. Es decir, no es que las ventas se hayan desmoronado de un mes para otro: es que el número grande servía para comparar a OpenAI con su gran rival, Anthropic, en igualdad de condiciones. Aun así, al mercado le bastó conocer el detalle para vender acciones de todo el ecosistema que vive de la IA.
Dentro de esa presentación a inversores, OpenAI también presumió de su velocidad de crecimiento. La compañía aseguró que su facturación avanzó a un ritmo anualizado del 77% en el tercer trimestre, y que en su negocio para empresas ese crecimiento llegó al 107% en el mismo periodo. El problema es que todo esto llega mientras la compañía está obligada a justificar ante los inversores una valoración de 852.000 millones de dólares, previa a la que se espera como una de las mayores salidas a bolsa de la historia. OpenAI presentó su prospecto ante el regulador de forma confidencial en junio y sus directivos han dejado caer que apuntan a un debut en bolsa en 2027.
Mientras tanto, la empresa mantiene conversaciones en fase inicial con inversores sobre una posible ronda de financiación nueva, en la que podría levantar alrededor de 30.000 millones de dólares, según publicó CNBC con anterioridad, aunque esa cifra está sujeta a cambios: la ronda responde a la demanda de los inversores y todavía no hay condiciones firmadas. La compañía cerró en marzo una ronda histórica de 122.000 millones de dólares y su directora financiera, Sarah Friar, aseguró a CNBC la semana pasada que sigue «muy bien capitalizada».
El análisis de Salseo
- El susto no viene de un pinchazo en las ventas, sino de un cambio de criterio contable: los 68.000 millones incluían la facturación bruta de los socios y los 50.000 millones son los ingresos de OpenAI en solitario. Es un ajuste para compararse con Anthropic, no un desplome, pero el mercado lo ha leído como si la IA facturara 18.000 millones menos de lo prometido.
- ¿Por qué se contagia a Nvidia, Oracle o CoreWeave? Porque su negocio depende de que la cadena de gasto en IA siga engordando: si OpenAI ingresa menos de lo que se creía, su capacidad para seguir firmando contratos gigantes de cómputo y para levantar dinero a 852.000 millones de valoración queda en entredicho. No es un problema de chips, es un problema de quién paga los chips.
- Los datos de crecimiento interno sí son potentes: 77% anualizado en el conjunto y 107% en el negocio empresarial. Por eso la señal de verdad que hay que vigilar no es el titular del jueves, sino la nueva ronda de unos 30.000 millones que aún no tiene condiciones firmadas: si se cierra a la valoración actual, el susto se olvida; si se retrasa o se cierra más abajo, ahí estará el test real.
- Matiz que el titular no cuenta: la propia empresa insiste en que sigue sobradamente capitalizada tras la ronda de 122.000 millones de marzo, así que no hay una urgencia de caja. Lo que se está poniendo a prueba es la disposición de los inversores a seguir poniendo dinero a esos precios, y eso acaba repercutiendo en todo el que vende infraestructura a la IA.