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Oppenheimer dispara sus estimaciones para Alphabet por el tirón de sus chips TPU

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Oppenheimer dispara sus estimaciones para Alphabet por el tirón de sus chips TPU

El banco de inversión mantiene su recomendación de mejor comportamiento para Alphabet y eleva con fuerza sus previsiones para la nube tras estudiar a fondo el negocio de los chips TPU, unas cifras que, dice, no están en los números del consenso.

Oppenheimer ha decidido mantener su recomendación de "outperform" (mejor comportamiento que el mercado) sobre Alphabet, la matriz de Google, pero con un cambio importante debajo del capó: ha elevado de forma sustancial sus previsiones para Google Cloud tras un análisis en profundidad del negocio de los TPU, los chips de inteligencia artificial que Google diseña para sí misma. El banco no ha tocado su tesis, pero sí le ha puesto números mucho más ambiciosos a la parte de la compañía que menos se está mirando el mercado.

¿Qué son los TPU? Son los procesadores que Google fabrica para entrenar y ejecutar sus propios modelos de IA. La novedad es que Oppenheimer estima que Google venderá el equivalente a 6,6 gigavatios de capacidad de estos chips, lo que sumaría unos 170.000 millones de dólares en ventas incrementales acumuladas hasta 2028. Ese negocio, subraya la firma, no aparece en las estimaciones del consenso de analistas. Si se cumplen sus cuentas —calculadas, dice, asumiendo márgenes muy conservadores para los TPU—, los ingresos de Google Cloud estarían un 15% por encima de lo que espera el mercado en 2027 y un 30% en 2028, lo que se traduciría en un 4% y un 18% más de beneficio por acción consolidado en esos mismos años.

El segundo pilar del informe es una encuesta sobre uso de inteligencia artificial que, según Oppenheimer, deja a Alphabet en posición de liderazgo entre los consumidores. Los resultados sitúan a Gemini como la segunda herramienta de IA más utilizada, solo por detrás de ChatGPT. El dato más llamativo es de confianza: los encuestados dicen fiarse de Google unas cuatro veces más que de Meta a la hora de guardar sus contraseñas. Conviene tener en cuenta un matiz temporal: la encuesta se realizó antes del lanzamiento de Muse, el producto de IA de Meta, así que la foto que retrata puede haber quedado algo desactualizada.

La noticia se enmarca en una puja muy concreta dentro del sector. Oppenheimer pone el foco en que Google puede convertir un gasto interno (fabricar sus propios chips para no depender de terceros) en una línea de ingresos propia si los vende fuera de casa. En paralelo, otras casas como Mizuho ven potencial alcista para Meta precisamente por Muse y presión para Alphabet, de modo que el mercado está repartiendo las cartas de la carrera de la IA casi semana a semana. Eso sí, de momento todo son estimaciones de un analista, no resultados publicados: lo que hay sobre la mesa es una previsión, no una venta cerrada.

El análisis de Salseo

  • Vender chips fuera de casa cambia la naturaleza del negocio: hasta ahora los TPU servían para abaratar la IA propia de Google, pero si se convierten en un producto que se vende a terceros pasan a ser una línea de ingresos con margen propio. Ese es el trozo de tarta que, según Oppenheimer, el consenso todavía no ha metido en sus cuentas, y por eso la sorpresa potencial es mayor de lo que parece.
  • El propio banco admite que ha calculado con márgenes "muy conservadores". Es una forma elegante de decir que el riesgo no está en que las cifras sean demasiado optimistas, sino en que la demanda externa de chips no llegue a existir o en que Google prefiera quedarse esa capacidad para alimentar sus propios servicios. La tesis se sostiene sobre una venta que aún no está confirmada.
  • La encuesta apunta a algo más valioso que el número de usuarios: la confianza. Que la gente se fíe cuatro veces más de Google que de Meta para sus contraseñas indica una barrera difícil de copiar, porque no se compra con marketing. El pero es que la foto es anterior al lanzamiento de Muse de Meta y puede haber cambiado.
  • Señal concreta a vigilar: si en los próximos resultados Google menciona pedidos externos de TPU (clientes, capacidad comprometida o gigavatios contratados), la historia pasa de previsión a realidad y las estimaciones del consenso tendrán que moverse. Si no aparece ninguna referencia en varios trimestres, quedará como un informe bonito y poco más.

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Fuente: TheFly