Oracle y Bloom Energy caen por un aviso de fuerza mayor en el macrocentro de Nuevo México

Oracle emite un aviso de fuerza mayor en su macroproyecto de centros de datos de IA en Nuevo México y arrastra a Bloom Energy, que debía suministrarle electricidad. Las dudas sobre plazos y financiación vuelven al primer plano.
Oracle y Bloom Energy han vivido una sesión complicada: sus acciones se han dejado alrededor de un 7% y un 6% respectivamente después de que saliera a la luz un nuevo problema en torno a Project Jupiter, un enorme desarrollo de centros de datos para inteligencia artificial que Oracle levanta en Nuevo México. Según la información publicada, Oracle habría emitido un aviso de fuerza mayor vinculado al proyecto. En cristiano: es una cláusula que las empresas usan para protegerse y quedar exentas de ciertas obligaciones económicas si ocurre algo fuera de su control. En este caso, Oracle busca cubrirse ante posibles responsabilidades financieras si los retrasos en la obra impiden que el complejo abra en las fechas previstas.
El movimiento afecta de lleno a Bloom Energy, porque su tecnología está llamada a proporcionar electricidad a Project Jupiter. Si la construcción se demora, también se retrasa el momento en que Bloom puede desplegar allí sus equipos y, por tanto, facturar. Y no es el primer aviso: antes de la noticia de este jueves el proyecto ya arrastraba dudas de financiación y de calendario. Según el artículo, préstamos por valor de 18.000 millones de dólares ligados a la instalación arrendada por Oracle cotizaban recientemente entre 89 y 91 centavos por dólar, una señal de lo mucho que les ha costado a los bancos colocar esa deuda entre inversores. A ello se suma otro obstáculo: el gasoducto necesario para alimentar la generación eléctrica del campus habría pasado de estar terminado en agosto de 2026 a febrero de 2027, después de los problemas para conseguir las autorizaciones de paso.
Mientras tanto, Oracle sigue gastando a un ritmo enorme en infraestructura de IA. En su último trimestre fiscal, los ingresos crecieron un 30% interanual hasta los 19.300 millones de dólares, las ventas de nube subieron un 62% hasta 11.600 millones y los ingresos de infraestructura se dispararon un 121% hasta 7.400 millones. La compañía terminó el periodo con 664.000 millones de dólares en obligaciones de rendimiento pendientes, es decir, ingresos futuros ya comprometidos por contrato, y su dirección destacó la entrega de más de 300.000 GPUs a clientes de nube junto con 850 megavatios adicionales de capacidad de centros de datos. Sostener esos compromisos exige capital a espuertas: Oracle dijo que espera levantar entre 45.000 y 50.000 millones de dólares a lo largo del calendario 2026 combinando deuda y acciones, y solo en el último trimestre ya captó 20.000 millones mediante la venta de acciones ordinarias.
La relación entre Bloom y Oracle va mucho más allá de Project Jupiter, y eso explica por qué la reacción del mercado es interesante para quien sigue a ambas compañías. En abril, su alianza se amplió hasta 2,8 gigavatios de capacidad energética, incluidos 1,2 gigavatios ya contratados para despliegues previstos. Ese acuerdo encaja con la estrategia de Bloom de llevar electricidad directamente a centros de datos que se enfrentan a largas esperas para conectarse a la red tradicional: las instalaciones de IA necesitan mucha energía fiable y eso abre la puerta a tecnologías que pueden operar sin esperar años a nuevas infraestructuras de transmisión. La compañía ha destacado además su arquitectura nativa de 800 voltios en corriente continua para centros de IA de nueva generación, con estimaciones propias que apuntan a recortar el gasto de capital no computacional en 3.600 millones de dólares en un hipotético centro de datos de un gigavatio, y a reducir en 5.500 millones el coste total de propiedad a cinco años frente a la infraestructura de corriente alterna tradicional.
En cuanto a lo que opina Wall Street, el consenso sigue siendo favorable, aunque con matices muy distintos para cada valor. De los 32 analistas que cubren Oracle, 27 recomiendan comprar, 4 mantener y uno vender, lo que da una calificación de compra fuerte, con un precio objetivo medio a 12 meses de 245,75 dólares que implicaría un recorrido al alza del 79% desde los niveles actuales. En el caso de Bloom, de los 18 expertos que la siguen, 10 recomiendan comprar y 8 mantener, lo que arroja un consenso de compra moderada, con un objetivo medio de 281,39 dólares, alrededor de un 11% por encima del precio actual. Es decir, el mercado castiga hoy los retrasos del proyecto, pero los analistas ven bastante más margen en Oracle que en la propia Bloom.
El análisis de Salseo
- Un aviso de fuerza mayor no cancela el proyecto, pero es una señal de alarma: Oracle está diciendo por escrito que si la obra se retrasa quiere quedar libre de ciertas obligaciones económicas. Eso protege su balance, aunque avisa a los bancos que financian el desarrollo y a los socios que dependen de él de que el calendario ya no está garantizado. Lo relevante aquí no es el titular, sino que los plazos oficiales empiezan a moverse.
- Para Bloom, el golpe es de calendario más que de volumen. Jupiter es un cliente dentro de un acuerdo marco que en abril se amplió hasta 2,8 gigavatios, y el riesgo real es cuándo se puede empezar a instalar y facturar, no cuánto se ha perdido. La señal concreta que vigilar es la nueva fecha del gasoducto: con el paso a febrero de 2027, esa planta no puede operar a plena capacidad antes de esa referencia, y cualquier anuncio de megavatios nuevos con Oracle o con otros centros de datos mide mejor la salud real del negocio que la caída de un día.
- La tensión de fondo es la financiación. Oracle ha comprometido 664.000 millones en ingresos futuros y necesita levantar entre 45.000 y 50.000 millones a lo largo de 2026, así que el termómetro de verdad es a qué precio consigue colocar su deuda. Que los préstamos ligados al proyecto coticen a 89-91 centavos por dólar indica que los inversores no están pagando el 100% por ese riesgo, y una financiación más cara encarece toda la cadena de proveedores de infraestructura de IA.
- La lectura contraria que el titular no cuenta: el castigo bursátil llega en un momento en el que Oracle entrega más de 300.000 GPUs, añade 850 megavatios de capacidad y crece en infraestructura un 121%, y en el que 27 de 32 analistas recomiendan comprar con un objetivo muy por encima del precio. Esa distancia sugiere que el mercado no está dudando de la demanda de IA, sino de si el plan de inversión es financiable a un coste razonable.