Oracle, Broadcom y SpaceX buscan megadeudas para pagar la factura de los chips de IA

Broadcom negocia más de 50.000 millones de dólares en financiación ligada al chip de IA que desarrolla con OpenAI, mientras Oracle y SpaceX también buscan grandes operaciones de deuda. Apollo, Blackstone y Goldman Sachs están entre los prestamistas que estudian estas emisiones multimillonarias.
Los grandes nombres de la inteligencia artificial están montando una ronda de operaciones de financiación de escala histórica para pagar el hardware que necesitan. Según informa el Wall Street Journal, Broadcom lleva semanas trabajando para articular más de 50.000 millones de dólares en financiación vinculada al chip de inteligencia artificial a medida que desarrolla junto a OpenAI, la compañía de IA con la que colabora en ese procesador personalizado.
El movimiento no es un caso aislado. El mismo medio sitúa en la misma jugada a Oracle y a SpaceX, que también estarían buscando operaciones de deuda de gran tamaño para costear chips de IA, dentro de un apetito general por capital mientras la construcción de centros de datos avanza a toda velocidad. Los importes que se barajan son de decenas de miles de millones de dólares por operación, una cifra que en español cuesta incluso imaginar: dinero suficiente para levantar ciudades enteras solo en capacidad de cómputo.
Del otro lado de la mesa se están sentando algunos de los nombres más potentes del crédito mundial. Entre los prestamistas que estarían en conversaciones para financiar estas macrooperaciones figuran Apollo, Blackstone y Goldman Sachs, según las fuentes citadas por el WSJ. Es decir, no hablamos de pequeñas rondas de capital riesgo, sino de estructuras de deuda diseñadas en los despachos de Wall Street, con la particularidad de que el negocio se está cerrando por la vía de las conversaciones privadas y no siempre a la vista del gran público.
¿Por qué importa esto al inversor? Porque revela de dónde sale realmente el dinero de la fiebre de la IA. Ya no solo son beneficios o caja de las tecnológicas: cada vez entra más deuda ajena para comprar los chips y montar los centros de datos. Mientras el crédito siga fluyendo y barato, el ritmo de compra de procesadores se sostiene; si los prestamistas se ponen nerviosos o exigen más intereses, los planes de expansión de medio sector pueden frenarse. Ese es el hilo del que cuelga buena parte del relato inversor de los próximos trimestres, y estas operaciones son el mejor termómetro para medirlo.
El análisis de Salseo
- Broadcom no solo vende el chip: está ayudando a montar la financiación para que su cliente pueda pagarlo. Es lo que en la jerga se llama financiación al comprador y funciona como un acelerador de ventas, pero también ata el negocio a que ese cliente concreto vaya bien. Si el proyecto sale mal, el problema no es solo de OpenAI.
- El detalle importante es que hablamos de negociaciones, no de acuerdos cerrados. Que Apollo, Blackstone y Goldman estén 'en conversaciones' significa que el dinero aún no está comprometido y que las condiciones finales pueden cambiar mucho. La señal a vigilar no es el titular, sino si las operaciones se firman y a qué tipo de interés.
- La entrada de fondos de deuda privada y bancos de inversión convierte al mercado de crédito en el nuevo cuello de botella de la IA. Hasta ahora el limitante eran los chips o la energía; si el crédito se encarece, el freno llegará por ahí antes que por la tecnología, y eso se notaría en los pedidos de los fabricantes de semiconductores.
- Ojo a la lectura contraria: una empresa que financia la compra de su propio producto a su cliente genera cierta circularidad, un patrón que en el pasado (por ejemplo en la burbuja de las telecomunicaciones) acabó pasando factura. No significa que vaya a repetirse, pero sí que conviene seguir quién asume el riesgo final si la demanda de cómputo se enfría.