Oracle e Intel marcan el ritmo: software al alza, chips a la baja

Los resultados de Snowflake han dado la vuelta al mercado: las acciones de software se disparan mientras los fabricantes de chips sufren. ¿Qué está pasando y qué significa para tu cartera?
La temporada de resultados nos ha dejado una imagen muy clara de hacia dónde sopla el viento en el mercado tecnológico. Por un lado, los fabricantes de semiconductores como Intel y Micron están sintiendo el frío, con caídas notables tras presentar unas guías que no convencieron a nadie. Por el otro, las empresas de software y aplicaciones de inteligencia artificial, con Snowflake a la cabeza, están celebrando cifras que han superado expectativas y han devuelto la ilusión a un sector que parecía estancado.
Snowflake ha sido la gran protagonista. La compañía de almacenamiento y análisis de datos en la nube presentó unos ingresos que batieron las previsiones y, lo que es más importante, mejoró sus perspectivas de crecimiento. El mercado interpretó estos números como una señal de que la demanda de infraestructura para inteligencia artificial sigue robusta, pero que el foco está pasando de construir los cimientos (chips) a sacarles partido con aplicaciones prácticas (software).
Intel y Micron, por su parte, están en el lado opuesto de la moneda. Intel, inmersa en una reestructuración profunda y con una competencia feroz de AMD y NVIDIA, no logra convencer con su hoja de ruta. Micron, aunque se beneficia de la explosión de la memoria para centros de datos, ha visto cómo las dudas sobre el ritmo de adopción de nuevas tecnologías y los ciclos de inventario pasan factura a su cotización. Oracle, que también presentó resultados, se sitúa en un punto intermedio: su apuesta por la nube autónoma y las bases de datos para IA generativa le está dando alegrías, pero el mercado ya descuenta gran parte de ese optimismo.
Este movimiento no es casual. Refleja un cambio de fase en el ciclo de la inteligencia artificial. Si en 2023 y 2024 los inversores se lanzaron a comprar todo lo que oliera a chip (NVIDIA, AMD, los fabricantes de equipos), ahora están discriminando. Quieren ver monetización, aplicaciones concretas y retorno de la inversión. Las empresas de software que demuestran que pueden integrar IA en sus productos y vender más por ello son las nuevas favoritas.
Para el inversor particular, esta rotación es una llamada de atención. No basta con subirse al carro de los semiconductores porque sí. Hay que entender qué empresas están realmente capturando valor de la IA y cuáles están sufriendo márgenes más ajustados o una competencia más dura. La temporada de resultados nos está dando pistas muy valiosas sobre quiénes son los ganadores y perdedores en esta nueva etapa.
El análisis de Salseo
- El batacazo de los chips y el subidón del software indican que el mercado está pasando de pagar por promesas a exigir resultados tangibles en IA. Ya no vale con fabricar el hardware; ahora se premia a quien lo usa para generar ingresos recurrentes.
- Intel y Micron sufren problemas distintos: Intel tiene un problema de competitividad estructural que no se arregla con un trimestre, mientras que Micron es más cíclica y depende de que la demanda de memoria se mantenga firme. Ojo con los inventarios y las previsiones de gasto en centros de datos.
- Snowflake es el ejemplo perfecto de lo que busca el mercado: crecimiento en la nube, mejora de márgenes y un discurso creíble sobre cómo la IA va a impulsar sus ventas. Si otras empresas de software logran convencer de lo mismo, podríamos ver un rally más amplio en el sector.
- El verdadero riesgo ahora es el 'momentum': las valoraciones de algunas empresas de software se están disparando con expectativas muy altas. Cualquier tropiezo en las próximas presentaciones de resultados podría provocar correcciones bruscas, como ya vimos en 2022.