Oracle o Bloom Energy: una cae con fuerza y es oportunidad, la otra sigue cara

Oracle y Bloom Energy se hunden un 4% y un 5% por los problemas de permisos del gasoducto que debía alimentar el macrocentro de datos Project Jupiter, en Nuevo México. Un inversor top ve clara la compra en Oracle y pide prudencia con Bloom.
Jornada de números rojos para dos nombres muy ligados a la fiebre de la inteligencia artificial. Oracle cayó alrededor de un 4% y Bloom Energy cerca de un 5% después de que surgiera un nuevo motivo de preocupación en torno a Project Jupiter, el enorme complejo de centros de datos para IA que se planea en Nuevo México. Según lo publicado, Oracle habría enviado un aviso de "fuerza mayor" relacionado con el proyecto: una figura contractual con la que busca protegerse de posibles obligaciones económicas en caso de que los retrasos en las obras impidan abrir las instalaciones en la fecha prevista. La compañía, eso sí, mantiene que el desarrollo sigue según lo planeado y que su compromiso con Nuevo México no ha cambiado.
El foco del problema está en el gas. Bloom Energy es el proveedor previsto de hasta 2,45 gigavatios de celdas de óxido sólido, la tecnología con la que el complejo generaría electricidad en el propio emplazamiento. ¿El escollo? El gasoducto que debía llevar el combustible hasta el sitio se ha topado con obstáculos en la tramitación de permisos, lo que ha llevado a Energy Transfer a cambiar su trazado y a retrasar su entrada en funcionamiento de agosto de 2026 a febrero de 2027. En cristiano: sin tubería de gas a tiempo, la generación eléctrica in situ se complica y, si eso ocurre, Oracle quiere tener las espaldas cubiertas por contrato. De ahí el aviso de fuerza mayor, que no equivale a abandonar el proyecto, sino a blindarse ante un posible incumplimiento de plazos.
Lo llamativo del episodio es de dónde viene cada valor. En los últimos doce meses Oracle acumula una caída de aproximadamente el 53%, mientras que Bloom Energy sigue un 298% por encima de su nivel de hace un año. Es decir, el mismo susto llega a uno después de un correctivo enorme y al otro tras un rally espectacular, y eso cambia por completo la lectura. El inversor Juxtaposed Ideas, que figura entre el 3% mejor valorado de TipRanks, lo tiene claro: ve atractivo en uno de los dos y no en el otro.
En el caso de Oracle, este inversor reconoce que el gigante del software se ha embarcado en un programa de inversión enorme cuyas facturas financieras no se pueden ignorar: el fuerte gasto de capital está presionando el flujo de caja libre, mientras que la deuda creciente, unos intereses más caros y las ampliaciones de capital tensionan su perfil financiero. Avisa incluso de que "puede haber más presión a la baja sobre su valoración y su cotización a medio plazo" mientras el dinero sale antes de que lleguen los ingresos de la nueva capacidad. Aun así, sostiene que la corrección ha dejado el precio mucho más razonable y que el mercado está castigando en exceso su condición de beneficiaria de la IA. Su conclusión es comprar. Y no está solo: de 32 analistas que siguen el valor, 27 recomiendan comprar, 4 mantener y solo uno vender, con un precio objetivo medio a doce meses de 245,75 dólares, lo que implicaría un recorrido al alza cercano al 78% desde los niveles actuales.
Con Bloom Energy su tono es muy distinto. Reconoce el buen momento operativo y una demanda creciente de su tecnología de óxido sólido, con operadores de centros de datos buscando generar su propia electricidad y con inversiones en fábricas que le permitirían atender volúmenes mucho mayores en los próximos años. Pero el rally pesa: "a pesar del fuerte desplome desde los máximos de 52 semanas, está claro que BE sigue siendo extremadamente caro", señala. Su argumento es que los múltiplos actuales ya descuentan un crecimiento muy rentable, así que la caída reciente no le sirve para mejorar su tesis. A eso suma la dilución, la retribución en acciones para empleados y directivos, las ventas de títulos por parte de insiders y un interés bajista (posiciones cortas) elevado. Con todo, su calificación es de mantener. En Wall Street el consenso está más dividido: de 18 analistas, 10 dicen comprar y 8 mantener, con un precio objetivo medio de 281,39 dólares que apenas deja un 6% de potencial a doce meses.
El análisis de Salseo
- La fuerza mayor es una señal de riesgo de calendario, no de cancelación: Oracle se está cubriendo por contrato ante un posible retraso, y el cuello de botella real está en los permisos del gasoducto, no en la demanda de cómputo de IA. La señal concreta a vigilar es si Energy Transfer consigue adelantar la entrada en servicio del gas antes de febrero de 2027: si lo logra, el susto se desinfla solo.
- El mismo titular produce dos lecturas opuestas por el punto de partida: Oracle llega tras perder más de la mitad de su valor en un año, así que el castigo ya está en el precio, mientras Bloom sube cerca de un 300% y no tiene colchón. Para el inversor, que algo "esté barato" depende menos de la noticia que de lo que se ha movido el precio antes.
- El riesgo de fondo de Oracle no es Project Jupiter, sino cómo financia su macroapuesta por la IA: gasta más de lo que genera, tira de deuda y de ampliaciones de capital, y los intereses se comen parte del beneficio. Por eso conviene seguir el flujo de caja libre y el nivel de deuda en los próximos trimestres, no solo cuánto crecen los ingresos.
- En Bloom, el mercado ya le ha pagado por adelantado años de crecimiento: con el consenso de analistas dejando solo un 6% de recorrido, el margen de error es mínimo y cualquier tropiezo se paga caro. La dilución, el pago en acciones y las ventas de directivos apuntan en la misma dirección: los que mejor conocen la empresa ven el precio exigente. El contrapunto es que si la generación eléctrica in situ para centros de datos se acelera más de lo previsto, esos múltiplos podrían quedar justificados.