La OTAN cierra acuerdos de defensa por más de 50.000 millones en Ankara

El foro industrial de la OTAN en Ankara deja una cascada de contratos y memorandos entre grandes fabricantes de armamento, con Rheinmetall y Lockheed Martin como protagonistas.
La cumbre anual de la OTAN ha venido este año con deberes industriales. En Ankara, coincidiendo con la reunión de líderes aliados, se ha celebrado un foro del sector de la defensa en el que se han anunciado acuerdos de compra y planes industriales por valor de más de 50.000 millones de dólares. La cifra, comunicada por los propios organizadores, busca demostrar que los países europeos van en serio con el aumento del gasto militar.
Entre los anuncios más destacados está el de la sueca Saab, que ha confirmado que la OTAN iniciará negociaciones formales para adquirir hasta diez aviones de vigilancia GlobalEye. Su consejero delegado, Micael Johansson, ha explicado que las entregas podrían empezar en 2030 y que cada aparato costaría entre 400 y 450 millones de dólares. No es un contrato cerrado todavía, pero sí un paso firme.
Otro de los grandes titulares lo protagonizan Lockheed Martin y la alemana Rheinmetall. Ambas compañías han firmado un memorando de entendimiento para fabricar en Alemania misiles ATACMS, lo que supondría la primera producción de este misil balístico de corto alcance fuera de Estados Unidos. Además, Washington instalará en Europa un centro de mantenimiento para el misil antiaéreo PAC-3 de Lockheed, y el Reino Unido gastará 254 millones de dólares en misiles de precisión de largo alcance PrSM, con primeras entregas previstas para 2027.
La lista sigue. Noruega, Finlandia, Alemania y Dinamarca han firmado una carta de intención para comprar hasta cinco drones de vigilancia MQ-4C Triton de Northrop Grumman. La OTAN también ampliará su flota de aviones de transporte A400M de Airbus y sumará un avión cisterna A330 MRTT. Y en el capítulo espacial, la alemana Isar Aerospace construirá una plataforma de lanzamiento dedicada para su cohete Spectrum en Nueva Escocia, Canadá.
En el apartado de comunicaciones, Accenture y la italiana Leonardo se han adjudicado un contrato de unos 200 millones de euros para diseñar y operar una red segura de comunicaciones para la OTAN durante siete años. Por último, Alemania ha confirmado que seguirá adelante con la compra de misiles de crucero Tomahawk a Estados Unidos, despejando las dudas que había dejado el anuncio de Trump de reducir la presencia militar estadounidense en el país.
El análisis de Salseo
- El acuerdo entre Lockheed Martin y Rheinmetall para fabricar ATACMS en Alemania es más que un contrato: rompe el monopolio productivo de Estados Unidos sobre ese misil y abre la puerta a que Europa gane autonomía en armamento de precisión.
- La presión de Trump para que los aliados europeos gasten más en defensa está funcionando como un acelerador comercial. Los anuncios de Ankara no son solo gestos políticos; muchos incluyen cartas de intención y memorandos que se traducirán en ingresos reales para las empresas del sector en los próximos años.
- El caso de Saab es el que mejor muestra la diferencia entre anuncio y contrato firme. La negociación formal por los GlobalEye es una señal positiva, pero el precio por avión (hasta 450 millones) y el calendario de entregas (2030) dejan margen para que la cifra final cambie.
- Para el inversor, la clave está en separar el ruido de la señal. Los acuerdos de mantenimiento y producción local (como el centro de PAC-3 en Europa) son ingresos recurrentes y de largo plazo, mientras que los memorandos de entendimiento aún pueden caerse o retrasarse.