La OTAN saca músculo armamentístico en Ankara para aplacar a Trump

La cumbre de la OTAN en Ankara arranca con contratos militares multimillonarios y un mensaje claro a Washington: Europa se está poniendo las pilas en defensa, aunque Trump siga quejándose.
La OTAN ha querido empezar su cumbre en Ankara con un golpe de efecto: anunciar acuerdos de armamento por decenas de miles de millones de dólares. El objetivo, según fuentes oficiales, es demostrar al presidente estadounidense Donald Trump que los aliados europeos están escuchando sus exigencias de gastar más en defensa. Entre los contratos destacan la compra de drones de vigilancia a la empresa estadounidense Northrop Grumman por parte de varios países europeos y la adquisición de aviones a la sueca Saab por parte de la propia OTAN. Las acciones de Saab llegaron a subir más de un 5% en bolsa, impulsadas por las expectativas de rearme europeo y una mejora de recomendación por parte de Morgan Stanley.
Trump, que se reunió con el presidente turco Recep Tayyip Erdogan, no ocultó su malestar con la alianza. Llegó a decir que se sintió "muy decepcionado" con la OTAN y señaló a Reino Unido, Francia, Alemania e Italia por no apoyar lo suficiente a Estados Unidos en la guerra contra Irán. También volvió a insistir en su deseo de controlar Groenlandia, territorio danés, lo que ha tensado aún más las relaciones dentro de la alianza. A pesar de las críticas, anunció el levantamiento de las sanciones que Washington impuso a Turquía en 2020 por la compra de misiles rusos y se mostró dispuesto a venderle cazas F-35, un gesto de gran calado hacia Erdogan.
El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, defendió los avances europeos en defensa y pidió una "revolución" en la industria militar del continente. "No tenemos el lujo del tiempo. Necesitamos capacidades ya para seguir estando preparados. La situación de seguridad lo exige", afirmó. Rutte advirtió del enorme gasto militar de Rusia y de la amenaza de China, Corea del Norte e Irán. Según un funcionario de la OTAN, los acuerdos presentados en Ankara suman al menos 50.000 millones de dólares.
Por su parte, el gobierno británico anunció que doce países europeos, entre ellos Reino Unido, Francia y Alemania, invertirán más de 50.000 millones de dólares en los próximos diez años para desarrollar armas de precisión de largo alcance. El primer ministro Keir Starmer presentará la iniciativa en Ankara este miércoles. Con ello, Europa busca reducir su dependencia de la tecnología militar estadounidense y superar la fragmentación y burocracia que lastran su industria de defensa.
La cumbre se celebra en un clima de gran tensión interna. La guerra de Irán ha reavivado las críticas de Trump hacia los aliados, a los que acusa de no apoyar suficientemente a Washington. Algunos funcionarios europeos temen que el presidente estadounidense pueda retomar sus amenazas de abandonar la OTAN o de ignorar los compromisos de defensa mutua. En este contexto, los anuncios de Ankara buscan enviar un mensaje de unidad y compromiso, aunque las diferencias de fondo persisten.
El análisis de Salseo
- El anuncio de contratos por más de 50.000 millones de dólares es una señal política tanto como económica: Europa quiere demostrar que está dispuesta a pagar por su propia seguridad, pero también a comprar armamento estadounidense para contentar a Trump.
- La subida de Saab en bolsa refleja el optimismo del mercado sobre el rearme europeo, pero también la dependencia que aún tiene Europa de la tecnología estadounidense en algunos segmentos clave.
- El levantamiento de sanciones a Turquía y la posible venta de F-35 es un giro importante en la relación bilateral y podría reconfigurar el equilibrio de poder dentro de la OTAN, aunque también genera recelos entre otros aliados.
- La insistencia de Trump en Groenlandia y sus críticas a los aliados europeos mantienen viva la incertidumbre sobre el futuro de la alianza, lo que podría acelerar los planes de defensa autónoma de la UE.