Regulación

Países Bajos sopesa prohibir las gafas con IA de Meta y dos minoristas frenan su venta

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Países Bajos sopesa prohibir las gafas con IA de Meta y dos minoristas frenan su venta

Dos cadenas holandesas pausan la venta de las gafas inteligentes de Meta tras los reportajes sobre grabaciones sin aviso, mientras la autoridad de protección de datos estudia nuevas medidas y el gobierno espera al informe europeo.

La polémica por las gafas inteligentes con cámara de Meta ha cruzado una línea en Países Bajos. Al menos dos minoristas holandeses han decidido pausar su venta: Hans Anders, una de las mayores cadenas de óptica del país, y Wehkamp, una conocida tienda online. La decisión llega después de que el diario neerlandés AD publicara un reportaje sobre personas, especialmente mujeres, grabadas a escondidas en espacios públicos sin saberlo. "Esta decisión responde al debate público y político en torno a las gafas inteligentes y a las dudas sobre las condiciones en las que se puede usar esta tecnología", explicó un portavoz de Nexeye, la matriz de Hans Anders. La empresa quiere esperar a ver cómo se resuelve el debate antes de decidir si vuelve a ofrecer el producto.

El regulador neerlandés también ha movido ficha. La Autoridad de Protección de Datos (AP) emitió recientemente una advertencia sobre las gafas con cámara, señalando que no siempre resultan perceptibles en público, y ha anunciado que estudia "posibles medidas adicionales" contra este tipo de dispositivos. A ello se suman las peticiones de la organización de consumidores Consumentenbond, que ya en septiembre pidió al gobierno que prohibiera las gafas por motivos de privacidad, y de la ONG Offlimits, que ha reclamado a Meta y a EssilorLuxottica —su socio en el desarrollo del producto— que las retiren del mercado mientras puedan usarse para grabar de forma encubierta.

Meta defiende su producto con argumentos técnicos. Un portavoz de la compañía subraya que "cada par con cámara tiene una luz brillante en la parte frontal que parpadea al hacer una foto o un vídeo", que esa luz no se puede apagar y que la cámara queda desactivada si alguien la tapa o manipula. Además, la empresa sostiene que las gafas siguen siendo "muy populares" y que continúa ampliando modelos y funciones. Sus directivos han repetido en varias ocasiones que los teléfonos móviles llevan años permitiendo grabar sin que nadie se dé cuenta y sin ninguna luz indicadora.

El lado contrario sostiene que esas salvaguardas se pueden esquivar. Consumentenbond difundió un vídeo en el que probaba un tipo de pegatina que, según el grupo, consigue burlar la actualización de software que bloquea la grabación cuando se cubre el indicador luminoso: la pegatina deja entrar luz por el lateral pero tapa el LED de frente. Aun así, el gobierno neerlandés no tiene prisa por prohibir. En una comparecencia ante el parlamento, la secretaria de Estado de Justicia, Claudia van Bruggen, recordó que solo se han presentado seis notificaciones y una queja ante la AP por estas gafas, y señaló que el Comité Europeo de Protección de Datos (EDPB) publicará un informe sobre el dispositivo a finales de año. "El Gabinete espera con interés las conclusiones y recomendaciones", añadió.

¿Por qué importa todo esto? Porque las gafas con IA son una de las grandes apuestas de Meta para diversificar su negocio más allá de la publicidad digital y llevar la inteligencia artificial a dispositivos que se llevan puestos. Un veto o una restricción seria en Europa no le costaría hoy miles de millones, pero sí frenaría la adopción de un producto que necesita normalizarse en la calle para crecer. Y el debate de fondo no es técnico, sino social: la misma función que hace útil a las gafas —grabar sin usar las manos— es la que despierta el rechazo de quien se siente observado sin permiso.

El análisis de Salseo

  • Es una noticia de confianza, no de caja: dos minoristas holandeses y un posible informe europeo no mueven las cuentas de Meta a corto plazo, pero atacan justo el punto débil de su apuesta de hardware. Las gafas con cámara solo funcionan si la gente deja de mirar mal a quien las lleva, y en Países Bajos esa normalización se acaba de romper.
  • El verdadero árbitro no es La Haya, es Bruselas. El Comité Europeo de Protección de Datos publicará un informe a finales de año y el gobierno neerlandés ha dicho explícitamente que espera sus conclusiones antes de actuar. Si el criterio europeo se endurece, el problema pasa de un país a los 27 y Meta tendría que rediseñar el producto o recortar funciones.
  • La defensa técnica de Meta (LED que no se apaga y cámara que se autobloquea si se manipula) es razonable, pero ya ha sido cuestionada en la práctica: los consumidores holandeses mostraron una pegatina que esquiva el bloqueo por software. Cada vez que aparezca un truco así, la presión política sube un escalón, aunque la empresa cumpla con lo prometido.
  • Lectura contraria: los propios datos del gobierno desinflan el caso —seis notificaciones y una sola queja ante el regulador—, lo que sugiere un problema más mediático y político que masivo. Eso puede llevar a una sobrerreacción regulatoria innecesaria o, al contrario, a que todo se enfríe si el informe del EDPB no trae conclusiones duras.

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