44.000 británicos objetan legalmente que Palantir use sus datos médicos del NHS

Más de 44.000 personas han presentado objeciones legales para que el NHS inglés deje de tratar sus datos de salud en la plataforma gestionada con tecnología de Palantir, un pulso que pone en el aire el contrato público de la compañía estadounidense.
Más de 44.000 personas han presentado objeciones formales para exigir que NHS England bloquee la plataforma nacional de datos médicos que funciona con tecnología de la estadounidense Palantir y deje de tratar su información personal. La herramienta en cuestión es la Federated Data Platform (FDP), un sistema que conecta datos dispersos del servicio de salud británico y que se apoya en la inteligencia artificial de la compañía. Las objeciones se amparan en el artículo 21 del Reglamento General de Protección de Datos británico (UK GDPR) y, según la normativa, obligan al NHS a dejar de usar esos datos salvo que sea capaz de alegar una «razón imperiosa» para seguir haciéndolo. La campaña, coordinada por la organización sin ánimo de lucro 38 Degrees, no es una simple recogida de firmas: es un mecanismo legal que el servicio público está obligado a responder caso por caso.
El telón de fondo es un contrato de 330 millones de libras por siete años entre el NHS y Palantir, una cifra que contrasta con las cientos de miles de personas que ya han firmado peticiones para que el Gobierno lo cancele. Dos comisiones selectas de la Cámara de los Comunes han pedido al Partido Laborista que aplique la cláusula de ruptura del acuerdo, que entra en vigor en febrero de 2027, y en los próximos meses Andy Burnham tendrá que decidir si respalda o entierra definitivamente el proyecto. A la presión institucional se suma la social: la organización de derechos humanos Amnistía Internacional aparcó el miércoles frente a la sede londinense de Palantir una furgoneta caracterizada como una ambulancia palestina acribillada a balazos, con la pregunta «¿Por qué una empresa vinculada a la destrucción del sistema sanitario de Gaza debería tener sitio en el nuestro?». El propio consejero delegado de NHS England, Jim Mackey, ha reconocido las dudas de que los beneficios para la salud pública de la plataforma sean tan grandes como se ha vendido. David Murray, ingeniero de sistemas jubilado de IBM y uno de los firmantes, resumía su postura: cree en que el NHS maneje buenos datos de sus pacientes, pero quiere poder confiar en que se usan para lo correcto, y no está cómodo con el papel de Palantir junto al ejército israelí en Gaza o en las redadas migratorias de Donald Trump.
Palantir defiende lo contrario. Asegura que la FDP sirve para recortar listas de espera y liberar camas, y su responsable para Reino Unido y Europa, Louis Mosley, ha llegado a decir que quienes discrepan sufren del «síndrome de derangement de Palantir». La compañía aporta sus propias cifras: los hospitales que usan el software habrían registrado 117.000 operaciones adicionales, una reducción del 14,3% en los retrasos de alta de pacientes de larga estancia y una mejora del 5,6% en el número de personas que conocen su diagnóstico de cáncer en menos de 28 días. Sobre Gaza, Mosley sostiene que su tecnología se usó para localizar rehenes, no para seleccionar objetivos militares, aunque el año pasado, ante un manifestante que le espetó que «Palantir mata palestinos», el consejero delegado de la empresa, Alex Karp, respondió: «Sobre todo terroristas, es verdad».
En cuanto al tratamiento de los datos, Palantir afirma que la información de los pacientes solo puede gestionarse siguiendo las instrucciones del NHS y que permanece en Reino Unido. NHS England, por su parte, insiste en que todas las organizaciones sanitarias mantienen el control de sus datos dentro de la plataforma, que los proveedores no pueden acceder a ellos para fines propios y que responderá a las objeciones conforme a la ley de protección de datos. Los 44.000 objetores han pedido además que, mientras se evalúa su solicitud principal, el NHS paralice el tratamiento de su información en la plataforma de Palantir.
El análisis de Salseo
- No es una petición, es una palanca legal: el artículo 21 del UK GDPR obliga al NHS a dejar de tratar esos datos salvo que justifique una «razón imperiosa» para cada caso. Si las 44.000 objeciones prosperan, el coste administrativo de sostener la plataforma se dispara y se crea una plantilla que cualquier ciudadano europeo podría replicar contra otros contratos públicos de la compañía.
- Lo que se juega Palantir aquí no son los 330 millones de libras del contrato, sino su modelo de negocio con gobiernos: cada escándalo de reputación encarece la siguiente licitación pública en Europa. La fecha clave que vigilar es febrero de 2027, cuando entra en vigor la cláusula de ruptura; si el Gobierno laborista la activa, la señal para el mercado será que el riesgo político ya no se paga con contratos.
- Cuidado con las cifras de ambas partes: las mejoras del 14,3% en retrasos de alta o del 5,6% en diagnósticos de cáncer las publica la propia Palantir, y el máximo responsable de NHS England ya ha admitido dudas sobre el tamaño real del beneficio. Es decir, el argumento «funciona» con el que la empresa capea la polémica no está verificado de forma independiente.
- El matiz que el titular no cuenta: la polémica mezcla datos sanitarios con Gaza y con las deportaciones de ICE, y ahí Palantir tiene difícil defenderse con números. Su cotización depende mucho más del negocio comercial en EE. UU. y de defensa que de un contrato británico, así que lo probable es que el golpe sea reputacional y político antes que financiero en el corto plazo.