Palantir vs BigBear.ai: dos formas muy distintas de jugar la IA en defensa

Dos expertos top analizan el duelo entre Palantir y BigBear.ai. Mientras uno ve un valor claro en la cartera de contratos de Palantir, el otro alerta del riesgo de ejecución en BigBear.ai.
Palantir y BigBear.ai han vivido semanas de recuperación tras un comienzo de año complicado. Palantir ha subido cerca de un 67% desde sus mínimos de junio, mientras que BigBear.ai ha rebotado alrededor de un 29% desde su propio suelo. Sin embargo, si alejamos el zoom, la foto es menos amable: Palantir apenas gana un 1% en lo que va de 2026 y BigBear.ai se deja un 38%. Ambas, por tanto, siguen rezagadas pese a la mejora reciente.
Las dos compañías ofrecen software impulsado por inteligencia artificial para que gobiernos y empresas analicen datos complejos y tomen mejores decisiones operativas, con una fuerte exposición a defensa y seguridad nacional. Palantir integra datos, modelos de IA y operaciones de negocio para clientes gubernamentales y comerciales. BigBear.ai combina IA, análisis predictivo, visión por computadora y biometría para aplicaciones de defensa, inteligencia, seguridad fronteriza y viajes.
Pero sus trayectorias financieras son muy diferentes. Palantir está convirtiendo la creciente demanda de IA en un rápido crecimiento de ingresos y márgenes más amplios, mientras que BigBear.ai sigue luchando por generar un crecimiento orgánico más sólido. En este contexto, dos inversores destacados en TipRanks ven casos muy distintos para estos valores.
Rick Orford, que se sitúa entre el 2% de los mejores expertos en bolsa de TipRanks, se mantiene muy alcista con Palantir. Su argumento gira en torno a una cifra: 13.100 millones de dólares en valor de negocio pendiente de ejecutar, es decir, contratos ya firmados que aún no se han reconocido como ingresos. “La acción no está descontando eso todavía. Esa brecha es toda la tesis”, afirma. Para Orford, ese negocio contratado ofrece una ventana inusualmente útil hacia la futura trayectoria de ventas de Palantir. En lugar de centrarse en los movimientos recientes de la acción, cree que los inversores deberían vigilar la rapidez con la que esos acuerdos firmados se convierten en ingresos declarados. Los últimos resultados respaldan su optimismo: los ingresos del segundo trimestre alcanzaron los 1.935 millones de dólares, un 93% más interanual y un 19% más secuencialmente, y el beneficio operativo GAAP subió hasta los 912 millones. La dirección elevó su guía de ingresos para todo el año a un rango de entre 8.150 y 8.158 millones de dólares, con un crecimiento esperado de al menos el 134% en su negocio comercial en EE. UU.
En el otro lado, el inversor conocido como Bay Area Ideas (BAI), entre el 4% de los mejores expertos de TipRanks, ve un caso de inversión mucho más complicado para BigBear.ai. Reconoce que la compañía opera en mercados capaces de generar un crecimiento significativo a largo plazo, pero cree que su desempeño operativo no está a la altura de lo que exige su valoración. “La oportunidad está ahí, y si el crecimiento realmente se producirá es una cuestión de ejecución”, señala. BigBear.ai ha ampliado sus capacidades de IA generativa para misiones de defensa y su tecnología de detección de amenazas Pangiam recibió recientemente la aprobación nacional holandesa para controles de seguridad aeroportuaria. Sin embargo, BAI considera que los resultados financieros recientes dan menos motivos para el entusiasmo: los ingresos se beneficiaron en gran medida de la adquisición de Ask Sage, la mejora del margen bruto se debió sobre todo a los productos de mayor margen de Ask Sage, y las pérdidas de EBITDA ajustado se ampliaron durante el período. “Dado el débil desempeño orgánico de la compañía, diría que la relación riesgo/recompensa en este momento todavía no es lo suficientemente atractiva para entrar”, explica. BAI concluye que la prima de valoración por ventas futuras de BigBear.ai asume una expansión sustancial, lo que deja a los inversores vulnerables si la adopción se desarrolla más lentamente de lo previsto. El contraste con Palantir es, en sus palabras, “de la noche al día”.
El análisis de Salseo
- La tesis de Orford sobre Palantir no es nueva, pero pone el foco en un dato concreto y verificable: 13.100 millones en contratos ya firmados y no facturados. Si la conversión a ingresos sigue el ritmo actual, el crecimiento futuro tiene un suelo relativamente previsible, algo poco común en el sector IA.
- El caso de BigBear.ai muestra un riesgo clásico de las adquisiciones: los ingresos crecen, pero no por méritos propios. Si el crecimiento orgánico no aparece, la prima de valoración se vuelve insostenible y el mercado termina castigándolo, como ya refleja su caída anual del 38%.
- La comparación entre ambas es útil para entender qué paga el mercado hoy: Palantir cotiza con una prima por crecimiento real y márgenes en expansión, mientras que BigBear.ai exige fe en una ejecución que aún no se ha demostrado. El inversor debe decidir si prefiere pagar por hechos o por promesas.
- Una señal clave a vigilar en Palantir es la evolución trimestral de su 'remaining deal value' (negocio pendiente). Si esa cifra deja de crecer o se estanca, la tesis alcista pierde fuelle. En BigBear.ai, habrá que mirar si el crecimiento orgánico (excluyendo Ask Sage) empieza a aparecer en los próximos trimestres.