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Dejan su trabajo tras la salida a bolsa de SpaceX: 25.000 $ al mes en viajes

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Dejan su trabajo tras la salida a bolsa de SpaceX: 25.000 $ al mes en viajes

Una pareja que se hizo millonaria con las acciones de SpaceX ha dejado sus empleos y se ha dado un año de viajes con un presupuesto de 25.000 dólares al mes. Detrás está la mayor salida a bolsa de la historia y toda una generación de empleados convertidos en millonarios de la noche a la mañana.

Brian Aggrey, de 35 años, y su mujer, Phoebe Novack, han dejado sus trabajos y se han marcado un objetivo muy concreto: gastarse 25.000 dólares al mes durante exactamente un año en viajar por el mundo, cultivar sus aficiones artísticas y darse algún que otro capricho. Lo que ellos llaman su "Year of Freak" arrancó con estancias en Milán y el campo francés en julio, siguió con Chamonix (en los Alpes franceses) y París en septiembre, y tiene previsto un salto a Ciudad de México este otoño. El detalle que lo hace posible: Aggrey pasó 14 años trabajando en SpaceX, donde se ocupó de la electrónica, el software y la mecánica del cohete Falcon 9, y acumuló durante ese tiempo un buen paquete de acciones de la compañía.

La historia no se entiende sin el debut bursátil de SpaceX. La empresa salió a bolsa en junio con un precio de salida de 150 dólares por acción, en la que se presentó como la mayor colocación de la historia, y llegó a convertir brevemente a Elon Musk en la primera persona del mundo con un billón de dólares en su haber. Ese estreno también fabricó de golpe una nueva generación de millonarios entre los trabajadores que habían ido recibiendo acciones con los años, algo que hasta ahora solo existía sobre el papel porque no podían venderlas. Un análisis citado en el artículo calculaba que la operación convertiría a más de 4.400 empleados actuales y antiguos en millonarios, y que unos 400 de ellos tendrían 100 millones de dólares o más.

El propio Aggrey resume bien la incertidumbre que vivió: "Estamos en esta posición por lo bien que le fue a la acción de SpaceX. No teníamos ni idea, mientras acumulábamos títulos, de si iban a valer algo alguna vez. Fue un riesgo que decidimos tomar y, por suerte, salió bien". El camino hasta aquí no fue cómodo: la pareja se conoció en la universidad de Washington en San Luis y llegó a compartir piso con compañeros en Los Ángeles para dedicar el máximo dinero posible a comprar acciones de la firma. En 2015, un compañero de piso le prestó 200 dólares porque no podía pagar a la vez sus impuestos y el alquiler. Los dos han vendido parte de sus títulos, pero mantienen la mayoría en el mercado.

El día a día del año sabático también tiene su guion. Novack, que dejó su puesto de directora sénior en la empresa de alimentación Impossible Foods, estudia 35 horas a la semana en la prestigiosa escuela de interpretación Fontainebleau School of Acting, en la localidad francesa de Fontainebleau, al sureste de París. Aggrey se dedica a pedalear hasta pueblos cercanos para visitar museos y cafeterías y leer novelas en francés, y en septiembre asistió al Gran Premio de Italia en el circuito de Monza. En un momento dado, al enterarse de que habría un eclipse solar total visible desde Valencia, se plantó allí en un viaje de última hora para fotografiar el cielo. Este otoño tiene previsto trabajar en Ciudad de México con el escultor Brian Thoreen en un proyecto relacionado con la crisis del agua de la ciudad, y después quiere formarse en diseño de paisajes, artes visuales y producción cinematográfica. En invierno volverán a California para esquiar y hacer surf.

Cuando el presupuesto se agote el verano que viene, ambos se plantean volver al mercado laboral en campos parecidos a los que dejaron o probar algo nuevo. Aggrey sueña con aportar su grano de arena para mejorar el transporte público de Estados Unidos tomando como referencia el modelo europeo. Su historia, más allá del morbo de los viajes de lujo, es la foto fija de lo que una salida a bolsa multimillonaria hace con la vida de la gente corriente que trabaja en ella: cambia de golpe su capacidad de elegir.

El análisis de Salseo

  • La noticia no es el viaje, es la liquidez. Miles de empleados de SpaceX tenían acciones que no podían convertir en dinero desde hacía años; la salida a bolsa les abre esa puerta de golpe y eso explica por qué esta pareja puede permitirse un año sabático. Para el sector aeroespacial y de defensa, es la prueba de que las retribuciones en acciones de las empresas emergentes pueden acabar siendo dinero contante y sonante, no solo promesas.
  • Ese dinero que sale a escena tiene efectos económicos reales: cientos de personas con 100 millones de dólares o más y más de 4.400 nuevos millonarios suponen capital dispuesto a invertir, montar sus propias empresas o comprar vivienda en zonas concretas. La señal a vigilar es si de ese grupo surgen nuevas compañías del sector espacial o tecnológico financiadas por sus antiguos empleados.
  • El matiz que el titular se deja fuera: Aggrey ha vendido solo una parte de sus acciones y mantiene la mayoría invertida. Es decir, su nuevo nivel de vida depende de que un único valor siga comportándose bien, con la volatilidad típica de una acción que acaba de debutar en bolsa. Si el precio se da la vuelta, el plan de 25.000 dólares al mes tiene los días contados.
  • Conviene no perder de vista el contexto: la salida a bolsa de SpaceX fue la mayor de la historia y el mercado ha demostrado que está dispuesto a comprar a este tipo de compañías aeroespaciales. Eso abre la puerta a que otras empresas del sector se animen a dar el salto al parqué. Si lo hacen, llegará una nueva tanda de empleados convertidos en accionistas con dinero fresco en el bolsillo, y ahí volveremos a ver historias como esta.

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