Pasqal toca la campana de cierre del Nasdaq tras su salida a bolsa

La cuántica francesa Pasqal (Nasdaq: PSQL) celebrará su reciente debut en bolsa tocando la campana de cierre del Nasdaq el 17 de septiembre de 2026, un acto simbólico con el que quiere marcar el inicio de su nueva etapa como compañía cotizada.
Pasqal, compañía de computación cuántica especializada en la tecnología de átomos neutros, tocará la campana de cierre del Nasdaq el próximo 17 de septiembre de 2026. El acto sirve para celebrar su reciente salida a bolsa, que se materializó bajo el ticker PSQL en el mercado estadounidense. La ceremonia tendrá lugar a las 16:00 hora de la costa este (las 22:00 en España peninsular) en el MarketSite de Nasdaq, en Times Square (Nueva York), y se retransmitirá en directo a través de los canales oficiales del mercado.
La empresa, fundada en 2019 sobre investigación que obtuvo un Premio Nobel, diseña y opera ordenadores cuánticos de átomos neutros y los entrega junto a todo el software necesario para usarlos. Sus sistemas, que se pueden instalar en las propias instalaciones del cliente o contratar a través de la nube, están pensados para que las organizaciones puedan aprovechar la computación cuántica sin tener que montar un equipo de expertos en la materia. Según la compañía, una misma plataforma de hardware sirve hoy para cargas de trabajo analógicas y está preparada para evolucionar hacia la computación cuántica tolerante a fallos, el gran objetivo del sector.
En cuanto a su negocio, Pasqal tiene su sede en Francia pero opera a nivel global, y entre sus clientes figuran nombres como Saudi Aramco, Crédit Agricole CIB y LG Electronics, en sectores que van desde la energía hasta los servicios financieros o los materiales avanzados. Además, cuenta con alianzas con NVIDIA y con IBM (forma parte de la IBM Quantum Network). Como compañía cotizada, su intención declarada es acelerar el despliegue internacional de su plataforma, sostener la inversión en innovación y ampliar la adopción de la cuántica tanto en el ámbito empresarial como en el sector público.
El consejero delegado, Wasiq Bokhari, ha calificado el toque de campana como un momento de orgullo para empleados, fundadores e inversores, y ha subrayado que la empresa nació convencida de que el enfoque de átomos neutros podía resolver problemas complejos del mundo real. Según Bokhari, esa apuesta se está traduciendo ya en oportunidades concretas para empresas, investigadores y organismos públicos, y este hito abre "un nuevo capítulo" centrado en avanzar la tecnología, ampliar su presencia internacional y trabajar con clientes y socios.
Más allá del simbolismo, el mensaje de fondo es claro: Pasqal quiere presentarse ante el mercado como una empresa capaz de convertir la investigación cuántica en soluciones útiles para clientes que hoy chocan con los límites de los ordenadores clásicos más potentes. El reto, como en todo el sector, es demostrar que ese interés se traduce en ingresos recurrentes y no solo en proyectos piloto.
El análisis de Salseo
- Tocar la campana del Nasdaq no cambia ni un número de la cuenta de resultados: es un acto de visibilidad y de marca. Lo relevante para el inversor no es la foto, sino en qué se convierte el dinero captado en la salida a bolsa y si sirve para acelerar contratos en lugar de solo gasto.
- El detalle técnico que más peso tiene en el comunicado es que su plataforma ya ejecuta cargas analógicas hoy y está diseñada para dar el salto a la cuántica tolerante a fallos en el futuro. Es decir, Pasqal se vende como una empresa que puede facturar antes de que llegue la cuántica "definitiva", algo que no todas las compañías del sector pueden decir.
- Los nombres en la lista de clientes y socios (Saudi Aramco, Crédit Agricole CIB, LG Electronics, NVIDIA, IBM) son la mejor prueba de que hay interés industrial real. La señal a vigilar es si esos pilotos se convierten en contratos recurrentes y con importes crecientes en los próximos trimestres, porque ahí es donde se separa el humo del negocio.
- La lectura contraria: la cuántica cotizada es un grupo de acciones muy volátiles donde las valoraciones descuentan un futuro que aún no ha llegado, y competidores como IonQ o D-Wave ya llevan ventaja en visibilidad bursátil. Además, cotizar en EE. UU. obliga a reportar cada trimestre y expone a Pasqal al escrutinio del mercado si el crecimiento tarda más de lo esperado.