Pasqal, USA Rare Earth y Riven se alían para separar tierras raras con cuántica

Las tres compañías unen laboratorio autónomo, computación cuántica y experiencia en procesado de minerales para descubrir nuevos compuestos capaces de separar tierras raras de forma más barata y con menos energía.
USA Rare Earth (Nasdaq: USAR), Pasqal (Nasdaq: PSQL) y Riven Systems han anunciado una alianza estratégica para desarrollar tecnología de separación de nueva generación dentro de la cadena de valor de las tierras raras. El proyecto, presentado el 17 de septiembre de 2026 desde París, Nueva York y Wheat Ridge (Colorado), combina el aprendizaje automático cuántico con la química industrial para identificar moléculas de separación (los llamados extractantes) que se adhieran a las tierras raras mejor que las alternativas actuales. Si funciona, permitiría construir instalaciones de procesado más pequeñas, más baratas y con menor consumo energético.
El problema que intentan resolver es concreto y muy relevante para el sector. Fuera de Asia, el gran obstáculo es separar el carbonato mixto de tierras raras (MREC) que sale de las operaciones mineras en óxidos individuales. Según Alex Moyes, vicepresidente sénior de Upstream en USA Rare Earth, China domina esa capacidad, especialmente en las tierras raras pesadas clave como el disprosio, el terbio y el itrio. Su objetivo declarado es acelerar la llegada de soluciones eficientes y competitivas cambiando la forma en que la industria descubre la química con la que trabaja, sustituyendo años de prueba y error por un proceso mucho más rápido.
El reparto de tareas es el siguiente: Riven Systems, especialista en inteligencia artificial aplicada a la química industrial, realizaría miles de experimentos automatizados en su laboratorio autónomo de separación de minerales y generaría los datos de entrenamiento necesarios para construir modelos de aprendizaje automático sobre la selectividad de los extractantes. Después, Pasqal utilizaría su QPU de átomos neutros para comparar los modelos de aprendizaje automático cuántico con los modelos basados en computación clásica, ambos entrenados con los datos del laboratorio, y ayudar así a USA Rare Earth a optimizar la elección de extractantes. Los trabajos se adaptarán a las materias primas de la compañía estadounidense, entre ellas la mina Round Top en Sierra Blanca (Texas), carbonatos mixtos de terceros y restos reciclados de la fabricación de imanes (conocidos como swarf).
"Esta alianza reúne a tres empresas que trabajan en la frontera de tecnologías cada vez más importantes para el crecimiento económico, la competitividad industrial y la resiliencia nacional", ha señalado Wasiq Bokhari, consejero delegado de Pasqal. Por su parte, el doctor Orion Archer Cohen, director de tecnología y cofundador de Riven Systems, ha defendido que la IA y los laboratorios autónomos son "la próxima frontera" del procesado de minerales críticos. Las tres compañías creen que este primer proyecto podría derivar en una colaboración más profunda: imaginan un proceso completo de descubrimiento de extractantes en el que el modelo cuántico proponga candidatos, el laboratorio autónomo de Riven los pruebe y los mejores se validen en las instalaciones de I+D de USA Rare Earth en Wheat Ridge antes de integrarse en sus procesos productivos.
Para ponerlo en contexto, USA Rare Earth está construyendo una cadena integrada de tierras raras e imanes permanentes en Estados Unidos, Brasil y Reino Unido, con la propiedad de Less Common Metals (LCM), capacidad de fabricación de imanes en Stillwater (Oklahoma), la mina Pela Ema en Brasil y el yacimiento de Round Top en Texas. Pasqal es uno de los nombres de referencia de la computación cuántica de átomos neutros. De momento no se han anunciado importes, plazos ni compromisos de compra: se trata de una fase de desarrollo tecnológico cuyo resultado aún está por ver.
El análisis de Salseo
- El verdadero cuello de botella de las tierras raras no está en extraer el mineral, sino en separarlo en óxidos individuales, y ahí China lleva años de ventaja, sobre todo en las tierras raras pesadas. Si la alianza logra un extractante mejor, el ahorro no vendría solo del producto químico, sino de necesitar menos etapas de proceso, menos equipos y menos energía, que es donde de verdad se juega la competitividad de una planta occidental.
- Para Pasqal esta alianza es una prueba de fuego comercial más que un contrato: el proyecto plantea medir su computación cuántica contra modelos clásicos entrenados con los mismos datos. La señal concreta que hay que vigilar es si la comparativa muestra ventaja cuántica real con datos químicos del laboratorio; si no la hay, el relato de "cuántica útil para la industria" se queda en marketing.
- Ojo con los tiempos: no hay cifras, ni calendario, ni compromiso de compra. El trabajo empieza por miles de experimentos automatizados para generar datos, después pasa a simulación y solo al final se valida en el laboratorio de Wheat Ridge. Es una opción de futuro sobre la química de la compañía, no un ingreso que vaya a aparecer en los próximos trimestres.
- La lectura contraria es que descubrir una molécula prometedora en simulación no garantiza que funcione a escala industrial ni que se pueda fabricar a precio razonable, y el sector de extractantes está muy patentado y dominado por proveedores asiáticos. El valor real se verá cuando alguno de esos candidatos pase por una planta piloto de USA Rare Earth, que además todavía tiene que construir buena parte de su capacidad de procesado.