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¿Una oportunidad 'Pelosi-ble'? Bloom Energy sube tras la compra de Pelosi

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¿Una oportunidad 'Pelosi-ble'? Bloom Energy sube tras la compra de Pelosi

La expresidenta de la Cámara de Representantes de EE.UU., Nancy Pelosi, ha revelado una compra de acciones y opciones de Bloom Energy, y la acción sube. Un inversor explica por qué la IA necesita electricidad ya y por qué Bloom puede ser clave.

Las acciones de Bloom Energy (NYSE:BE) suben con fuerza este martes después de que los registros financieros del Congreso de EE.UU. destaparan que Nancy Pelosi, expresidenta de la Cámara de Representantes, ha tomado una participación relevante en la compañía. Según la declaración, su unidad familiar compró 15.000 acciones clase A en dos operaciones realizadas el 24 y el 28 de julio de 2026. A eso hay que sumar 200 opciones de compra con un precio de ejercicio de 100 dólares y vencimiento el 17 de junio de 2027, un movimiento que apuesta a que la acción puede subir bastante más desde los niveles actuales. Se trata de la primera operación declarada de Pelosi con Bloom Energy, y ha devuelto la acción al radar de inversores minoristas e institucionales.

¿Por qué le interesa a Pelosi? Un inversor que se hace llamar Simple Investment Ideas (SII) lo tiene claro: Bloom Energy está "posicionada para resolver el cuello de botella energético de la IA". La idea de fondo es que, en la carrera por la inteligencia artificial, tener electricidad disponible ya es tan importante como tener acceso a los chips. Los centros de datos consiguen servidores mucho más rápido de lo que las eléctricas tardan en aprobar conexiones, ampliar subestaciones o construir nuevas líneas de transmisión. En ese contexto, poder generar electricidad en el mismo sitio, sin depender de la red, y hacerlo en semanas en vez de años, vale muchísimo dinero.

La tesis de SII no se basa solo en humo. Bloom vende sus "Energy Servers", sistemas modulares que generan electricidad in situ, pueden funcionar al margen de la red y se instalan con relativa rapidez. Además, su sistema Power Connect traslada gran parte del proceso de instalación a una fábrica controlada, lo que hace los despliegues más rápidos, estandarizados y predecibles. En el plano comercial, el acuerdo ampliado con Oracle cubre hasta 2,8 gigavatios (GW), de los cuales 1,2 GW ya están contratados. Y Brookfield ha ampliado su marco de financiación con Bloom de 5.000 millones a 25.000 millones de dólares, lo que permitiría a los clientes financiar varios proyectos a la vez y acelerar los despliegues.

Los números empiezan a acompañar. En el último trimestre, los ingresos de Bloom crecieron un 166% interanual, los márgenes brutos mejoraron y el flujo de caja operativo se volvió positivo. La propia compañía guía para 2026 unos ingresos de 4.050 millones de dólares y un beneficio operativo no-GAAP de 850 millones, lo que implica un apalancamiento operativo importante a medida que escala la producción. Dicho de otra forma: si Bloom cumple, cada dólar adicional de ventas debería convertirse en mucho más beneficio que antes.

Ahora bien, no todo son flores. El propio SII reconoce que la valoración de Bloom ya descuenta una ejecución casi perfecta: la acción cotiza a unas 16 veces los ingresos previstos para 2026 y a unas 75 veces el beneficio no-GAAP esperado. La concentración de clientes, los retrasos en la fabricación, la ampliación de capacidad, la presión sobre los márgenes, los aplazamientos de proyectos y una mayor competencia pueden socavar la tesis. Por eso su recomendación es Comprar, pero no Comprar Fuerte. Para dar el siguiente salto, Bloom tiene que demostrar que este crecimiento es el inicio de una expansión sostenida de varios años y no un pico puntual por unos pedidos grandes. La calle, por cierto, también ve potencial: el consenso es de Compra Moderada, con 9 recomendaciones de compra y 9 de mantener, y un precio objetivo medio de 269 dólares, que implicaría una subida de alrededor del 26%.

El análisis de Salseo

  • El efecto Pelosi es real a corto plazo, pero no es una tesis de inversión: lo importante es que su compra ha puesto el foco en un argumento de fondo, que la IA ya no depende solo de chips, sino de electricidad disponible ya. Ese cambio de paradigma es lo que puede sostener la acción a medio plazo.
  • El acuerdo con Oracle (hasta 2,8 GW, con 1,2 GW contratados) y el marco de financiación de Brookfield ampliado a 25.000 millones no son cifras decorativas: le dan a Bloom un ancla de demanda y la capacidad de financiar varios proyectos a la vez. La señal a vigilar es si consigue convertir a otros hiperescaladores en clientes; un segundo Oracle sería un catalizador enorme.
  • La valoración es el talón de Aquiles: a 16 veces ingresos de 2026 y 75 veces beneficio ajustado, el mercado ya paga por una ejecución impecable. Cualquier retraso en la ampliación de fábricas, un cliente que aplaza un pedido o una alternativa más barata de la competencia puede provocar un castigo desproporcionado.
  • La prueba del algodón no estará en el precio objetivo de 269 dólares, sino en los próximos trimestres: si el crecimiento del 166% viene acompañado de márgenes y flujo de caja cada vez mejores, la historia de expansión de varios años gana credibilidad. Si los márgenes se estancan, el mercado podría concluir que el pico fue cosa de unos pedidos puntuales.

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Fuente: TipRanks