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El petróleo y el bono a 10 años llevan el volante de Wall Street, según Tony Zhang

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El petróleo y el bono a 10 años llevan el volante de Wall Street, según Tony Zhang

El analista de opciones Tony Zhang señala que el crudo y la rentabilidad del bono americano a 10 años son los que de verdad marcan el rumbo del mercado, y avisa de un riesgo a la baja acusado en el S&P 500. En su repaso también aparecen operaciones con opciones sobre AMD y DVN.

Tony Zhang, analista de la firma OptionsPlay, ha dejado una idea clara en su intervención en el espacio de Schwab Network: los que de verdad llevan el volante en Wall Street no son los resultados empresariales del día, sino el petróleo crudo y la rentabilidad del bono del Tesoro estadounidense a 10 años. Traducido a lenguaje de calle: hay dos termómetros macro que están decidiendo si las bolsas suben o bajan, y conviene mirarlos antes que cualquier titular corporativo.

El primero es el crudo, porque el petróleo está en la base de casi todo: llena depósitos, mueve camiones, alimenta la industria química y encarece la factura energética de familias y empresas. Cuando su precio sube, sube el coste de producir y de vivir, lo que reaviva el fantasma de la inflación. Y si la inflación se resiste, los bancos centrales tienen menos margen para bajar los tipos de interés, que es justo lo que el mercado lleva meses esperando.

El segundo es la rentabilidad del bono a 10 años, el interés que paga el Estado estadounidense por prestarle dinero a ese plazo. Es la referencia de la que cuelgan las hipotecas, el crédito de las empresas y, muy importante, la forma en que se valoran las acciones. Cuando ese interés sube, el dinero "seguro" renta más y las compañías que prometen beneficios dentro de muchos años —tecnología, semiconductores, todo lo relacionado con la inteligencia artificial— se llevan la peor parte, porque su atractivo depende de lo que ganen en el futuro y ese futuro vale menos cuando el dinero es caro.

Con ese marco, Zhang añade una advertencia: ve un mercado que está perdiendo fuelle y un riesgo a la baja "pronunciado" en el S&P 500, el índice que agrupa a las 500 mayores empresas cotizadas de Estados Unidos (conocido por sus siglas, SPX). Y en su repaso también ha desgranado operaciones con opciones sobre AMD, uno de los grandes fabricantes de chips ligados a la inteligencia artificial, y sobre DVN. Las opciones son contratos que dan el derecho —no la obligación— a comprar o vender un activo a un precio pactado dentro de un plazo, así que lo que se lee ahí es por dónde se están colocando los inversores ante un escenario concreto, no una recomendación de compra o venta.

Conviene enmarcar esto en su justa medida: es una opinión de mercado, no un resultado empresarial ni un anuncio corporativo, y no trae cifras de compañías ni niveles concretos de petróleo o de tipos. Pero el enfoque sí es útil como guía de lo que importa ahora mismo. Mientras el crudo y el bono a 10 años sigan mandando, las noticias de chips y de inteligencia artificial se moverán menos por lo que hagan las empresas y más por lo que digan la inflación y los tipos.

El análisis de Salseo

  • El mensaje de fondo es que los beneficios empresariales han pasado a un segundo plano: petróleo y bono a 10 años son los que fijan el estado de ánimo. Es un recordatorio de que, en semanas así, un buen resultado puede quedar tapado por un mal dato de inflación.
  • El mecanismo que más duele a los chips y a la inteligencia artificial es el bono a 10 años: cuando su rentabilidad sube, se descuentan más agresivamente los beneficios que llegarán dentro de varios años, y esas son precisamente las compañías cuyo valor depende del largo plazo. Ahí está la explicación de por qué el sector tecnológico se lleva los golpes más fuertes cuando el bono se dispara.
  • Mencionar opciones sobre AMD y sobre DVN dibuja dos ejes de riesgo: el tecnológico ligado a la inteligencia artificial y el energético. Lo que se vigila en ese mercado no es la dirección, sino cuánta volatilidad están dispuestos a pagar los inversores, una pista sobre si esperan movimientos bruscos próximamente.
  • La lectura contraria: cuando todo el mundo señala los mismos dos indicadores, parte de ese riesgo ya está descontado en los precios. Y los giros de mercado más dolorosos no suelen venir del factor que todos vigilan, sino de algo que nadie está mirando.

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