Piper Sandler elige entre AMD e Intel: un valor tiene más recorrido y el otro ya lo ha agotado

AMD e Intel se disparan un 9% y un 13% en una jornada de euforia por la IA de agentes. Piper Sandler ve mucho más recorrido en AMD y pide prudencia con Intel, que ya cotizaría por encima de su precio objetivo.
Jornada de vértigo para los dos grandes fabricantes de procesadores. Advanced Micro Devices (AMD) subió alrededor de un 9% e Intel se anotó cerca de un 13%, impulsadas por el entusiasmo que ha despertado la llamada IA de agentes, esa tecnología capaz de ejecutar tareas por sí sola en nombre del usuario. El detonante concreto fue Meta: su agente Muse se ha convertido en la aplicación gratuita más descargada del iPhone en Estados Unidos durante los últimos tres días, según datos de Sensor Tower. La idea que han comprado los inversores es sencilla: si los agentes de IA se popularizan y empiezan a hacer cosas de forma autónoma, hará falta muchísima más capacidad de cálculo en los centros de datos. Y ahí no solo entran los aceleradores de IA, también los procesadores tradicionales (CPU), que son el negocio clásico de AMD e Intel. A eso se sumó un contexto amable, con las rentabilidades de la deuda estadounidense a la baja y todo el sector de los semiconductores en verde.
Con los dos valores en plena carrera, el analista de Piper Sandler David O'Connor ha puesto sobre la mesa que sus casos de inversión no tienen nada que ver. Para AMD ve un recorrido enorme porque parte de una cuota de mercado muy pequeña en aceleradores de IA. Sus cálculos apuntan a unos 1,5 millones de unidades del chip Instinct enviadas en 2027, lo que equivaldría al 6% de un mercado de chips para IA (GPU y ASIC, es decir, aceleradores de propósito general y específico) que estima en 25 millones de unidades. Más a lo grande: cree que las ventas mundiales de aceleradores de IA alcanzarán los 2 billones de dólares en 2030, un pastel inmenso del que AMD aún apenas coge una porción. También destaca que su software ROCm (la capa que permite a los programadores exprimir sus chips) va madurando, hasta el punto de que el principal freno que ve para crecer ya no es la demanda, sino la capacidad de fabricar y entregar. Y añade otro motor: espera que AMD siga arañando cuota en procesadores de servidor hasta llegar al 49% del mercado en 2030, frente al rango medio del 35% actual. Con todo eso, proyecta que los ingresos de la compañía crezcan a un ritmo anual compuesto del 50% entre 2026 y 2030, y que el beneficio por acción lo haga al 65% hasta los 53 dólares. Su recomendación es 'sobreponderar' (comprar), pero con un detalle llamativo: la subida del lunes ya ha dejado la acción por encima de su precio objetivo de 600 dólares.
Intel también se lleva elogios, aunque con matices. O'Connor considera que la dirección está haciendo un trabajo excelente reconstruyendo la cultura interna, la cartera de productos y la confianza de los clientes. Suma el tirón de la demanda de procesadores para servidores, donde la escasez de oferta podría sostener el crecimiento del negocio de centros de datos durante varios años más. Y pone el foco en su fábrica de chips a encargo (el negocio 'foundry'): grandes tecnológicas como Amazon, Apple, AMD, Google, Tesla, Microsoft, Nvidia y Qualcomm están evaluando su proceso de fabricación 14A, con resultados técnicos que habrían superado las expectativas iniciales. La clave es convertir esas pruebas en pedidos firmes a finales de 2026 o principios de 2027, antes del arranque de producción previsto para 2028. El problema es el precio: según el analista, la acción ya descuenta una ganancia de cuota del 15% en ese negocio de fábrica, lo que equivaldría a un módulo completo de fábrica (el llamado Fab-62) y supondría el 45% de la cotización actual. Dicho de otro modo, el mercado está pagando hoy por un éxito industrial que todavía no está garantizado. Por eso mantiene una recomendación neutral (ni comprar ni vender) con un precio objetivo de 110 dólares, lo que implicaría alrededor de un 11% de caída desde los niveles actuales.
La foto final es la de dos rivales históricos subiendo a la vez por el mismo motivo, pero con historias muy distintas: AMD es la apuesta por crecer desde una base pequeña, mientras que Intel es la apuesta por una reconstrucción cuyo éxito ya está, en buena parte, en el precio. El propio analista deja abierta la pregunta interesante: si su tesis para AMD sigue intacta pero la acción ha superado su objetivo de 600 dólares, ¿actualizará esa cifra? Ese movimiento, más que cualquier titular, será lo que de verdad mueva la cotización en las próximas semanas.
El análisis de Salseo
- El giro clave es que la IA de agentes no solo dispara la demanda de aceleradores, sino también la de procesadores (CPU) en los centros de datos, porque los agentes necesitan ejecutar tareas y coordinarlas. Eso amplía el negocio de AMD e Intel más allá del chip estrella de la IA y explica por qué suben los dos y no solo el que fabrica aceleradores.
- Para AMD, el dato incómodo es que la acción ya cotiza por encima del precio objetivo del analista que la recomienda comprar. Esa brecha suele resolverse de dos maneras: o el analista sube su objetivo y arrastra al resto del consenso, o llega una corrección. Vigilar si otras casas revisan sus cifras al alza es la señal más útil a corto plazo.
- En Intel el riesgo no es que el negocio vaya mal, sino que el mercado ya ha pagado por el éxito: casi la mitad de su cotización depende de que su fábrica a encargo gane cuota. El evento concreto que hay que seguir es la conversión de las pruebas del proceso 14A en pedidos firmes a finales de 2026 o principios de 2027. Si eso se retrasa, la caída potencial que señala el analista deja de ser teórica.
- Lectura contraria: toda la euforia del lunes se apoya en que una aplicación de Meta sea la más descargada del iPhone durante tres días. Tres días de descargas gratis no son ingresos ni gasto en centros de datos. El mercado está traduciendo una señal de consumo muy prematura en una tesis de inversión de miles de millones, y ahí es donde suele estar el exceso de optimismo.