Por qué caen Intel, Broadcom y AMD: presión macro y un aviso desde China

Intel, Broadcom y AMD pierden cerca de un 2% en una jornada marcada por el petróleo caro y los bonos al alza, mientras Broadcom suma un nuevo frente: China revisa el uso de sus equipos en centros de datos estatales.
Las acciones de Intel, AMD y Broadcom cerraron la jornada del miércoles con caídas de alrededor del 2% cada una, en un día de pausa para la bolsa mundial después de cuatro sesiones consecutivas de subidas. El índice Philadelphia Semiconductor, que agrupa a las principales compañías de chips que cotizan en Estados Unidos, se dejó cerca de un 1,4%. El detonante no fue una mala noticia empresarial, sino el cóctel macroeconómico: el petróleo subió con fuerza y la rentabilidad de la deuda pública estadounidense se disparó.
Para entender por qué eso hunde a los fabricantes de chips hay que fijarse en dos precios. El primero es el crudo: el barril de Brent para entrega en noviembre se anotó cerca de un 2%, hasta unos 101 dólares, y el West Texas Intermediate ganó alrededor de un 1%, hasta unos 91 dólares. El segundo es el bono de Estados Unidos a diez años, que alcanzó el 5,058%, su nivel más alto desde julio de 2007, mientras el de dos años sumaba casi 10 puntos básicos hasta el 4,874%. La razón de fondo: unos datos de actividad (PMI) mejores de lo esperado que dibujan una economía resistente y alimentan el miedo a que la inflación se atrinchere. Cuando el dinero supuestamente seguro paga más, las empresas tecnológicas —cuyo valor depende de beneficios que se esperan años vista— se llevan la peor parte, porque esos beneficios futuros valen menos hoy. Los mercados de futuros ya otorgan un 73% de probabilidad a una subida de tipos en octubre, frente al 53% de jornadas anteriores, y el gobernador de la Reserva Federal Michael Barr insistió en que probablemente harán falta más subidas porque la inflación sigue por encima del objetivo del 2%.
Broadcom, además, tiene un problema propio que no afecta al resto del sector. Según informó el Financial Times, las autoridades chinas están examinando el despliegue de su hardware en centros de datos respaldados por el Estado. La Comisión de Supervisión y Administración de Activos Estatales (SASAC) ha estado sondeando hasta qué punto se usan los switches de Broadcom en instalaciones controladas por el Estado, en plena campaña de Pekín por reducir su dependencia de la infraestructura de IA extranjera. El sondeo habría detectado que los equipos de Broadcom pueden representar hasta el 90% del material en uso en algunas de esas instalaciones, y, a partir de esos hallazgos preliminares, la SASAC podría emitir una recomendación informal para que los centros de datos públicos reduzcan su dependencia de estos switches. No es una prohibición, pero añade una capa más de riesgo geopolítico a la compañía.
La otra cara de la moneda es que, pese al tropiezo del miércoles, Intel y AMD siguen muy arriba en las últimas cinco sesiones: alrededor de un 14% y un 15% respectivamente. El motivo es el tirón del agente de IA Muse de Meta, que ha convencido a los inversores de que la inteligencia artificial "agéntica" —capaz de ejecutar tareas complejas por su cuenta— va a disparar la demanda de procesadores (CPU) además de la de las GPU que todos asocian a la IA. Meta ya ha dicho que, según avanzan sus esfuerzos en este terreno, sus necesidades de cómputo "exigen más CPU". Ese giro ampliaría el mercado para Intel, AMD y Arm, todas ellas con presencia en el negocio de procesadores para servidores. De hecho, AMD superó el lunes por primera vez el billón de dólares de capitalización bursátil.
Hay además un argumento de más largo plazo. El consejero delegado de Intel, Lip-Bu Tan, reconoció hace poco que la compañía solo puede cubrir alrededor del 50% de la demanda de sus clientes, una muestra de lo rápido que ha crecido el apetito por infraestructura de cómputo. AMD calcula que el mercado de CPU para servidores puede crecer más de un 35% anual hasta superar los 120.000 millones de dólares en 2030, y llega a hablar de una oportunidad de 220.000 millones si se acelera la adopción de la IA agéntica. Es decir: el mismo sector que se hunde un día por el petróleo y los tipos tiene una historia de crecimiento a largo plazo que, de momento, sigue intacta.
El análisis de Salseo
- La caída del miércoles es macro, no empresarial: el gatillo es el bono a diez años en el 5,058% y el petróleo en 101 dólares, no los resultados de ninguna de las compañías. Eso significa que puede revertirse tan rápido como llegó, pero también que mientras los tipos sigan altos todo el sector de semiconductores cotiza con el freno de mano echado, porque su valor depende de beneficios que llegarán dentro de varios años.
- El aviso chino sobre Broadcom es más serio de lo que sugiere una simple caída del 2%. La SASAC no habla de prohibir nada, sino de una 'guía informal', pero si en algunos centros de datos estatales hasta el 90% de los switches son de Broadcom, cualquier recomendación de sustituirlos abre la puerta a proveedores locales en un mercado enorme y cautivo. Es una amenaza lenta, no un golpe inmediato, y por eso el mercado todavía no la ha metido en precio del todo.
- La paradoja del día: los mismos chips que caen por macro suben por IA. Intel (+14%) y AMD (+15%) llevan cinco sesiones imparables por el agente Muse de Meta, que apunta a que la IA necesita también muchos procesadores, no solo las GPU de Nvidia. La prueba de fuego será ver si los próximos resultados y los comentarios de los grandes clientes confirman ese aumento de demanda de CPU para servidores.
- Dos señales concretas que vigilar en las próximas semanas: si China convierte el sondeo en una recomendación oficial y si la Reserva Federal sube tipos en octubre (el mercado ya lo da con un 73% de probabilidad). Y un matiz importante sobre Intel: su propio consejero delegado admite que solo cubre alrededor del 50% de la demanda, así que sin capacidad suficiente parte del impulso de la IA se le puede escapar por el desagüe.