Las acciones cuánticas se hunden: los bonos se comen el brillo de IonQ, D-Wave, Rigetti y QUBT

El sector cuántico vivió una jornada de rojos generalizados por la escalada del rendimiento del bono estadounidense a 10 años, que tocó su nivel más alto desde 2002. Ni siquiera el acuerdo de hasta 300 millones de dólares logrado por IonQ con DARPA sirvió de contrapeso.
Miércoles de resaca para el sector cuántico. Las acciones de computación cuántica cayeron con fuerza arrastradas por el encarecimiento de la deuda pública estadounidense, que suele golpear especialmente a las tecnológicas más especulativas. IonQ (IONQ) se dejó un 4,50%, D-Wave Quantum (QBTS) un 3,61%, Rigetti Computing (RGTI) un 3,82% y Quantum Computing (QUBT) un 3,05%.
El detonante estuvo en el mercado de bonos. El rendimiento del bono del Tesoro a 10 años llegó a tocar el 5,36%, su nivel más alto desde 2002, y el de 30 años marcó máximos de 24 años antes de retroceder al final de la sesión. Detrás de ese movimiento están la subida del petróleo, las preocupaciones por la inflación y las dudas sobre el endeudamiento de los gobiernos. ¿Por qué importa esto para la cuántica? Porque buena parte del valor que el mercado asigna a estas compañías depende de ingresos y beneficios que, se supone, llegarán dentro de muchos años. Cuando el dinero «seguro» paga más, ese futuro lejano vale menos hoy. Y, además, si el dinero se encarece, a estas empresas les cuesta más financiar su desarrollo.
El castigo fue amplio y más acusado en los nombres pequeños. Infleqtion (INFQ) se dejó un 7,18%, Xanadu Quantum Technologies (XNDU) un 11,26% y Quantinuum (QNT) un 3,01%. El patrón se repite en el resto del mercado: el índice Russell 2000, que agrupa a las compañías de menor tamaño, cayó un 1,3%, mientras que el Nasdaq Composite apenas cedió un 0,2%. Las actas de la reunión de septiembre de la Reserva Federal tampoco ayudaron: mostraron que los responsables de política monetaria seguían sopesando otra subida de tipos este año. Los rendimientos se relajaron después de que una subasta de 39.000 millones de dólares en bonos a 10 años encontrara una demanda sólida, dejando el tipo a 10 años cerca del 5,28%, pero las acciones cuánticas terminaron la jornada igualmente en rojo.
La paradoja del día la puso IonQ. La compañía anunció que pasa a la fase final de la Iniciativa de Benchmarking Cuántico de DARPA, la agencia de investigación del Departamento de Defensa de Estados Unidos, con un acuerdo cuyo valor potencial alcanza los 300 millones de dólares. IonQ es una de las cuatro empresas seleccionadas para esa etapa final de pruebas, junto a IBM (IBM), Atom Computing y Diraq. DARPA evaluará su hardware y sus planes de desarrollo para determinar si es posible construir ordenadores cuánticos comercialmente útiles de aquí a 2033. La clave está en el reloj: el anuncio llegó después del cierre del mercado, así que la caída del 4,50% en la sesión regular no puede interpretarse como un rechazo de los inversores a ese acuerdo.
El análisis de Salseo
- El mecanismo es el de siempre con las tecnológicas de «promesa lejana»: cuanto más paga el bono a 10 años, más se descuentan los beneficios futuros y menos justifica el mercado pagar por ellos hoy. No es que IonQ o Rigetti hayan hecho nada malo; es que su valoración depende casi por completo de un negocio que aún no existe a escala, y eso las convierte en el eslabón más frágil cuando sube el coste del dinero.
- El detalle de que Infleqtion (-7,18%) y Xanadu (-11,26%) cayeran aún más que los grandes del sector es la prueba de que esto fue un movimiento de tipos, no una opinión sobre ninguna empresa concreta. Y tiene una lectura doble: si la caída no es culpa de los resultados, la recuperación tampoco dependerá de ellos, sino de que se relaje la presión en los bonos.
- El acuerdo de IonQ con DARPA es más relevante de lo que parece por una cuestión de calendario: llegó tras el cierre, así que la reacción del mercado a esa noticia aún no se ha visto. Habrá que vigilar la sesión siguiente para saber si el mercado lo valora, y sobre todo seguir cómo se materializa ese «hasta 300 millones», porque en estos programas públicos el dinero suele llegar por fases y condicionado a hitos técnicos, no de golpe.
- El matiz que el titular no cuenta: DARPA no está pagando por un ordenador cuántico que funcione, sino por comprobar si es posible tener uno comercialmente útil en 2033. Es decir, incluso el mejor contrato del día confirma que la industria sigue en fase de investigación. Y con las actas de la Fed apuntando a la posibilidad de otra subida de tipos este año, el dato que hay que seguir mirando no es el de las cuánticas, sino el del bono a 10 años.