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Por qué IREN, CoreWeave y Nebius se desploman: el miedo que congela la IA

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Por qué IREN, CoreWeave y Nebius se desploman: el miedo que congela la IA

Las acciones de infraestructura de IA caen con fuerza por el temor a una sobrecapacidad y el retraso en contratos de grandes nubes. ¿Es solo un bache o algo más serio?

Las empresas que construyen la 'fontanería' de la inteligencia artificial están viviendo una jornada de vértigo. IREN, CoreWeave y Nebius, tres nombres clave en el alquiler de potencia de cálculo para IA, han visto cómo sus acciones se desplomaban sin piedad. La causa no es un solo tropiezo, sino una tormenta perfecta de nerviosismo acumulado.

El detonante inmediato parece ser un informe que cuestiona la demanda real de los centros de datos especializados. Se rumorea que algunos grandes clientes, como Microsoft, están recortando o retrasando sus pedidos de capacidad. Si los gigantes tecnológicos aflojan el ritmo de inversión, el castillo de naipes de las expectativas de crecimiento de estas empresas podría venirse abajo. A esto se suma el fantasma de la sobrecapacidad: después de dos años de fiebre constructora, el mercado empieza a preguntarse si no habrá más oferta que demanda.

CoreWeave, que salió a bolsa hace poco, es quizás la más señalada. Su modelo de negocio depende de alquilar acceso a GPUs de alta gama, y cualquier señal de enfriamiento en el gasto en IA le golpea directamente. Nebius, por su parte, arrastra además la complejidad de su herencia rusa y su reciente reestructuración, lo que añade una capa extra de incertidumbre. IREN, centrada en minería de Bitcoin y ahora en IA, sufre el doble castigo de la volatilidad cripto y la duda sobre la rentabilidad de sus centros de datos.

El contexto macro tampoco ayuda. Con los tipos de interés aún altos, el coste de financiar estas infraestructuras mastodónticas se dispara. Los inversores, que antes aplaudían cualquier proyecto con la etiqueta 'IA', ahora exigen rentabilidad a corto plazo. La paciencia se agota y el miedo a otra burbuja tecnológica, como la de las puntocom, sobrevuela los mercados.

En definitiva, la caída de hoy es un jarro de agua fría para un sector que parecía intocable. No significa que la IA vaya a desaparecer, pero sí que el camino será más selectivo. Las empresas con balances sólidos y contratos a largo plazo podrían resistir; las que dependen de la financiación fácil y las promesas de crecimiento exponencial, no tanto.

El análisis de Salseo

  • El desplome refleja un cambio de humor del mercado: ya no vale con prometer IA, ahora se exigen contratos firmes y rentabilidad. La duda sobre la demanda real de Microsoft es una señal de que incluso los grandes pueden estar recalculando sus necesidades.
  • La sobrecapacidad es un riesgo real. Si se construyeron centros de datos por encima de lo necesario, los precios de alquiler caerán y los márgenes se estrecharán. Esto afecta más a las empresas muy apalancadas, como CoreWeave, que necesita altos ingresos para pagar su deuda.
  • Para el inversor particular, la clave está en vigilar los próximos resultados trimestrales y las guías de estas compañías. Cualquier recorte en las previsiones de crecimiento o en la cartera de pedidos confirmaría que el problema es estructural, no solo un susto pasajero.
  • El batacazo también es una oportunidad para distinguir entre las empresas con ventajas competitivas reales (contratos a largo plazo, ubicaciones estratégicas) y las que solo surfearon la ola. Nebius, con su compleja historia corporativa, podría tener más difícil recuperar la confianza.

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Fuente: Invezz